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Último libro leído en una lengua que no es la tuya (30 libros)

He tenido que echar un vistazo a mis listas de libros leídos, porque, la verdad, no lo recordaba. Últimamente estoy leyendo en castellano, este año apenas ha caído nada en otros idiomas (sin ser por trabajo, que algún bodrio me he leído en inglés en los últimos tiempos). Y, curiosamente, el último libro que he leído que no estaba en castellano no es literatura precisamente. Es un librito que me encanta, que he leído como cinco veces en los últimos años y que recomiendo a todo el mundo que quiera trabajar por su cuenta (o a todo el mundo en general, que una visión distinta del mundo nunca viene mal). Estoy hablando de Rework, de Jason Fried y David Heinemeier Hansson.

'Rework'

‘Rework’

Soy sincera: no he encontrado la sinopsis en castellano (aunque el libro sí está publicado en español, con un espantoso título que parece de libro de autoayuda: Reinicia), así que os va en inglés. Libro sumamente interesante y, como dicen los anglosajones, inspiring (otra palabra que no me gusta nada).

From the founders of the trailblazing software company 37 signals, here is a different kind of business book, one that explores a new reality. Today, anyone can be in business. Tools that used to be out of reach are now easily accessible. Technology that cost thousands is now just a few bucks or even free. Stuff that was impossible just a few years ago is now simple. That means anyone can start a business. And you can do it without working miserable 80-hour weeks or depleting your life savings. You can start it on the side while your day job provides all the cash flow you need. Forget about business plans, meetings, office space – you don’t need them. With its straightforward language and easy-is-better approach, Rework is the perfect playbook for anyone who’s ever dreamed of doing it on their own. Hardcore entrepreneurs, small-business owners, people stuck in day jobs who want to get out, and artists who don’t want to starve anymore will all find valuable inspiration and guidance in these pages. It’s time to rework work.

Es un libro que te enseña, básicamente, que el camino habitual no siempre es el correcto (gracias a Dios) y que es bueno seguir nuestros propios instintos y sentido común. Si tuviera que recomendar un libro «de empresa», elegiría este sin dudas. Aunque viene muy bien a gente que está montando un negocio, creo que, en realidad, le sirve a todo el mundo, porque te hace pensar «diferente» y eso siempre es bueno.

Me da pena, en el fondo, que el libro de hoy no sea «literario», así que no puedo acabar la entrada sin dejar de citar cuál fue el último de este estilo que leí en su idioma original (sin ser el castellano). Fue De profundis, de Oscar Wilde. ¡Qué tristeza, por favor! Si este texto (es una carta de Wilde a su amante, cuando estaba en la cárcel) no mueve por dentro, es que se es de piedra…

Vuestro turno. ¿Leéis en otros idiomas que no sean vuestra lengua materna? ¿Cuál ha sido el último título? ¡Los comentarios son vuestros!

Un libro de un autor que tengas vetado (30 libros)

En mi caso, es autora. Y ya antes de, incluso, escribir esta entrada, hay gente que me ha dicho: «¿Qué? Vas a hablar de la Etxebarria, ¿no?». Pues sí. Y, como solo he leído un libro suyo completo, pues no me queda más remedio que elegir ese título: Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarria.

'Beatriz y los cuerpos celestes'

‘Beatriz y los cuerpos celestes’

Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica, devorahombres compulsiva, y Beatriz, que considera que el amor no tiene género, y dos ciudades, Edimburgo y Madrid, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes.

Leí esta novela hace ¿quince años? y no me gustó nada. Y eso es todo lo que recuerdo de ella. Y le cogí tirria a la Etxebarria ya desde entonces. Y de ahí, al infinito. No he sido capaz de leer nada más de ella. Y sus numeritos extraliterarios me aburren soberanamente. Si quiere meter ruido, que lo haga escribiendo bien y no montando trifulcas en Twitter día sí, día también (de lo de la tele no hablamos, porque tampoco sé muy bien cómo ha acabado el asunto). Es una autora pereza, y no solo por ella, sino porque tampoco estoy muy de acuerdo con las cosas que escribe (lo que he leído al menos). Con Beatriz y los cuerpos celestes hice el esfuerzo de acabar el libro. Nunca más. Y cruz y raya: autora vetada. Para gustos los colores…

Vuestro turno. ¿Autores vetados? A ver cuánto tardan en aparecer Paulo Coelho o Dan Brown por los comentarios… (siento ser malosa, pero algunos se lo ganan a pulso). 😉

El libro que ocupa el n.º 1 en tu lista de deseos (30 libros)

El libro al que más ganas le tengo ahora mismo (¡acepto regalos!) es Coral Glynn, de Peter Cameron. 

'Coral Glynn'

‘Coral Glynn’

En 1950, una joven llamada Coral Glynn acepta un trabajo en una casa de campo inglesa. Deberá cuidar a una anciana enferma, la señora Hart, con la que vive también su hijo Clement, un militar todavía convaleciente de las heridas sufridas durante la segunda guerra mundial. En el frío ambiente de la casa, se produce el acercamiento entre Coral y Clement: dos seres solitarios que se reconocerán mutuamente en el dolor íntimo que uno y otro esconden. Circunstancias aparentemente fortuitas —el encuentro con unos niños, la desaparición de un anillo o una carta extraviada— condicionarán desde el principio su relación. 

En esta desolada historia de amor Cameron nos habla de la evolución de los sentimientos, de la rapidez con que la soledad y el deseo pueden dar lugar al amor y de cómo este, a veces, puede terminar transformándose en algo menos radical. Con su habitual maestría para crear ambientes y revelar los matices de sus personajes, Cameron nos guía por los sutiles recovecos sentimentales de la historia hasta un inesperado final.

Gente de la que me fío muchísimo me ha hablado maravillas de este libro y, la verdad, desde que leí el año pasado Algún día este dolor te será útil, tengo curiosidad por la obra de Peter Cameron. Os dejo el enlace a la página del libro (publicado por Libros del Asteroide), donde podéis leer un montón de reseñas aparecidas en prensa sobre la novela.

¿A qué libro tenéis ganas de hincarle el diente? ¿Habéis visto algo por las librerías interesante últimamente? ¿O tenéis algún libro por vuestra biblioteca desde hace tiempo que estáis deseando leer? Apuntad vuestros títulos en los comentarios…

Un libro para el invierno (30 libros)

Ya os conté ayer que no se me ocurría ningún título para hoy… La verdad es que en invierno es cuando más leo (con diferencia además), así que me vale casi cualquier cosa. Y no sé bien si hablar (aún hoy, según escribo esto a la carrera) de algún libro ya leído o de si optar por alguno que sepa seguro que voy a leer este invierno (aunque, de lo que tenga pensado ahora a lo que acabe leyendo… puede variar mucho la cosa). Al final, me voy a decidir por sacar la bola de cristal y contaros qué libro estoy casi segura que va a caer este invierno. Y es un libro que me han recomendado aquí en el reto, además: La niña del faro, de Jeanette Winterson.

La niña del faro

La niña del faro

Érase una vez un farero ciego y una niña huérfana… Así podría empezar uno de los muchos cuentos del señor Pew, el hombre encargado de cuidar del faro de un remoto pueblo de Escocia. Quien le escucha es la pequeña Silver, una chiquilla lista que acaba de perder a su madre y de ganar a un nuevo amigo, un hombre enamorado de las palabras y dispuesto a contar historias insólitas, que se enlazan unas con otras en una trenza sin fin. Sentada al lado del señor Pew, Silver llegará a saber cómo y cuándo se construyó el faro, y descubrirá a personas tan fascinantes como Stevenson, Darwin y el reverendo Babel, un libertino lleno de ira y de amor por una hermosa mujer. Cuando Silver crezca, los cuentos del señor Pew la acompañarán y harán de ella una lectora voraz, fascinada por los libros y por los cuerpos misteriosos que va encontrando en su camino. Amante fiel de la palabra y de su poder, con La niña del faro Jeanette Winterson nos invita a entrar en esa «habitación propia» que Virginia Woolf amuebló hace muchos años, una habitación llena de mil historias que nos defienden de la soledad y hacen más llevadero el oficio de vivir. «Somos todos huérfanos… pero si aprendemos a leer nuestra vida como un cuento, podemos escapar de la tiranía de los hechos» (Jeanette Winterson). ¿Alguien busca a una autora contemporánea que tenga la fuerza y la magia de Virginia Woolf? Jeanette Winterson es esa persona, y con La niña del faro Lumen abre una biblioteca donde se publicarán sus títulos más destacados.

Como no lo he leído, poco más puedo decir. Eso sí, que viene recomendado por alguien que sabe mucho y que tiene un gusto exquisito… Estaba ya decidida a leerlo, pero, además, ayer salió el nombre de la Winterson a relucir en el café que me tomé con esa persona, y me entraron muchas más ganas de descubrirlo aún. Así que… ¡gracias por la recomendación! En realidad, gracias a todos por aportar tantos títulos (tengo ya unos cuantos apuntados; creo que me lo voy a pasar muy bien leyendo este invierno). 😉

Vuestro turno para engrosar aún más si cabe mi lista de sugerencias lectoras venidas del blog. ¿Un libro para el invierno? Os esperan los comentarios…

Un libro para el otoño (30 libros)

Son las once de la noche del 4 de noviembre (es decir, el día anterior a que esta entrada salga publicada) y no tengo ni idea de sobre qué libro «para el otoño» hablar. Normalmente, para cuando empieza el mes del reto, suelo tener muchos de los artículos ya escritos y programados, y todos (o casi todos) los libros de los que voy a escribir elegidos. Pero esta vez se me han atragantado algunas categorías del principio y no hay forma. No se me ocurre libro para el otoño, no se me ocurre libro para el invierno, no se me ocurre un libro que me haya dado miedo (porque, como soy una cagueta, no leo nada de terror), no se me ocurre un libro sobre una traición… y así unas cuantas más. Si a esto le sumamos mi absoluto agobio de trabajo (no os voy a contar cuál ha sido mi media de horas de sueño de las últimas dos semanas, porque es demencial; anoche no dormí, directamente), la cabeza no me rige bien para encontrar los títulos que sé que andan por ahí enterrados. Pero tengo que hablar de algún libro. Vale, ¿de cuál?

A priori, quería que mi libro para el otoño tuviera ciertas características. Sobre todo una: que fuera una historia de amor feliz. ¿Por qué? Porque a mí el otoño me parece una estación de lo más adecuada para esto, es de lo más tontorrona… Y quería que fuera una novela un poco larga. Y que no fuera ligerita, sino algo con enjundia. Una novela para pasar la tarde en el sofá con la mantita, el café, los gatos… Una tarde comme il faut. Pero ¿dónde está ese novelón, que no lo encuentro? Seguro que hay miles, cientos de miles, pero mi cabeza da para lo que da. He estado a un tris de tirar la toalla…

Entonces resulta que se me ocurre que, quizá, en vez de hablar de un libro «para el otoño», podría hablar del libro «del otoño». Y no porque trate de la estación precisamente, sino porque parece que, de repente, todo el mundo me habla de él (o yo le hablo de él a todo el mundo, que se ha dado en los dos sentidos). El libro en cuestión es La mujer justa, de Sándor Márai. Y no se ajusta a lo que yo quería, pero tampoco le va mal al otoño (aunque yo lo leyera en verano). Os cuento cómo ha ido la historia estos últimos días…

'La mujer justa'

‘La mujer justa’

He hablado de este libro con varias personas por varios motivos. Primero, subí algunas frases que tenía subrayadas al Tumblr, y eso hizo que una persona sintiera curiosidad (creo que la hundí en la miseria ese domingo) y se convenció para leer la novela. Además, este sábado, a ratitos, me he leído La herencia de Eszter del mismo autor (es cortísima); lo comenté en Twitter y ahí comenzó un debate a muchas bandas (no me acuerdo de cuántos estuvimos en el ajo) sobre Márai y su obra. ¿Cuál es mejor, La mujer justa o El último encuentro (que es su novela más conocida)? Creo que ganó La mujer justa, por cierto… Y de La herencia de Eszter también subí frases al Tumblr y, esta vez, alguna a mi Facebook personal. Y me empezaron a preguntar por la novela, por el autor… Y hubo algún convencido más. Por cierto, después del reto, habrá reseña de La herencia…

¿Se adapta La mujer justa a lo que yo quería de mi libro para el otoño? Pues sí, salvo por un «pequeñísimo» detalle sin importancia: esto no es una historia de amor feliz, sino todo lo contrario. Es una historia de desamor, celos, pasiones, soledad y decadencia… Como ya hablé de ella en su día, no me enrollo más (vaya chapa os estoy metiendo, lo siento). No obstante, a excepción de lo de la felicidad, que yo quería un otoño feliz, el resto lo cumple con creces. Así que, media hora después de empezar a escribir esta chapa, he cumplido. Ya hay entrada y el reto gana una buena recomendación. Todos contentos; yo, al menos, sí, que me voy a la cama a la voz de ya a ver si recupero algo del sueño perdido estos días. Pero, antes, os animo a que comentéis hoy también. ¿Un libro para vuestro otoño? ¡Sorprendednos!

Un libro para el verano (30 libros)

Quienes me seguís desde hace tiempo os podréis imaginar que hoy voy a hablar de uno de los que yo llamo «libros de playa». ¡Qué mejor para el verano! Y el elegido es Juntos, nada más, de Anna Gavalda.

'Juntos, nada más'

‘Juntos, nada más’

Camille tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y se esmera en desaparecer: apenas come, limpia oficinas de noche y su relación con el mundo es agonizante. Philibert, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado; es tartamudo, un caballero a la antigua que vende postales en un museo, y el casero de Franck. Cocinero de un gran restaurante, Franck es mujeriego y vulgar, lo cual irrita a la única persona que lo ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo añorando su hogar y las visitas de su nieto. Cuatro supervivientes magullados por la vida, cuyo encuentro va a salvarlos de un naufragio anunciado. La relación que se establece entre estos perdedores de corazón puro es de una riqueza inaudita, tendrán que aprender a conocerse para lograr el milagro de la convivencia. Juntos, nada más es una historia viva, con un ritmo suspendido en el aire, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad. Anna Gavalda deja hablar a sus personajes, posee un agudo sentido de la observación de la fragilidad del ser humano, del delicado equilibrio entre la felicidad y la desesperanza, entre los sentimientos y las palabras para contarlos. Ha dado en el blanco con una novela divertida, que se lee de un tirón y que celebra la felicidad de estar con quien de verdad es importante.

A pesar de que sí he hablado de Gavalda más de una vez en el blog, nunca lo había hecho de esta novela que, casualmente, fue la primera que leí de ella y la que más me ha gustado. Por cierto, comparte la tesis de Brooklyn Follies de la que hablé hace solo unos días: estar rodeado de gente que te quiere es lo que realmente te hace feliz. Pero Gavalda lo cuenta todo de forma mucho más sencilla y amable que Auster (y eso que Auster a mí me parece un autor muy fácil de leer). Gavalda es más «ligera», más «de playa». Por cierto, yo me tragué este libro hace unos años en dos días en la playa, precisamente. Quizá por eso lo relaciono con el verano.

Aunque a priori, sobre todo por el título (que me parece un horror), pueda parecer un libro superñoño, no lo es. Bueno, un poco, pero poco. Da la sensación de que va a ser bastante más moñas, pero la historia de esta amistad a cuatro bandas no está del todo mal. Yo lo recomiendo para esos momentos en que no hay tiempo o no tienes la mente para cosas enjundiosas (¡aunque es un tochón, aviso!).

Os paso la pelota. ¿Libros para el verano? Podéis contarnos también qué habéis leído este verano. O libros que os sugieran verano por alguna razón. Ya sabéis, tenéis total libertad cuando comentéis… ¡pero hacedlo! 😉

Un libro para la primavera (30 libros)

Hoy os voy a hablar de un libro que, más que para la primavera, me sugiere primavera él en sí mismo… Es Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Sánchez Ferlosio.

'Industrias y andanzas de Alfanhuí'

‘Industrias y andanzas de Alfanhuí’

Como ya hablé en su día de este libro en el blog, no me voy a detener mucho en él en sí y, en su lugar, os voy a contar la lógica que he seguido para llegar a relacionar este título con la primavera (y, por cierto, también es un buen libro para leer en primavera —o en cualquier otra estación del año—).

Si pienso en primavera me viene a la cabeza la palabra «comienzos». Y de ahí, voy a «aprendizaje». Para mí estaba muy claro que hoy tenía que hablar de una novela de aprendizaje. Pero, claro, novelas de este tipo hay mil. ¿Cómo elegir una? Había que buscar más atributos a la primavera… ¿Qué tal color y luz? Yo compro. Y si tengo que pensar en una novela de aprendizaje que hace especial hincapié en el cromatismo, me viene Industrias y andanzas de Alfanhuí automáticamente a la cabeza. Un libro que me encandiló, porque es ciertamente especial…

¿Qué libros os recuerdan a la primavera? ¿O qué libros recomendaríais para leer en primavera? Da igual qué relación hagáis, lo importante es que aportéis vuestros títulos en los comentarios. ¡Gracias!

Un libro con una gran frase final (30 libros)

Por supuesto, tras los inicios de ayer, hay que rematar la jugada con finales increíbles. Y, si existe un final de novela redondo en todos los sentidos, ese es el de Cien años de soledad de García Márquez.

Cien años de soledad

‘Cien años de soledad’

Quienes no hayan leído la novela (¿a qué estáis esperando, insensatos?) pueden leer la frase sin problema, no les va a fastidiar nada ni estropear la lectura. He aquí la maravillosa frase con que García Márquez pone el punto final a Cien años: «… porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».

Me parece la novela perfecta. La he leído un montón de veces y nunca me canso de ella, siempre le encuentro cosas nuevas. Todavía me sorprende que alguien pueda imaginar y plasmar semejante universo, con una voz narrativa tan sumamente poderosa… Esto es magia pura. Esto es literatura de la de verdad. Sé que tiene muchísimos detractores que no pueden con ella, pero a mí me parece un viaje tan alucinante, que no me entra en la cabeza que no pueda gustar. Y, como siempre digo, hay que darle las gracias a Gabo por personajes como Melquíades (¡qué grande!).

Os guste o no la novela, no me podéis decir que esa última frase no es una auténtica joya… Y ahora es vuestro turno. ¿A qué libro pertenece vuestro final favorito? ¿Qué frase final os ha tocado? Apuntadlas, por favor, en los comentarios si podéis, además del título y del autor (siempre y cuando no resulten un spoiler de proporciones mayúsculas, claro). Si puedo, las subo al Tumblr también.

Y ahora un apunte personal para Vero: ¿sabes que en esta novela mencionan a Zósimo? Resulta que fue un alquimista griego, cuyos apuntes son los escritos sobre alquimia más antiguos que se conocen. Nunca te acostarás sin saber una cosa más… (aunque para nosotras Zósimo sea alguien bien distinto, pero está bien saber de dónde viene). Un besote para ti ¡y otro para Zósimo! Ander me mata como se entere de esto… 😉

Un libro con una gran frase de inicio (30 libros)

Pues comienza el reto y yo, para variar, empiezo haciendo trampas. Y es que, si pusiera el libro que creo que tiene «la mejor» frase de inicio, tendría que repetir libro en otra categoría y, según las normas del reto, no se puede hacer (tienen que ser treinta libros distintos). Así que he buscado una frase que me gustara mucho. Pero no es la que diría como mi primera opción (la apuntaré en los comentarios). Además, en plan carambola, así aprovecho para abrir el reto con uno de mis libros fetiche (sé que siempre sale a colación y que me repito, pero es lo que hay). Hoy elijo, como gran frase de inicio, la de Brooklyn Follies, de Paul Auster.

Brooklyn Follies

‘Brooklyn Follies’

Me encanta este libro (de hecho, estoy en plena relectura en los escasos ratos libres que me quedan últimamente). Y su primera frase me parece toda una declaración de intenciones: «Estaba buscando un sitio tranquilo para morir». Porque eso es lo que quiere Nathan Glass, el protagonista de la novela: morir tranquilo. Y elige un lugar para hacerlo: Brooklyn. Pero Auster tuvo una idea muy diferente a la de su personaje y, aunque le va a llevar a Brooklyn, no va a ser para morir, sino para vivir plenamente y ser feliz gracias a la gente que va a conocer (o con la que se va a reencontrar) allí. Porque es la gente de la que nos rodeamos la que nos hace felices… (así que, ya sabéis, superconsejo de Mónica para hoy: rodeaos muy bien).

Por cierto, hoy no puedo acabar la entrada sin recordar una de allá por el mes de mayo en que se citan un montón de primeras frases geniales (gracias a Firmin). Y, según escribo esto, me estoy acordando de otra frase de inicio maravillosa (¿por qué no se me habrá ocurrido antes?). Como, sinceramente, no me apetece borrar y empezar de cero, os la menciono sin más. El comienzo de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, es lo más: «Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo». ¡Qué novelón, de lo más recomendable! Creo que le voy a dar una relectura.

Vuestro turno, que estoy deseando leeros… ¿Primeras frases magníficas? Apuntadlas, si podéis, en los comentarios (aparte del título y el autor del libro), por favor, para que podamos disfrutarlas todos… (de hecho, las puedo subir al Tumblr para tenerlas allí recopiladas incluso). 😉

Manager’s Ball

Esto me ha llegado hoy ya cuatro veces entre Facebook, foros de edición y demás, y como me ha hecho gracia y, además, para qué negarlo, me recuerda mucho a algunos de mis amigos, he decidido compartirlo en el blog. No tengo ni idea de quién lo ha escrito y pido perdón desde ya porque la ortotipografía está fatal, pero ando sin tiempo para corregirlo (¡lo siento!).

Juan Gómez Pérez, consultor de Prais Guaterjáus an Cúper (PGAC), fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por «desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional», según consta en la denuncia presentada en la comisaría madrileña de la calle de la Luna.

El detenido, según los testigos, habría provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron en abril, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner ‘Jefe de Producto’ en su tarjeta de visita, en lugar del ‘Product Manager’ que aparecía en las de sus compañeros.

«Desde el primer día nos extrañó su actitud», comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de Las Asturias, Account Manager (director de cuentas) de PGAC, pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después».

Un mes más tarde, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un perfecto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos.

Ante los ojos de sus compañeros —«horrorizados», según su propio testimonio— desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el consultor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo. «El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado», aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O´Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo: «Este sujeto había sustituido todos los ‘markets’, ‘targets’, ‘inputs’, ‘slides’ y ‘sponsors’… por mercados, objetivos, entradas, diapositivas y patrocinadores, y otros varios que fueron apareciendo».

«El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, provocando el desconcierto general». Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría cambiado las palabras ‘outsourcing’, ‘finances’ y ‘transactions’ por subcontratas, finanzas y transacciones. «Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar», comentó indignado el responsable de PGAC.

Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa —el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado)— y maniatado hasta la llegada de la policía municipal, que puso al consultor a disposición judicial. «Lo ha hecho para provocar», comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández-Malvarrosa, consultor de PGAC, refiriéndose a la actitud de Gómez Pérez.

«¿Quién se cree que es?, ¿un Vicepresident (subdirector)? No se puede ser tan hortera», concluyó el Manager’s Ball (pelota del director). Debe tratarse de un morning-singer de three to the quarter.

Dedicado, sobre todo, a mis amigos de la Comercial, que, en serio, habláis así. Pero, aunque perpetréis semejantes perlas, yo os quiero igual… 😉



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