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Recomendaciones para el Día del Libro

¡Albricias, estoy actualizando el blog! No me he olvidado de él, pero reconozco que ha pasado a un segundo plano en mi vida. Aun así, de vez en cuando me entran ganas de escribir y hoy ha sido uno de esos días. ¿Por qué? Porque he estado viendo listas de libros para el Día del Libro y he pensado que podría aportar mi granito de arena. Y aquí estoy, dos meses después…

Antes de que nadie me lo eche en cara en los comentarios, porque creo que se me va a notar demasiado: sí, voy a recomendar libros de amigos míos. Pero ¿qué le voy a hacer si vivo rodeada de tantísimo talento? Pues aprovecharme y leer maravillas a todas horas. Y otra cosa: las recomendaciones no son necesariamente novedades, ni mucho menos; sencillamente son libros que han estado rondándome en los últimos meses y que, creo, merecen la pena. Y, una vez hechos estos dos apuntes, empecemos a hablar de libros.

ENSAYO Y MEMORIAS

No he sido nunca gran lectora de ensayo ni de biografías o memorias, pero en los últimos años, sobre todo por mi trabajo, me he visto obligada a leer muchos libros de ensayo y ¡qué alegría! Un buen ensayo es un regalo. Os dejo algunos títulos que a mí me han encantado.

Andrea Marcolongo: La lengua de los dioses: nueve razones para amar el griego (Taurus)

Si cualquier lengua refleja el modo de organizar el mundo que tienen sus hablantes, el de los griegos antiguos resulta en verdad fascinante. Su concepción de la vida y de la realidad se traslada a su lengua, con particularidades que no dejan de sorprendernos. Este libro le encantará a cualquier persona interesada por las lenguas, porque, además, Marcolongo contagia su pasión por el tema. No es necesario saber griego, pero ayuda mucho (aviso). Dejaos fascinar por la forma griega (antigua) de concebir el tiempo o de expresar el amor. Para mí, un caramelito de libro.

Joan Didion: El año del pensamiento mágico (Literatura Random House)

Hace unos meses se estrenó en Netflix un documental sobre Joan Didion. Se titula El centro cederá (sigue en Netflix, por si queréis verlo, es una maravilla). El documental me conmovió muchísimo y decidí, ese mismo día, empezar a leer El año del pensamiento mágico, un libro en el que Didion narra todo lo que sucedió a lo largo de un año a partir de la inesperada muerte por un infarto de su marido. Es la crónica de un duelo y de la lucha por la supervivencia posterior; y es muy bello. Tengo pendiente Noches azules, donde se cuenta lo que sucedió unos meses después, cuando Didion perdió también a su única hija; reconozco que no he estado con la disposición de ánimo necesaria para enfrentarme a él. Desde aquí os recomiendo el libro y el documental de Netflix (si lo veis, entenderéis muchas cosas).

Linda Gray Sexton: Buscando Mercy Street (Navona)

Me hacía especial ilusión que saliera este libro, quizá porque he sido testigo desde la distancia de su gestación y crecimiento. La culpa de esto, por supuesto, la tiene Ainize Salaberri (la Stephen en este blog, y sí, es una gran amiga), traductora (y algo más) de este libro imprescindible para los amantes de Anne Sexton (y digo bien, amantes, porque me consta que a esta poeta se la ama). Ainize es una de esas amantes. Y cuando leyó estas memorias en inglés, se empeñó en que tenían que salir en castellano. Y se puso a ello. Iba a decir que hoy podemos disfrutar de estas memorias, pero estaría equivocando el verbo. Porque no se disfruta: se sufre, se piensa, se reflexiona, se llora y, sobre todo, se empatiza. Con la hija. Con la madre. La poesía como salvación (temporal) de la depresión y del suicidio. La palabra como clavo ardiendo al que aferrarse cuando la enfermedad acecha. Es una historia perturbadora y, sobre todo, muy auténtica.

Adam Hochschild: España en el corazón (Malpaso)

Reconozco que no soy muy de textos históricos y que, además, tengo la sensación de que la Guerra Civil española, quizá por ser un asunto aún no superado (a pesar de todo), está enrocada en un lugar del que le cuesta salir y, aunque aparece con mucha frecuencia en textos literarios, estos no (me) aportan nada nuevo. Bueno, pues este ensayo a mí me aportó una visión de la guerra y de sus circunstancias novedosa, probablemente porque sus protagonistas eran extranjeros: los brigadistas estadounidenses que vinieron a luchar por la República. ¿Por qué esas personas dejaban la «comodidad» del otro lado del océano y se embarcaban en esta guerra? ¿Por qué luchaban? ¿Qué ideales los movían? ¿Cómo vivían en España? ¿Quiénes fueron los héroes estadounidenses (e ingleses)? Muy interesante y entretenido, me pareció savia nueva sobre la contienda.

* * *

POESÍA

Idea Vilariño: Poesía completa (Lumen)

En los últimos meses he regresado a los poemas de Idea Vilariño, una de las poetas en lengua española que más me gustan. La muerte, la vida, la luz, el amor, el desamor, el sexo… Temas universales que toman una forma bella y sobria.

María Sánchez: Cuaderno de campo (La Bella Varsovia)

Este poemario es vida. Y tierra. Y animales. Y sangre. Es una reflexión sobre el origen de todo y sobre nuestro propio origen. Y reivindicación. Desde que llegó a mis manos hace cosa de un año, he acudido a sus páginas varias veces. Como ya señalé cuando hablé de él en el blog hace unos meses, para mí queda como testigo de un momento muy dulce de mi vida. Un libro bellísimo.

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NOVELA, RELATO Y SIMILARES

Yahvé M. de la Cavada: El deseo de repetir (Aloha)

Quienes me seguís en las redes sociales, sobre todo en Facebook, habréis visto que he hablado mucho de esta novela. Es que me gustó mucho desde la primera vez que la leí (luego, por circunstancias, cayó otra vez). Fue el verano pasado, cuando El deseo de repetir no se llamaba así y era un archivo en pdf que buscaba editorial. Por aquel entonces, yo conocía al autor, Yahvé, pero no éramos aún tan amigos como ahora. Porque sí, esta es otra de las recomendaciones que os voy a hacer en que hay algún amigo mío implicado. La novela de Yahvé habla sobre los desubicados, sobre la frustración y la lucha por conseguir algo mejor en la vida. Sirve como bálsamo generacional, y es fácil o bien sentirse directamente aludido o bien conocer a alguien que se encuentra en esas situaciones. Las reflexiones de Yahvé son lúcidas; su estilo, fluido, directo, coloquial, rápido. Y la novela, además, está llena de música, como no podía ser de otra manera viniendo de Yahvé (el tío más chalado por la música que conozco). Y no pensaba hacerlo, pero acabo de decidir que os voy a copiar la dedicatoria de la novela, porque, si os veis reflejados en estas frases, la novela es para vosotros: «A cualquiera que ha sentido que se le iba la vida entre los dedos, o que ha notado partes del corazón o de las entrañas reventando muy despacio en cada decepción. A los que quieren, pero no pueden o no saben cómo. A quienes siguen luchando, y a quienes ya no pueden más. Y, sobre todo, a cualquier persona a la que una canción, sea cual sea, le haya ayudado a seguir adelante».

Paolo Cognetti: Las ocho montañas (Literatura Random House)

Están promocionando muchísimo este libro y sé que, solo por eso, mucha gente lo rechazará. Pero se perderían una novela muy muy tierna sobre la amistad y las relaciones padres-hijos, con la montaña como protagonista contundente y discreta (si sois montañeros, esta es vuestra novela). También hay traducción al catalán, publicada por Navona (Les vuit muntanyes).

Manuel Vilas: Ordesa (Alfaguara)

Cuando he escrito el subtítulo «Novela, relato», he añadido un «y similares» precisamente por Ordesa. No sé bien cómo calificarla, porque es mezcla de realidad y ficción. Es una obra desgarradora sobre la necesidad de sobrevivir y seguir adelante. Tengo medio libro subrayado (por si eso os dice algo). Eso sí, voy a hacer una confesión: cuando me recomendaron este libro, lo empecé a leer y… lo dejé: no conseguía meterme en él; un par de meses después, por circunstancias curiosas, lo retomé… y es muy bueno. Al menos acercaos a Ordesa, y luego ya decidís.

Charles Simmons: Agua salada (Errata Naturae)

Fue leer la primera frase de esta novela y saber que me iba a encantar. Y así fue. Para los curiosos: «En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó». Ese verano de 1963 es un punto de inflexión en la vida de Michael, un adolescente que, en plenas vacaciones, va a descubrir qué es la vida (al escribirlo así, me recuerda un poco a Buenos días, tristeza, con la que tiene algún punto de conexión; con esto también entendéis que me gustara tanto). Una de esas joyas poco conocidas, que verdaderamente merece la pena.

Vivian Gornick: Apegos feroces (Sexto Piso)

Estos días se ha publicado otra obra de Gornick y creo que lo suyo sería hablar de ella, pero no la he leído aún. Así que os recomiendo Apegos feroces, que es buenísima, casi no hace falta decir nada más. Una hija pasea con su madre por Nueva York y, en sus diálogos, rememora su vida y cómo ha sido su educación sentimental, la educación sentimental que le ha dado esa mujer con la que pasea. Un tema que me interesa mucho y que últimamente ha pasado a formar parte de mis propias preocupaciones. Leed a Gornick.

Lucia Berlin: Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara)

Creo que he llegado tarde a este libro de relatos, pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Relatos llenos de humor, nostalgia y melancolía, a través de los cuales Berlin se hace eco de su propia vida. Otra obra que enseña a sobrevivir. Y es otra de esas joyas que, ojalá, se leyera mucho más (aunque sí que hubo runrún cuando Alfaguara la publicó).

Line Papin: El despertar (Alianza)

El despertar no es una novela muy conocida, pero la disfruté desde la primera a la última palabra, así que no podía faltar en esta lista, sobre todo porque, junto con la siguiente novela de la que os voy a hablar, es una recomendación casi personal para una de mis amigas (A., esta y la siguiente son para ti). Os voy a confesar que este tendría que haber sido mi libro de playa del año pasado (llamo libro de playa a aquellos que puedo leer en cualquier sitio, que no exigen mucho del lector), porque, llena de prejuicios, pensé que la primera novela de una chica de apenas veintiún años, que narra andanzas amorosas de unos jóvenes (prácticamente adolescentes) en el sudeste asiático, iba a ser una lectura ligera. Y me llevé un sorpresón, porque superó con creces cualquier expectativa que yo pudiera tener. Me encontré una novela fresca, bien construida, con personajes bien dibujados (cambia la voz según cuál de ellos narre, si bien a veces me pareció un poco forzado, he de admitir), con un cierto lirismo, y, la verdad, ojalá más estrenos así en el mundo literario. Le falta, sí, pero promete mucho. Y me gustó mucho, así que por eso la incluyo aquí (y porque, como ya he dicho, es recomendación personal para A.). Por cierto, de la misma colección de Alianza (que está apostando por nuevos valores), resulta también interesante Un invierno en Sokcho, de Élisa Shua Dusapin.

Laura Ferrero: Qué vas a hacer con el resto de tu vida (Alfaguara).

Otra recomendación directa para A. Después de leer su libro de relatos Piscinas vacías, cuando me enteré de que Laura Ferrero publicaba novela me lancé a ella. Y me pareció una lectura interesante. Laura Ferrero escribe muy bien, controla el ritmo, las pausas, las metáforas (aunque pueden resultar a priori poco originales, las islas y los faros, Ferrero las usa con mucha inteligencia), y es otra novela, como la de Yahvé que he mencionado antes, que te coloca en la treintena muy perdido en la vida. A., te va a encantar, hazte con ella.

Han Kang: La vegetariana (Rata Books)

Una novela traumática sobre una persona que toma una decisión que las personas de su alrededor no entienden. Una decisión que ella va a llevar hasta las últimas consecuencias. Dividida en tres partes, con tres voces que nos dan cuenta de lo que le va sucediendo a la protagonista, es una propuesta controvertida y valiente.

Pedro Mairal: La uruguaya (Libros del Asteroide)

Incluyo esta novela aquí por varias razones. La principal: la disfruté mucho y me divertí enormemente con ella. Además, la leí la tarde del 23 de abril del año pasado. Me entusiasmó, la he recomendado todo lo que he podido y más, y no puedo esperar a que llegue el día de mi cumpleaños, fecha de salida de su nueva novela. Si queréis pasar un buen rato con las cuitas de un hombre cuyo mundo se está derrumbando y lo intenta arreglar quedando con una mujer de su pasado, leed La uruguaya. Sonrisas garantizadas.

Carson McCullers: La balada del café triste (Seix Barral)

El año pasado, con motivo del centenario de Carson McCullers, la escritora de los inadaptados y marginados del Sur de Estados Unidos, Seix Barral decidió republicar toda su obra y, para la ocasión, le encargó las cubiertas a la ilustradora Sara Morante (sí, también amiga mía). A raíz de esto, Sara me empezó a hablar de McCullers y he leído varias obras suyas desde entonces. Os recomiendo este libro de relatos, quizá su título más conocido, pero toda su obra merece mucho la pena.

Mohammed Chukri: El pan a secas (Cabaret Voltaire)

El pan a secas, novela autobiográfica de Mohammed Chukri, es el texto más duro, cruel y desestabilizador que he leído nunca, reflejo de la mezquindad del ser humano. Sin embargo, hay luz, hay esperanza, solo que no se vislumbra hasta las últimas páginas. Estoy deseando continuar con la trilogía (aunque, según me dicen, el libro verdaderamente bueno es este). Si hoy visitáis alguna librería, echadle un ojo.

Annie Ernaux: La mujer helada (Cabaret Voltaire)

Como siempre que últimamente recomiendo libros menciono a Annie Ernaux, tenía que aparecer hoy aquí. He elegido La mujer helada, pero podría haber sido también, por ejemplo, Memoria de chica. Ernaux se ha convertido en una de mis autoras predilectas. Su obra se enmarca en la autoficción, aunque le confiere a todo una distancia que la hace peculiar. Su estilo es gélido, frío, calculado. Sus historias, las de una mujer en constante lucha por reivindicarse. Imprescindble para mí ya, Annie Ernaux.

* * *

Y por si algún lector simpático quiere hacerme un regalo hoy, os pongo una pequeña lista de libros a los que estoy deseando hincar el diente:

  • Lorenza Mazzetti: Con rabia (Periférica).
  • Llucia Ramis: Las posesiones (Libros del Asteroide).
  • Terry Tempest Williams: Refugio (Errata Naturae).
  • Elena Medel: Todo lo que hay que saber sobre poesía (Ariel).
  • George Saunders: Lincoln en el Bardo (Seix Barral).
  • Mary Beard: Mujeres y poder (Crítica).
  • Verity Bargate: No, mamá, no (Alba).

¡Feliz Día del Libro! (Como siempre, tenéis los comentarios a vuestra disposición).

Leídos en 2018

Como todos los años, iré apuntando en esta entrada los libros que vaya leyendo (y terminando, porque empiezo mil) que no estén relacionados con mi trabajo. Dejaré un enlace visible todo el tiempo para que podáis consultar la lista cuando queráis.

Enero

  • Benedict Wells: El fin de la soledad (Malpaso).

Febrero

  • Stefan Zweig: Novela de ajedrez (Acantilado).
  • Anita Brookner: Un debut en la vida (Libros del Asteroide).

Marzo

  • Paolo Cognetti: Las ocho montañas (Literatura Random House).

Abril

  • Llucia Ramis: Las posesiones (Libros del Asteroide).
  • Linda Gray Sexton: Buscando Mercy Street (Navona).

Mayo

  • Mary Beard: Mujeres y poder: un manifiesto (Crítica).
  • Verity Bargate: No, mamá, no (Alba).
  • Pedro Mairal: Una noche con Sabrina Love (Libros del Asteroide).

Últimas lecturas (marzo y abril de 2017)

Sigo con el repaso de mis lecturas de este año. Tras una primera entrada en la que os hablé de los libros que leí entre enero y febrero, ahora me voy a detener en los dos meses siguientes, donde hay lecturas sumamente interesantes.

MARZO

Laura Ferrero: Piscinas vacías

‘Piscinas vacías’

«Quiero contarte una historia de amor, la tuya. Aunque sabrás, supongo, que no todas las historias de amor acaban bien».

Los protagonistas de estos relatos no son héroes ni viven situaciones de vida o muerte. Se parecen demasiado a nosotros mismos. Podrían ser nuestros vecinos, nuestros padres, nuestras parejas, nuestros amantes.

Una mujer que no puede dormir y se va al salón a escuchar el zumbido de la televisión. Un padre que sopla las velas ante su hijo, que también es padre. Una chica que le escribe una historia de amor a una niña que no conocerá. Un abuelo que le habla a una fotografía. Un hombre y una mujer que se dicen adiós en una esquina. No se conocen entre ellos, pero a todos les ocurren cosas parecidas: la vida, con sus insignificancias, pero también con sus grandes preguntas: cómo se enamora uno, por qué el amor que no se gasta se endurece, qué es lo que nos da miedo. Deben elegir entre la vida que tienen y la que imaginan.

Llegué a este libro de relatos a través de Twitter. Me explico: tengo amigos que retuitean a Laura Ferrero constantemente (y no me extraña, porque sus recomendaciones de libros y series son muy buenas) y algunos empezaron a hablar muy bien de este libro. Y un día aproveché una oferta para el Kindle y lo compré. Resumen: me gustó, algunos relatos incluso me gustaron muchísimo. Ahora bien, si profundizamos… Estos relatos no solo se salvan, sino que salen muy bien parados, precisamente por ser relatos. ¿Por qué digo esto? Porque individualmente funcionan. Muy bien. Están bien escritos. Plantean situaciones cotidianas con las que nos podemos sentir identificados muchas veces (de hecho, no conozco a nadie que haya leído el libro y no le haya pasado) y en ocasiones nos hacen reflexionar o nos dejan con una especie de runrún. Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que si esto fuera una novela coral (ojo, que no lo es, son relatos individuales), todos tendrían la misma voz. Todos los personajes hablan igual. ¿Me ha importado? No, porque, además, he ido leyendo los relatos individualmente en distintos momentos. Pero quiero remarcarlo por si alguien se los lee del tirón y le suenan excesivamente parecidos (aunque las situaciones no lo sean). Aun así, a pesar de esto (que, ya digo, creo que no es aplicable porque son relatos), yo le voy a seguir la pista a Laura Ferrero. Me encantaría leer una novela suya. A ver si Laura y Alfaguara se animan. De momento, Piscinas vacías es una buena lectura (y a la autora la podéis seguir en Twitter o Instagram, que es una chica muy interesante).

Fernando Aramburu: Patria

‘Patria’

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido, el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

El gran fiasco de este año. No entiendo cómo está teniendo el éxito que está teniendo. Tampoco entiendo cómo está cosechando tan buenas críticas. Sobre todo cuando hablas con gente del mundillo editorial y casi hay consenso sobre la calidad (no excesivamente buena) de la novela (tiene errores estilísticos a porrillo). Pero es lo que hay.

Tengo que admitir que había escrito un par de párrafos con mi opinión sobre el libro. Pero los he borrado y no los voy a publicar. Porque no quiero darle espacio a esta novela tramposa (e, incluso, en algunos momentos y depende de quién la lea, dañina) en el blog. Solo quiero recalcar que no me ha gustado y que, como novela, es mediocre. Creo que mi postura queda clara. Si alguien quiere profundizar sobre ella, no tengo problema en comentar todo en privado (aunque ya hablé de todo esto largo y tendido en Twitter en su día).

ABRIL

Leila Slimani: Canción dulce

‘Canción dulce’

Myriam, madre de dos niños, decide reemprender su actividad laboral en un bufete de abogados a pesar de las reticencias de su marido. Tras un minucioso proceso de selección para encontrar una niñera, se deciden por Louise, que rápidamente conquista el corazón de los niños y se convierte en una figura imprescindible en el hogar. Pero poco a poco la trampa de la interdependencia va a convertirse en un drama.

Con un estilo directo, incisivo y tenebroso en ocasiones, Leila Slimani despliega un inquietante thriller donde, a través de los personajes, se nos revelan los problemas de la sociedad actual, con su concepción del amor y de la educación, del sometimiento y del dinero, de los prejuicios de clase y culturales. 

Esta novela es una especie de viaje hacia un infierno cotidiano. Pero el viaje es tan sutil que algunos de sus protagonistas no se dan cuenta de hacia dónde los están llevando. En realidad, no es una historia novedosa: hay muchísimas novelas y películas con la misma temática (Antena 3 seguro que nos hace el favor de programar alguna en la sobremesa del fin de semana). Lo interesante en este caso es el componente psicológico, que Slimani explota con mucho acierto. Aun así, debo reconocer que a mí me faltó algo. Un no-sé-qué que me hubiese permitido «comprender» o anticipar la reacción de Louise, personaje que me parece opaco al final (aunque sabemos desde la primera página lo que hace; me hubiese gustado que se profundizara un poco más en los porqués de esa decisión). ¿Recomendable? Sí, mucho. Y como sé que entre los que me leéis hay algún seguidor de los premios Goncourt, esta novela recibió el galardón en 2016.

Juan Gómez Bárcena: Kanada

‘Kanada’

Kanada comienza donde la mayoría de las novelas de la Segunda Guerra Mundial terminan: con el fin del conflicto. Porque en 1945 se interrumpen las matanzas, pero se inicia otra tragedia que ha suscitado mucha menos literatura: el imposible regreso a casa de millones de supervivientes.

El protagonista de Kanada lo ha perdido todo: familia, propósitos, recuerdos. Solo le queda su antigua residencia, un improvisado refugio en el que acabará encerrándose para protegerse de una amenaza indefinida. Rodeado por unos vecinos que tan pronto parecen sus salvadores como sus carceleros, emprenderá entre las cuatro paredes de su cuarto un viaje que lo llevará muy lejos, hasta el oscuro país de Kanada de donde afirma proceder.

¿Qué hacer cuando las circunstancias nos empujan a realizar actos de los que nunca nos creímos capaces? ¿Cómo recobrar nuestra identidad cuando se nos ha arrebatado todo? ¿Es posible regresar a un mundo cuyas reglas han dejado de tener sentido? Con su segunda novela, y bebiendo de autores de la talla de Borges, Vonnegut o Amis, Juan Gómez Bárcena se atreve a abordar uno de los episodios más oscuros de nuestra historia desde una óptica nueva, que no pone el foco de atención en los verdugos o en el acto físico del exterminio, sino en la culpa que el sufrimiento imprime en las víctimas.

Definiría Kanada como una apuesta muy arriesgada por parte de su autor. Es una novela dura, conmovedora, difícil… incluso incómoda a ratos. Y el riesgo no se queda en la historia en sí, sino que traspasa la forma, con esa segunda persona narrativa (imprescindible en este texto). El resultado es magnífico y, a mi modo de ver, tremendamente inteligente. Porque hay cosas que no se dicen, pero que están. Y con eso basta para emocionarnos. Os la recomiendo mucho. (Por cierto, no tiene absolutamente nada que ver con la anterior obra de Gómez Bárcena, El cielo de Lima, otra obra que no me he cansado de recomendar).

Karl Ove Knausgård: El otro lado de la cara

‘El otro lado de la cara’

El otro lado de la cara, un ensayo que acompaña las fotografías de nucas que Thomas Wågstrom reunió en su libro Cuellos, se convierte en manos de Karl Ove Knausgård en un análisis de simbología corporal y una meditación en torno a algunos de los temas que laten tras la titánica obra autobiográfica que lo ha consagrado como el escritor europeo más internacionalmente venerado del momento, uno de los nombres mayores de la literatura del siglo XXI.

El cuerpo como carne y espíritu, la infancia, la memoria, los padres e hijos y el individuo en comunidad y fuera de ella, parte singular, integrada o esquiva, de un mundo que empieza por entregarse para acabar rehuyéndonos: he aquí un texto que, al modo característico de su autor, hunde sus raíces en la experiencia personal para arrojar luz sobre qué significa ser humano junto a los demás, y que sirve de complemento perfecto a La isla de la infancia (Mi lucha: 3).

Para, de alguna manera, hacer más llevadero mi mono por leer algo de Knausgård, decidí hacerme con este ensayo (muy breve: se lee en veinte minutos). Y es Knausgård: no defrauda. Tras un comienzo algo extraño y muy teórico sobre la importancia de la nuca (sí, sí, la parte trasera del cuello), sale a relucir el Knausgård de siempre. Pero, claro, se hace corto, demasiado corto. Aunque, eso sí, no sé si cumplió su función de hacer la espera de Tiene que llover más llevadera, porque me entraron más ganas aún si cabe de seguir con él. Soy demasiado fan. No lo puedo remediar.

Pedro Mairal: La uruguaya

‘La uruguaya’

Lucas Pereyra, un escritor recién entrado en la cuarentena, viaja de Buenos Aires a Montevideo para recoger un dinero que le han mandado desde el extranjero y que no puede recibir en su país debido a las restricciones cambiarias. Casado y con un hijo, no atraviesa su mejor momento, pero la perspectiva de pasar un día en otro país en compañía de una joven amiga es suficiente para animarle un poco. Una vez en Uruguay, las cosas no terminan de salir tal como las había planeado, así que a Lucas no le quedará más remedio que afrontar la realidad.

Narrada con una brillante voz en primera persona, La uruguaya es una divertida novela sobre una crisis conyugal que nos habla también de cómo, en algún punto de nuestras vidas, debemos enfrentarnos a las promesas que nos hacemos y que no cumplimos, a las diferencias entre aquello que somos y aquello que nos gustaría ser.

Una de las novelas que más he disfrutado y con la que más me he divertido de este año. Un hombre en plena crisis de los cuarenta, que piensa que su mujer le es infiel y decide pagarle con la misma moneda en un viaje que hace a Uruguay. Obviamente, todo le sale fatal. Pero, aparte de las situaciones, ya divertidas por la forma en que las cuenta el protagonista, hay que poner la atención en las reflexiones que hace sobre su vida. Buenísima novela que se me hizo excesivamente corta.

*  *  *

Pues esto es lo que dieron de sí marzo y abril. En mayo he leído muchísimo, algunas obras muy interesantes además, así que volveré para hablaros de ellas. Y quién sabe si, ahora que parece que me he vuelto a animar con el blog, hasta escribo alguna reseña (creo que del de Knausgård, Tiene que llover, habrá entrada seguro).

Como siempre, tenéis los comentarios a vuestra disposición por si queréis sugerir algún libro que hayáis leído o matizar (o criticar o lo que sea) algo de lo que yo haya dicho.

Qué pasaría en vuestra vida si todo sucediera como en…

Imaginad que justo el último libro que habéis leído marcara vuestra vida actual y esta fuera a desarrollarse justo como en la historia que habéis tenido entre manos. Interesante, ¿eh? ¿Cómo sería? ¿Cuál ha sido vuestra última lectura y cómo afectaría a vuestra vida? ¿Qué pasaría ahora en vuestra vida si fuera como en… [poned vuestro último título aquí]?

Creo que me toca empezar. El último libro que he leído es… Tiene que llover, de Karl Ove Knausgård (quien no quiera tener detalles, que no siga leyendo).

Si ahora en mi vida me fuera a pasar lo mismo que le ocurre a Knausgård (es autoficción: coinciden protagonista, narrador y autor), estaría en una continua lucha conmigo misma durante unos diez años por ser escritora. Primero llevaría una vida desordenada, en la que el alcohol tendría un lugar excesivamente importante. Tendría varios trabajos, aunque acabaría escribiendo reseñas literarias para diversos medios. Cambiaría de casa mil veces. Me enamoraría, tendría relaciones con varias personas, les sería infiel. Conocería a la persona con la que me casaría un tiempo después. Perdería a varios familiares, entre ellos a mi padre (por culpa del alcohol). Y escribiría, escribiría, escribiría… Mucho, todo el tiempo. Y todo me parecería malísimo. Y dudaría de mí misma todo el tiempo.

¿Jugáis a esto conmigo? ¿Me contáis en los comentarios qué pasaría en vuestra vida si os fuera a ocurrir lo que pasa en el último libro que hayáis leído? ¡Animaos!

Últimas lecturas (enero y febrero de 2017)

Aunque no tengo mucho tiempo para ir reseñando lo que voy leyendo y creo que merece la pena, sí quiero dejar al menos un pequeño comentario sobre todas mis lecturas. Así que, como ya he hecho otras veces, os voy a contar qué me han parecido los libros que leí en los dos primeros meses de este año (y creedme que me da mucha pena no poder escribir largo y tendido sobre alguno de ellos).

ENERO

Rachel Cusk: A contraluz

‘A contraluz’

Una escritora inglesa llega a Atenas en pleno verano para impartir unos cursos de escritura. Durante su estancia en la capital griega, la gente que va encontrándose decide sincerarse con ella y contarle aspectos importantes sobre sus propias vidas.

En el calor sofocante de la ciudad, los diferentes interlocutores confiesan sus amores, sus ambiciones y miedos a la narradora, de quien apenas sabemos que está separada y es madre de dos hijos. De este modo, una secuencia de voces ajenas va trazando un complejo tapiz humano que acabará perfilando por contraste la personalidad de la narradora y los sucesos más decisivos de su vida: el sentimiento de pérdida, la búsqueda de un sentido a la vida familiar, la dificultad de establecer lazos de confianza o el misterio de la creatividad. A contraluz nos habla de cómo construimos nuestra forma de ser a partir de nuestra propia vida y de la de los demás.

Comencé el año con esta novelita (uso el diminutivo por su extensión, no por su calidad) de Rachel Cusk, una autora que no conocía. Y me gustó mucho. Ese puzle de personajes, de historias, de sentimientos que dibujan como en negativo la vida de la protagonista no solo llamó mi atención, sino que me pareció cercano, empático, humano. Una lectura fácil y agradable.

Lara Moreno: Piel de lobo

‘Piel de lobo’

Un viejo caballito de plástico blanco y azul espera a las dos hermanas cuando entran en casa del padre, un hombre solo que murió hace un año, dejando tras de sí pocos recuerdos y algunas manchas de café en el mantel. Sofía y Rita han venido al pueblo para recoger lo poco que queda de aquellos años en que eran niñas y pasaban los veranos allí, en el sur, cerca de la playa.

Rita, tan esbelta ella, tan hermosa, tan lista, parece dispuesta a despachar el asunto y volver a lo suyo, pero Sofía sabe que esa casa será el refugio donde ella y Leo, su niño de cinco años, van a instalarse para curar un desamor que la ha dejado sin fuerzas. Allí se quedan madre e hijo, paseando esa nueva vida por las calles donde se abren las primeras sombrillas, masticando arroz y fruta limpia, intentando imaginar un futuro que tenga sabor.

¿Y Rita? Rita se va pero vuelve porque hay recuerdos que queman y el rencor pide paso. Finalmente, encerradas en esa casa que parecía muerta, las dos hermanas nos van a contar una historia dura, algo que nadie quería saber, un secreto del que quizá sería mejor olvidarse, y que solo la buena literatura sabe rescatar para que ese dolor, esa rabia y la ternura que de repente asoma sean también nuestros.

Tampoco conocía a Lara Moreno, pero ahora no tengo dudas de que es una de las narradoras más interesantes del panorama español actual. Y, aun así, debo confesar que, tras un comienzo brillante, la novela, para mi sorpresa, me dejó tibia. Y todo porque tengo la sensación de que la autora se empeña en meter cierto tema hacia el final y, en mi opinión, el resultado es forzado. Y tampoco considero que fuera necesario. Eso, en lo que habría sido mi Piel de lobo ideal, que no es la novela que he leído. Ahora, tengo que admitir que he leído una buena novela, con una prosa magnífica y un gran dominio de la elipsis, de lo que no se dice. Sí que la recomiendo, a pesar de que yo creo que va de más a menos.

Paula Bonet: La sed

‘La sed’

Percibo en el aire cierto olor a muerte, quizás sean la angustia y sus réplicas. Quiero hablar de ellas. De los cuerpos, del temblor. De esta libertad que me quema en las manos.

Quienes ya conozcáis el trabajo de Paula Bonet os podéis hacer una idea de lo que vais a encontrar en este libro: ilustraciones magníficas acompañadas de textos y citas con cierto aire poético. No obstante, quizá no seáis conscientes del tono que Bonet ha adoptado en esta historia descarnada de desamor: es un libro oscuro, asfixiante a ratos y tremendamente triste. Y desesperanzado, no hay salida posible.

Si estáis sufriendo, os podréis sentir comprendidos y acompañados. Si habéis sufrido, quizá os traiga recuerdos nada agradables. Si no habéis sufrido (dichosos vosotros), quizá os ayude a ver lo desesperadas que pueden llegar a ser ciertas situaciones. Creo que lo más importante del libro, aparte del camino que nos hace recorrer, son las ilustraciones. Que, esta vez, tenemos la suerte de que van acompañadas de citas de Sylvia Plath, Anne Sexton, Clarice Lispector, Albert Camus, Siri Hustvedt… Un libro para saborear despacito. Y exorcizar dolor, si se puede.

Iván Repila: Prólogo para una guerra

‘Prólogo para una guerra’

El prestigioso arquitecto Emil Zarco recibe el encargo más importante de su carrera, un proyecto urbanístico con el que podrá exponer sus ideas sobre la esencia y el destino de los hombres: una larga estirpe que debe progresar y perpetuarse, heredera de los grandes logros de sus antepasados. En la misma ciudad, otro hombre viaja en sentido contrario, pretende la desaparición, la ruptura con una sociedad que no le corresponde. No habla. El Mudo no quiere compañía. Ambos están heridos: uno, por la imposibilidad de realizarse; el otro, por una pérdida irreversible.

La ciudad es testigo y escenario de la batalla de dos hombres antagónicos destinados a enfrentarse contra sus propios demonios y por la misma mujer. Una historia sobre las dos únicas formas de respuesta ante el dolor: la destrucción o la redención.

Aclamado como uno de los escritores más destacados del panorama literario español, dueño de un estilo «provocador» (The Guardian), «sorprendente y memorable» (The Bookbag), «de una potencia metafórica impresionante» (Le Monde des Livres), Iván Repila ha escrito una poderosa novela sobre la distancia entre nuestros anhelos y aquello que la vida nos depara.

Esta novela es imprescindible. Y ahora muchos pensaréis que ya le estoy haciendo la pelota a Iván, porque es amigo mío. Nada más lejos. Leída objetivamente, esta novela le da mil vueltas a la mayoría de las que se publican en España (y, de hecho, ojalá todo el mundo fuera consciente del prestigio del que goza Iván en Inglaterra o Francia, por ejemplo). Porque Iván asume riesgos, cuida el estilo como nadie y, a través de símbolos y metáforas, plantea situaciones que hacen pensar al lector. Y su novela, como capas de cebolla, tiene distintas lecturas según queramos profundizar más o menos en esos símbolos. Se merecería un comentario mucho más largo, una entrada para ella sola, porque lecturas tan interesantes e inteligentes no abundan. De momento, hasta el momento en que llegue, os recomiendo que la leáis, porque no os va a dejar indiferentes.

Atticus Lish: Preparación para la próxima vida

‘Preparación para la próxima vida’

Zou Lei es una inmigrante ilegal musulmana de origen chino —de la etnia uigur— que ha entrado en los Estados Unidos por la frontera mexicana y que, intentando abrirse camino, malvive aceptando trabajos precarios e inhumanos, con el miedo constante a que las autoridades la descubran y la expulsen del país.

Brad Skinner es un excombatiente de la guerra de Irak que vuelve a su país arrastrando consigo todos los demonios de conflicto. Es un hombre roto a quien el horror y la violencia han marcado profundamente, y cuyas graves secuelas lo incapacitan para llevar una vida normal y amoldarse a esa otra locura consensuada que llamamos sociedad.

Zou Lei y Skinner se conocerán en mitad de sus respectivos naufragios, en el corazón del caos urbano que amenaza con devorarlos y los condena a existir en los márgenes. Su amor será otra forma de la necesidad, el último clavo ardiendo. Una estrategia de resistencia. La promesa de un horizonte y de un sentido en mitad de la desorientación, el vacío y el desamparo, la posibilidad de ternura en un entorno inhóspito e implacable, pero también una desesperada huida hacia delante ante la inevitable cuenta atrás. Mientras Zou Lei, con sus limitadísimos recursos, intenta encontrar el modo de normalizar su situación en el país, Skinner, siempre a un paso de la locura, luchará para que las sombras que lo asedian no lo arrastren definitivamente. ¿Existe en este mundo un futuro para ambos?

Creo que esta ha sido una de las lecturas más desesperanzadas de los últimos tiempos. Qué miseria, qué tristeza, qué todo. Es una historia de amor desamparada, siempre en lucha contra los elementos. Sin embargo, a veces los elementos y la sociedad nos engullen y no nos dejan más que asfixia, desencanto, locura, esclavitud y miseria. No podía ser de otra forma en esta crítica de las políticas migratorias y de la guerra, que aquí toman la forma de personajes tan bien dibujados que, realmente, parece que hablan de personas de carne y hueso que tenemos delante. Estuve tentada de dejar la novela a medias, no porque no me estuviera gustando, todo lo contrario, sino porque las comeduras de tarro del protagonista me estaban afectando en exceso. Aun así, la acabé: no podía dejar sola a Zou Lei, una chica entrañable que tiene todo en su contra. ¿Cómo abandonarla? Sí, me metí mucho en la vida de los personajes y me quedé muy tocada al acabar la lectura. Y si un libro te deja así, es porque ha cumplido su propósito con creces. Una buenísima novela.

FEBRERO

Jonathan Coe: La lluvia antes de caer

‘La lluvia antes de caer’

Rosamond ha muerto. Tenía setenta y tres años, sufría del corazón y se había negado a operarse. Tras el entierro, el testamento. Rosamond nunca se casó ni tuvo hijos, y su herencia deberá repartirse entre Gill y David, los hijos de su hermana, e Imogen, una casi desconocida, que Gill vio una vez, hace más de veinte años, en una reunión familiar. Era una niña rubia y ciega de siete años, extraña y encantadora, que sedujo a todos los invitados. Gill encuentra varias cintas de cassette que Rosamond ha grabado y una nota donde le dice que las cintas son para Imogen, y si no la encuentra, que las escuche ella. Tras buscar sin éxito a la elusiva joven, Gill y sus dos hijas vuelven a oír la voz de Rosamond que, apoyándose en la minuciosa descripción de veinte fotografías, cuenta una historia de madres e hijas que va desde los años cuarenta hasta el presente, tres generaciones de mujeres ligadas por el deseo, la culpa, la crueldad, la ambivalencia de sus afectos… 

Este libro tiene ya unos cuantos años. Recuerdo que quise leerlo cuando salió, pero al final no lo hice. A comienzos de este año, un amigo habló de él en Twitter y, un día que se me había olvidado coger un libro para leer en el autobús (a veces me pasa), me metí en una librería y lo compré. Y no me arrepentí.

Es una novela para disfrutar. Disfrutar, lo primero, de la historia en sí. Una historia que, a pesar de su sencillez, pone sobre la mesa ciertos temas que no siempre son (bien) tratados en la literatura (y no cuento de qué va, porque es un poco destripar el intríngulis de la novela). Y también podemos disfrutar de la forma en la que nos cuentan la historia. Se supone que se están escuchando unas cintas y nosotros, los lectores, parece que las estamos escuchando también, como pequeños cotillas. Una lectura de lo más agradable (y con un título de lo más sugerente, que se explica en un párrafo precioso que os copio a continuación):

—[…] No me importa que llueva en verano. Hasta me gusta. Es mi lluvia favorita.
—¿Tu lluvia favorita? —dijo Thea—. Pues la mía es la lluvia antes de caer. […]
—Pero, cielo, antes de caer en realidad no es lluvia. […] Es solo humedad. Humedad en las nubes. […]
—Ya sé que no existe. Por eso es mi favorita. Porque no hace falta que algo sea de verdad para hacerte feliz, ¿no?

Jeanette Winterson: La niña del faro

‘La niña del faro’

Érase una vez un farero ciego y una niña huérfana… Así podría empezar uno de los muchos cuentos del señor Pew, el hombre encargado de cuidar del faro de un remoto pueblo de Escocia. Quien le escucha es la pequeña Silver, una chiquilla lista que acaba de perder a su madre y de ganar a un nuevo amigo, un hombre enamorado de las palabras y dispuesto a contar historias insólitas, que se enlazan unas con otras en una trenza sin fin. Sentada al lado del señor Pew, Silver llegará a saber cómo y cuándo se construyó el faro, y descubrirá a personas tan fascinantes como Stevenson, Darwin y el reverendo Babel, un libertino lleno de ira y de amor por una hermosa mujer. Cuando Silver crezca, los cuentos del señor Pew la acompañarán y harán de ella una lectora voraz, fascinada por los libros y por los cuerpos misteriosos que va encontrando en su camino. Amante fiel de la palabra y de su poder, con La niña del faro Jeanette Winterson nos invita a entrar en esa «habitación propia» que Virginia Woolf amuebló hace muchos años, una habitación llena de mil historias que nos defienden de la soledad y hacen más llevadero el oficio de vivir. «Somos todos huérfanos… pero si aprendemos a leer nuestra vida como un cuento, podemos escapar de la tiranía de los hechos», Jeanette Winterson.

Este es uno de los primeros libros que me recomendó Ainize Salaberri, directora de Granite & Rainbow y más conocida en este blog como «la Stephen». Debo admitir que la Stephen falla muy pocas veces en sus sugerencias, y no sé cómo le voy a agradecer que me pusiera sobre la pista de Jeanette Winterson y, sobre todo, de esta preciosidad. Es una joya. La tengo requetesubrayada (de hecho, podéis ver frases aquí) y forma parte desde ya de la lista de mis libros favoritos.

Es una historia llena de otros cuentos e historias, que le van a servir a la huérfana Silver a comprender, de la mano de un viejo farero ciego, qué es el amor y todos sus matices. Como diría la Stephen, esto es un milagro hecho literatura. Hacedle caso y leed esta maravilla (y yo os recuerdo también, de paso, otra novela de Winterson que me maravilló: La pasión).

*  * *

Hasta aquí lo que dieron de sí enero y febrero en cuanto a lecturas. Os seguiré contando… Por supuesto, como siempre, los comentarios están abiertos para lo que queráis: comentar estos libros, hablar sobre vuestras lecturas, preguntarme cosas o hacer recomendaciones a los demás (y a mí, claro está).

Mis últimas lecturas (de octubre a diciembre de 2016)

Llevo un retraso monumental a la hora de comentar los libros que he ido leyendo. Quería haber escrito varias reseñas (y varias entradas más generales), a ver si me dejo de excusas y me pongo a ello ahora que (creo) voy a tener unos días. Aun así, voy a intentar hacer un breve comentario de los libros que me quedan pendientes de 2016 (faltan los del último trimestre, que coincide con el menos lector desde hacía tiempo).

OCTUBRE

‘Memoria de chica’

Annie Ernaux: Memoria de chica

Este libro sí que lo reseñé (de hecho, creo que es la última reseña que publiqué el año pasado). Descubrir a esta autora ha sido uno de mis hitos como lectora de 2016. De hecho, cuando Cabaret Voltaire anunció el otro día que iba a publicar otra novela suya esta primavera me emocioné como una niña pequeña.

¿Qué puedo decir de Memoria de chica? Pues que me conmovió, me hizo pensar, me revolvió y me pareció maravillosa. Esa prosa fría y distante, ese planteamiento de los dos yoes (pasado y presente) enfrentados en un intento de comprender… Merece muchísimo la pena. Os dejo el enlace a la reseña, por si queréis ampliar la información.

 

‘Hermano de hielo’

Alicia Kopf: Hermano de hielo

Esta es la historia de una fascinación por el hielo y de una obsesión por los polos de la Tierra. Una atracción por la parte estrictamente erudita —el proceso histórico de comprensión física de estas zonas extremas, el funcionamiento magnético y climatológico de los lugares más fríos del planeta— y también una fascinación por la historia de la conquista de los centros polares tras las sucesivas expediciones árticas y antárticas de Scott, Amundsen y Shackleton. Pero hay otros hielos en esta novela: está el hermano de hielo de la narradora, el hermano auténtico, que vive congelado dentro de sí mismo —bella y cruda metáfora del autismo—, como congeladas están las relaciones que envuelven a toda la familia de la protagonista, un espacio de convivencia frío, cargado de complejidades y mutismos. En su primera novela, Alicia Kopf traza la tenue línea de separación entre dos mundos: el de la realidad y el del deseo, el de la proximidad afectiva y la lejanía legendaria, el del silencio y el gran silencio. Hermano de hielo es una obra lírica y erudita que trata sobre huir y reencontrarse, y sobre permanecer y no perder la esperanza.

A ver qué os cuento yo de esta novela… Aún no sé si me gustó o no. Ahora, releyendo el texto de la contra, recuerdo el desconcierto en el que me dejó su lectura. Y, pese a los premios y demás, buscando opiniones sobre ella, me encuentro dos extremos: o bien parece la novela más original escrita en años, o bien es un libro soporífero que no merece la pena. Pues ni lo uno ni lo otro. Primero, porque su planteamiento, por mucho que se empeñen algunos, de original tiene cero. Copiar textos de la Wikipedia pudiera parecer transgresor, pero experimentos de este tipo se han hecho siempre y, en ocasiones, con mucho más acierto literario (póngase por caso la novela Bilbao-New York-Bilbao, de Kirmen Uribe, de quien hablaré más adelante). ¿Soporífero? Pues tampoco. La historia de la narradora tiene su puntito interesante (a modo, casi, de novela de aprendizaje) y todo el entramado de relaciones familiares está bien construido y su lectura resulta amena. El gran acierto (como ya se señala en la contracubierta), la metáfora del hielo y el autismo. Totalmente prescindible para mí: toda la tercera parte, la del viaje a Islandia en el que, supuestamente, la narradora va a encontrarse (¿se encuentra?). No lo sé. Ya os digo que aún no sé decir si me gustó o no. Digamos que es una novela irregular. Me encantaría que alguien que la haya leído me diera su opinión (solo conozco a una persona que la ha leído y me habló maravillas de ella, por eso la leí).

‘La mujer helada’

Annie Ernaux: La mujer helada

Tiene treinta años, es profesora, casada con un ejecutivo, madre de dos niños. Vive en una casa confortable. Sin embargo, es una mujer helada. Igual que miles de mujeres ha sentido cómo su curiosidad, su impulso vital se iban anquilosando a fuerza de un trabajo que compaginar con compras que hacer, cenas que cocinar, baños de niños que preparar… Todo eso que se entiende por la condición normal de mujer. Annie Ernaux cuenta brillantemente esta alteración de lo cotidiano, este empobrecimiento de las sensaciones, esta dilución de la identidad; esclavitud a la que las mujeres son empujadas como a un desafío.

Nada más leer Memoria de chica, me hice con La mujer helada, impulsada además por varias personas que me dijeron que era aún mejor que la que a mí me había encantado. Me gustó muchísimo también (aunque no me supuso la conmoción de Memoria de chica). Su premisa consiste, básicamente, en poner encima de la mesa el papel de la mujer en la sociedad a través de la vida de la protagonista (que coincide con la narradora). Nos enseñan desde niñas que debemos seguir un cierto camino, estudiar (o no) ciertas cosas, acceder a cierto tipo de trabajos, casarnos con el hombre perfecto, ser madres, trabajar, conciliar todo y no quejarse nunca de si los hombres lo hacen o no. Y aquí todo esto se cuestiona. La protagonista ha seguido el camino que la sociedad nos «impone» para ser felices y, ¡oh, sorpresa!, no es nada feliz. Quizá un camino alternativo, en el que ella hubiese podido dedicarse, por ejemplo, a escribir, la habría llevado a una felicidad más auténtica para ella. Una propuesta valiente, con la soberbia prosa de Annie Ernaux (como he dicho antes, uno de mis grandes descubrimientos de 2016).

NOVIEMBRE

‘De noche, bajo el puente de piedra’

Leo Perutz: De noche, bajo el puente de piedra

Historia de historias, relato de relatos ambientado en la Praga del siglo XVI, De noche, bajo el puente de piedra nos habla del emperador Rodolfo II, rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, amante de las artes, manirroto y paranoico; del gran rabino Loew, místico y vidente; y del riquísimo judío Mordejai Meisl y su bella esposa Esther, eslabón entre la corte y el barrio judío.

El depositario de todos estos relatos es Jakob Meisl, un misterioso estudiante de medicina de Praga dispuesto a demostrarnos que «los profesores de historia que enseñan en los colegios y los señores que escriben los libros de historia no saben ni entienden nada», que el relato histórico suele olvidar la parte humana y mágica de nuestra existencia y que la verdadera literatura es, gran parte de las veces, mucho más real que la propia historia. Publicada por primera vez en 1953, poco antes de la muerte de su autor, De noche, bajo el puente de piedra está considerada unánimemente la obra maestra de Leo Perutz —uno de los grandes narradores del siglo XX, admirado por escritores tan dispares como Graham Greene, Ian Fleming o Jorge Luis Borges— y una de las mejores novelas históricas de la literatura universal.

Me llevé un auténtico sorpresón con este volumen de relatos y no lo he dejado de recomendar desde que lo leí. No os voy a contar mucho, no os quiero destripar nada; tan solo sumergíos en esa Praga mágica que nos ofrece Perutz e id desentrañando cómo los hilos de las historias se enredan y se desenredan. Y disfrutad del leer por leer, que no hay nada mejor.

DICIEMBRE

‘La acústica de los iglús’

Almudena Sánchez: La acústica de los iglús

Diez relatos en los que la música, el ingenio y el lirismo toman el mando para generar atmósferas oníricas que dejarán en el lector una sensación similar a la de los cuentos de Eloy Tizón o Clarice Lispector.

«Toqué la sonata más triste de mi vida, de un tirón, girando las páginas de la partitura con desgana, con los dedos manchados de sangre, pensando en una cabeza rota, maltratada por el arte, asesinada por el arte, descuartizada por el arte».

La matemática de la música y la matemática de la vida arrojan el resultado sonoro que registra La acústica de los iglús, primer libro de relatos de Almudena Sánchez.

Una madre a la deriva por carreteras secundarias con sus dos hijos en el asiento de atrás; dos ancianos en un teleférico cumpliendo su último sueño; una esmerada estudiante en paro que acaba trabajando como astronauta; y muchas, muchas adolescentes que se pelean entre ellas, aprenden a tocar instrumentos o se enamoran de nadadores recorren las páginas cordiales y alucinadas de esta antología.

Si acaso es posible la quimera de una adolescencia adulta, de una madurez jovial, los relatos de Almudena Sánchez apostarían todo a esa ensoñación, pues en ellos encontramos la mirada única de una narradora que templa el estilo para poner del revés la trama mágica del mundo.

A pesar de que no soy una gran lectora de relatos y de que justo había acabado los de Perutz, me animé a leer el libro de Almudena Sánchez. Sus relatos tienen un toque inocente y naíf muy característico. El estilo está muy cuidado para conseguir atmósferas casi oníricas con situaciones irreales, en ocasiones casi absurdas, pero que ponen en entredicho nuestro mundo tal como lo conocemos. Una lectura de lo más amena.

‘La hora de despertarnos juntos’

Kirmen Uribe: La hora de despertarnos juntos

Al final de la guerra civil, Karmele Urresti debe abandonar Ondarroa y partir a Francia, donde forma parte de la embajada cultural vasca. Allí conoce al que será su marido, el músico Txomin Letamendi. A punto de caer París, huyen juntos a Venezuela; pero la Historia irrumpe de nuevo en su vida. Cuando Txomin decide sumarse a los servicios secretos vascos, regresan a Europa en plena Segunda Guerra Mundial, donde él realiza labores de espionaje hasta que es apresado en Barcelona, bajo una dictadura a la que no sobrevivirá. Karmele tendrá que partir, sola esta vez, con la esperanza ciega de quien deja atrás lo más preciado.

La hora de despertarnos juntos es la historia de una familia que vivió para contar varios exilios, cuyos planes se vieron truncados por acontecimientos históricos que sobrepasan al individuo y que definieron la suerte de varias generaciones y pueblos a lo largo del siglo XX.

Kirmen Uribe, ganador del Premio Nacional de Narrativa y del Premio de la Crítica, entre otros, transforma una historia real en una novela coral que nos acerca a un pasado con el que estamos íntimamente emparentados. A través de la fortaleza y la constancia de quienes no se dejaron arrastrar por la amenaza de las guerras, esta novela habla de la necesidad de encontrar un refugio en las personas y del impulso para perseguir ideales.

Leer esta novela ha sido como la vuelta al hogar. Me encanta Kirmen Uribe y, aunque sigo pensando que su primera novela es la mejor, he disfrutado muchísimo con esta. Esa sensación de querer llegar a casa para poder seguir leyendo… Además, por muchas razones que no vienen al caso, la historia que narra Uribe está vinculada, aunque con hechos muy distintos, a mi propia historia, a la historia de mi familia (que no se exilió) y me he acordado muchísimo de mi amama o de mi aita, por ejemplo, con la lectura. Las últimas páginas me parecieron soberbias y me emocionaron sobremanera (menuda llorera, aquí, la que no llora con los libros). Un gran regalo de Olentzero y un gran punto final a las lecturas de 2016.

***

Y ahora, como siempre, os invito a dejar comentarios si lo consideráis oportuno. ¿Habéis leído algo de lo que he comentado? ¿Os ha gustado? ¿Qué lectura vuestra de 2016 destacaríais? Os espero.

Leídos en 2017

Como hago todos los años, en esta entrada iré apuntando los libros que lea según los vaya terminando (y enlazaré los títulos a las reseñas que escriba). Además, la dejaré destacada entre los enlaces del blog, para que podáis consultarla con facilidad.

Enero

  • Rachel Cusk: A contraluz (Libros del Asteroide).
  • Lara Moreno: Piel de lobo (Lumen).
  • Paula Bonet: La sed (Lunwerg Editores).
  • Iván Repila: Prólogo para una guerra (Seix-Barral).
  • Atticus Lish: Preparación para la próxima vida (Sexto Piso).

Febrero

  • Jonathan Coe: La lluvia antes de caer (Anagrama).
  • Jeanette Winterson: La niña del faro (Lumen).

Marzo

  • Laura Ferrero: Piscinas vacías (Alfaguara).
  • Fernando Aramburu: Patria (Tusquets).

Abril

  • Leila Slimani: Canción dulce (Cabaret Voltaire).
  • Juan Gómez Bárcena: Kanada (Sexto Piso).
  • Karl Ove Knausgård: El otro lado de la cara (Anagrama).
  • Pedro Mairal: La uruguaya (Libros del Asteroide).

Mayo

  • Maggie O’Farrell: Tiene que ser aquí (Libros del Asteroide).
  • Han Kang: La vegetariana (:Rata_).
  • Virginia Woolf: Las aventuras agrícolas de un cockney (Nórdica).
  • Stig Sæterbakken: A través de la noche (Mármara).
  • María Sánchez: Cuaderno de campo (La Bella Varsovia).
  • Karl Ove Knausgård: Tiene que llover (Anagrama).
  • Annie Ernaux: No he salido de mi noche (Cabaret Voltaire).

Junio

  • Delphine de Vigan: Nada se opone a la noche (Anagrama).

Julio

  • Carson McCullers: Reflejos en un ojo dorado (Seix Barral).

Agosto

  • David Trueba: Tierra de campos (Anagrama).
  • Vivian Gornick: Apegos feroces (Sexto Piso).
  • Genki Kawamura: Si los gatos desaparecieran del mundo (Alianza).
  • Line Papin: El despertar (Alianza).
  • José Luís Peixoto: Te me moriste (Minúscula).
  • Malcolm Lowry: Rumbo al Mar Blanco (Malpaso).

Septiembre

  • Carson McCullers: La balada del café triste (Seix Barral).

Octubre

  • Edurne Portela: Mejor la ausencia (Galaxia Gutenberg).
  • Élisa Shua Dusapin: Un invierno en Sokcho (Alianza).
  • Leonard Michaels: Sylvia (Libros del Asteroide).
  • Guadalupe Nettel: Después del invierno (Anagrama).

Noviembre

  • Mohamed Chukri: El pan a secas (Cabaret Voltaire).
  • Joan Didion: El año del pensamiento mágico (Literatura Random House).
  • Charles Simmons: Agua salada (Errata Naturae).
  • Giulia Alberico: Los libros son tímidos (Periférica).

Diciembre

  • Ivica Djikic: La repetición (Sajalín Editores).
  • Laura Ferrero: Qué vas a hacer con el resto de tu vida (Alfaguara).
  • Andrea Marcolongo: La lengua de los dioses (Taurus).

Mis últimas lecturas (de mayo a septiembre de 2016)

Como he hecho en otras ocasiones, voy a recopilar en una única entrada las lecturas de este año de las que aún no hay reseña (de algunas, no la habrá), por si os llama la atención alguno de los libros con los que he enredado y queréis saber mi opinión (aunque sea de forma rápida). Los libros anteriores a la fecha del título, están en esta otra entrada. Pues allá vamos.

MAYO

En mayo terminé dos libros, El show de Gary, de Nell Leyshon, y Bailando en la oscuridad, de Karl Ove Knausgård. De estos sí hay reseñas publicadas. Muy recomendables ambos.

JUNIO

'Las pequeñas virtudes'

‘Las pequeñas virtudes’

Natalia Ginzburg: Las pequeñas virtudes

A medio camino entre el ensayo y la autobiografía, Las pequeñas virtudes reúne once textos de tema diverso que comparten una escritura instintiva, radical, una mirada comprometida llana y conclusivamente humana. La guerra y su mordedura atroz de miedo y pobreza, el recuerdo estremecedor y bellamente sostenido de Cesare Pavese y la experiencia intrincada de ser mujer y madre son algunas de las historias de una historia –personal y colectiva–que Natalia Ginzburg ensambla magistralmente, en estas páginas de turbadora belleza, con una reflexión sagaz siempre atenta al otro, arco vital y testimonio del oficio –vocación irrenunciable, orgánica– de escribir.

Me encantó. Once relatos de lo más recomendables que, creo, merecerían más atención por mi parte aquí en el blog. Pero ¿qué decir de Natalia Ginzburg? Si no conocéis con esta pequeña joya, acercaos a ella, que es una preciosidad de libro.

***

En junio también estuve ocupada con Svetlana Alexiévich y sus Últimos testigos, que comenté hace pocos días.

JULIO

'La novia del lobo'

‘La novia del lobo’

Aino Kallas: La novia del lobo

Esta legendaria historia nace de los viejos mitos de los hombres lobo en Estonia, pero cuenta, en realidad, mucho más que eso: es también una metáfora de la ausencia de libertad de las mujeres en el siglo XVII. El relato se sitúa en Hiiumaa, una isla en el lado oeste de Estonia, y comienza con un guardabosques llamado Priidik que observa a un grupo de mujeres del pueblo que lavan a sus ovejas y se enamora de la joven doncella Aalo.

Escrita con un hermosísimo lenguaje, consigue trasladarnos a los bosques de Estonia y a aquellos pueblos amenazados por los lobos en los que se castigaba duramente todo lo que se consideraba brujería. Sara Morante ha logrado meterse en la piel de la rebelde Aalo y llevarnos con sus ilustraciones a su mundo más allá de la aldea.

Leí este libro porque la propia Sara Morante, que lo ha ilustrado con una exquisitez absoluta, me lo recomendó cuando le pregunté por él. Me dijo: «El texto es brutal, te va a encantar». Y sí que me gustó, mucho además. Me recordaba a cuando nos contaban cuentos de niños, pero esto no es precisamente para niños (aunque haya lobo, cazador…). Es una poderosa alegoría sobre el poder de las mujeres y su libertad. Tenedlo en cuenta si os gustan los cuentos tradicionales, porque no os va a defraudar (y disfrutad de las ilustraciones de Sara, que son el complemento perfecto al texto).

'Imposibles impensables'

‘Imposibles impensables’

Santi Pérez Isasi: Imposibles impensables

Imposibles impensables es un volumen de microrrelatos que juega con lo inverosímil, lo fantástico o lo grotesco, y que huye de algunos clichés del género, como lo metaliterario, lo onírico o la sorpresa final, para proponer una mirada a aquello que puede existir en nuestro mundo, pero que no podemos o no queremos ver. Son 125 relatos (y un bis) que reúnen animales ficticios, ciudades irreales, historias de terror y humorísticas… y, por supuesto, una colección de seres llegado del otro lado para recoerdarnos que las cosas siempre son lo que parecen.

Qué sinopsis más completa. Imposibles impensables es justo eso. Si os gustan los microrrelatos, no os podéis perder esta colección (incluso, aunque no sea el género que más os guste, os va a sorprender). Tengo que admitir que, antes de que los relatos se publicaran en libro, yo ya los había leído (bueno, la versión a la que tuvimos acceso), así que esto fue una relectura con la que me reí mucho (aunque no todos los relatos son humorísticos). De Santi, ¿qué queréis que os cuente? Suele comentar por el blog, sobre todo en los retos (de hecho, lleva tiempo intentando convencerme de que haga un megarreto de 365 días: la respuesta sigue siendo no) y acabo de calcular que hace veinte años que nos conocemos. No es el primer libro que publica, pero (shame on me) aún no me he acercado a Ruritania (salvo en su blog, Como un libro abierto, donde, por cierto, hay nuevas series de relatos de lo más interesantes). Y si algún día se queda sin ideas para escribir, que lo dudo, siempre puede sacar cosas de la noche de la presentación en Bilbao de los Imposibles impensables. Eso fue surrealismo y lo demás son tonterías, todavía me río al recordarla (el culpable, por supuesto, otro escritor bilbaíno cuyo nombre no voy a mencionar).

'Tú no eres como otras madres'

‘Tú no eres como otras madres’

Angelika Schrobsdorff: Tú no eres como otras madres

La narración de Angelika Schrobsdorff reconstruye la vida real e inconformista de su madre, una mujer nacida en una familia de la burguesía judía de Berlín, liberada de los prejuicios de su tiempo y deseosa de casarse con un artista (y no con el «exce­lente partido» que le han buscado, un comerciante opulento y maduro). Así, Else vivirá de lleno el nacimiento de un nuevo mundo junto a la culta bohemia berlinesa de los «locos años veinte», un periodo en el que tendrá tres hijos de tres padres diferentes, fiel a las dos promesas que se hizo de joven: vivir la vida con la máxima intensidad y tener un hijo con cada hombre al que amara. Esta es, por tanto, la historia de una mujer singular y sedienta de independencia, que será arrollada por aquello mismo en lo que se negaba a creer al principio: el presente. Sin embargo, en la dura prueba del exilio, Else encontrará una realidad nueva y reveladora tras una vida que hasta entonces ha estado ente­ramente dedicada a las fiestas, los viajes y el amor.

Según parece, este es uno de los libros del año, ha tenido mucho éxito y todo el mundo habla maravillas de él. De hecho, lo habían leído varias amigas mías antes que yo y todas estaban maravilladas. Bueno, pues a mí no me ha maravillado ni encantado ni nada por el estilo. Me fue decepcionando poco a poco. Admito que el comienzo de la narración me pareció buenísimo, y toda la época en que Else vive como le da la gana es magnífica. Pero después… todo se diluye. Quizá, sí, por la guerra y todo lo demás. Pero yo solo encuentro otro texto más, normalito y manido, sobre la guerra. Me empieza a pasar como con las novelas de la Guerra Civil española, que me cansan. Con este libro me ha ocurrido algo parecido.

AGOSTO

'Tu amor es infinito'

‘Tu amor es infinito’

Maria Peura: Tu amor es infinito

Saraa, una niña de siete años, va a pasar el verano a casa de sus abuelos, ya que sus padres, sumidos en una separación tempestuosa, no son capaces de ocuparse de ella. Lejos de un hogar en llamas, y en un ambiente en apariencia idílico, comienza un auténtico infierno para ella. La niña tendrá que librar una dura batalla interior para conciliar el dolor y el sufrimiento que le infligen las personas de su entorno más cercano con el afecto que siente por ellas, convencida de que son las únicas que realmente la quieren. Para evadirse del dolor y la culpa que la atenazan, Saraa escapa a un mundo de fantasía y juegos en el que la naturaleza tiene un papel fundamental. 

A pesar de tocar temas tan crudos y oscuros, Tu amor es infinito está escrita con gran lirismo, y una sensibilidad y una sutileza sorprendentes.

De esta novela os tengo que hablar largo y tendido, porque es lo mejor que he leído este año. El problema es que me cuesta escribir sobre esta novela. Quienes la hayáis leído os imaginaréis por qué. Es lo más terrible y duro que se puede llegar a leer. De hecho, es una novela que cuesta, y no solo por la complejidad de algunas de sus imágenes (en todo caso, siempre llenas de lirismo, lo cual no hace sino incidir en lo terrible y lo cruel y lo tremendo de lo que estamos leyendo), sino por lo que se nos está contando en sí. Difícil de leer, difícil de digerir, pero un novelón con todas las letras (lo único que me parece un horror es el título, pero se le perdona). A ver si saco fuerzas para hacer un comentario más elaborado sobre la novela.

'En manos de las Furias'

‘En manos de las Furias’

Lauren Groff: En manos de las Furias

Un hombre y una mujer caminan muy juntos por la playa. Hace frío, pero no importa. De repente se esconden detrás de unas dunas para celebrar su primer acto de amor carnal. Él es Lotto, ella es Mathilde, los dos tienen veintidós años y acaban de casarse, aunque solo llevan quince días juntos y saben muy poco el uno del otro.

El hilo de sangre que mancha los muslos de Mathilde sella esta entrega que parece absoluta y exclusiva, y así será durante más de veinte años. Lotto y Mathilde son la pareja casi perfecta: basta una mirada para que se entiendan, un gesto cómplice para que los dos dejen una sala abarrotada de gente y aprovechen cualquier rincón para amarse. Lotto se dedica a escribir obras de teatro guiado por su pasión por Shakespeare, y Mathilde se convierte en la esposa ideal: musa, empresaria y ama de casa. Bien…

Bien, hasta que de repente el destino se impone. Es entonces cuando descubrimos que el matrimonio es una larga conversación y que en esta charla caben huecos, omisiones, palabras sueltas que pueden ser mentiras piadosas o alfileres.

Yo quería una novela-culebrón para la playa (aunque al final hubo cambio de planes, pero bueno). En la playa, sobre todo ahora que mandan los niños, no puedo ponerme con cosas que me requieran mucha atención, así que pensé que algo así podría irme bien. El problema es que, como ya he dicho, no lo he leído en la playa. Y, aunque al principio me sorprendió y no me pareció tan culebrón como yo buscaba, toda la segunda parte me pareció un pestiño de lo peorcito. No la salvo de la quema. Para la playa (o similares: estas cosas van muy bien para viajes con distracciones), si no os ponéis muy exigentes, tiene un pase (la historia sorprende un poco), pero para el resto… Totalmente prescindible.

SEPTIEMBRE

'Me llamo Lucy Barton'

‘Me llamo Lucy Barton’

Elizabeth Strout: Me llamo Lucy Barton

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice.

En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

No me ha parecido ni la gran maravilla que muchos dicen, ni el texto infumable del que hablan otros. Pero sí me ha gustado, creo que es una novela amable, con grandes aciertos. Lo que se dice, lo que no se dice, relaciones maternofiliales, relaciones matrimoniales, el proceso de la escritura… Al final se tocan tantos palos que algunos aspectos, a mi modo de ver, se quedan un poco deslavados. Sí la recomiendo y, de hecho, tengo mucha curiosidad por leer la anterior novela de Strout, que todo el mundo está de acuerdo en que es un novelón (acepto regalos).

'H de halcón'

‘H de halcón’

Helen McDonald: H de halcón

A raíz de la inesperada muerte de su padre, Helen McDonald decide comprar y adiestrar un azor, el ave de presa más peligrosa y letal. Así empieza un viaje de exploración a lo más profundo del dolor y de lo salvaje, que llevará a la autora al límite de la locura y cambiará su vida.

Destinado a convertirse en un clásico, H de halcón es un libro sobre el recuerdo, la naturaleza y el ser humano. Una lección magistral acerca de cómo reconciliar la vida y la muerte.

Jamás pensé que fuera a disfrutar tantísimo este libro. No tiene nada que ver con lo que suelo leer y no sé bien cómo calificarlo. Pero me atrapó y me dejé llevar por Helen y su azor. La naturaleza aunando vida y muerte como forma de exorcizar el dolor. Es un canto a la vida y a la naturaleza. Precioso.

***

Y aquí se acaban de momento las lecturas. Me he cogido unos días libres y he aprovechado para leer mucho. No todo es rescatable, pero hay cosas interesantes (como la novela de Annie Ernaux de la que os hablé el otro día). A ver si siguen las lecturas (aunque ya estoy trabajando de nuevo) y puedo ir contándoos. Como siempre, tenéis los comentarios a vuestra disposición para hablar de estos u otros libros que hayáis leído.

Annie Ernaux: ‘Memoria de chica’

Que al acabar un libro lo primero que pienses sea «Tengo que leer todo lo que haya publicado de esta autora» creo que dice mucho de él. Y eso es justo lo que me pasó con Memoria de chica, de Annie Ernaux.

'Memoria de chica'

‘Memoria de chica’

«He querido olvidar a aquella chica. Olvidarla de verdad, es decir, no querer escribir más sobre ella. No pensar más que debo escribir sobre ella, sobre su deseo, su locura, su estupidez y su orgullo, su hambre y su sangre cortada. Nunca lo he conseguido».

En Memoria de chica, Annie Ernaux se sumerge en el verano de 1958, el de su primera noche con un hombre, en la colonia de S, en el Orne. Una noche que le iba a dejar una marca indeleble, que iba a perseguirla durante años. Hasta la valiente decisión de reconstruirla escribiéndola, ayudada por fotografías y cartas recuperadas, sumida en una búsqueda: la de sus antiguos amigos y amigas, la de Él, ese primer hombre, pero sobre todo la de sí misma, aquella Annie del 58 que tanto le cuesta entender a la Annie actual, en un vaivén implacable entre el ayer y el hoy.

Tengo una cierta querencia por la autoficción. No lo puedo evitar. Me atraen mucho las obras en que un autor decide que el narrador y el personaje principal de su novela sean él mismo. Bueno, o ella, como ocurre aquí. Pero en Memoria de chica encontramos un matiz. Aunque la Annie madura escribe (si no recuerdo mal, entre 2013 y 2015) sobre ella misma cuando tenía 18 años, ella no lo percibe así. Y ahí radica el quid de esta novela, que me ha parecido maravillosa y que, os lo tengo que advertir desde ya, me ha dejado muy tocada y pensativa.

La Annie madura no se reconoce en la Annie de 18 años. Le parece otra persona totalmente ajena a ella, de la que, sí, sabe todo (cómo se sentía, por qué hizo las cosas que hizo), pero que no es ella en absoluto. No solo no es ella, sino que, a mi modo de ver, la Annie joven le produce hasta un cierto rechazo, que intenta exorcizar con este texto, probablemente intentando comprenderla para liberarse de su recuerdo.

Hay un juego, por tanto, entre el hoy y el ayer que le proporciona al texto una cierta melancolía. Melancolía que, sin embargo, viene revestida de una prosa tremendamente fría, casi aséptica, quizá en un intento de marcar las distancias con ese verano de 1958 que inició un período de dos años sentimentalmente convulsos en la vida de Annie.

La premisa de la novela me parece de lo más interesante: esa «lucha» interna entre los yoes de distintas épocas, ese intento de reconocimiento inútil, incluso de ¿perdón? por lo vivido. Y me resultó curioso encontrarme justo esto, porque yo llevo un tiempo luchando con(tra) mi yo de otro momento, con el que tampoco me identifico. Y admito que la lectura activó ciertos resortes, sonaron ciertas alarmas y me conmoví mucho. Supongo que tiene más que ver conmigo misma que con la novela en sí, pero tengo que rendirme y admitir que hacía mucho tiempo que un texto no me revolvía tanto por dentro por asuntos personales.

Y ahora, pues con muchas ganas de hacerme con La mujer helada, otra novela de Annie Ernaux también publicada por Cabaret Voltaire y de la que me han dicho que es aún mejor que esta. Va a caer en nada.

¿Habéis leído algo de Ernaux? ¿Os ha gustado? ¿Os apetece hincarle el diente? Tenéis los comentarios para decir lo que os apetezca.

Svetlana Alexiévich: ‘Últimos testigos’

Este es uno de los libros que he tenido la suerte de corregir este verano. Sí, me salto mi propia norma de no hablar de libros de trabajo, pero es que la obra de Svetlana Alexiévich es de esas imprescindibles, a mi modo de ver. En Últimos testigos pone el foco en los niños de la guerra.

'Últimos testigos'

‘Últimos testigos’

De la Premio Nobel de Literatura 2015, una obra maestra inédita hasta ahora que recoge el recuerdo de los niños que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Un tema de gran interés desde una perspectiva totalmente distinta.

La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos y, en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en la población de ese país. A finales de los años ochenta la Premio Nobel Svetlana Alexiévich entrevistó a aquellos huérfanos y compuso con sus testimonios un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.

Esta obra maestra inédita constituye un retrato personal y profundamente conmovedor del conflicto en el que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan conformando con sus palabras una especie de memoria coral de la guerra, original, auténtica y fascinante.

«[…] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«Me dedico a la historia omitida, las huellas imperceptibles de nuestro paso por la tierra y por el tiempo. Recojo la cotidianidad de los sentimientos, los pensamientos y las palabras. Intento captar la vida cotidiana del alma», Svetlana Alexiévich.

Quienes ya os hayáis acercado con anterioridad a alguna de las obras de Alexiévich, tendréis una idea muy clara de lo que os vais a encontrar en este libro. Y, aun así, sé que muchos estaríais deseando tener en las manos este sopapo de realidad y sufrimiento. Es increíble, cómo nos retorcemos por dentro leyendo determinados pasajes y, a pesar de ello, cómo nos embauca para seguir buscando verdades en sus libros.

Alexiévich organiza, como en el resto de sus libros, un gran puzle que permite componer una realidad que, aunque nosotros no hayamos vivido, sí lo hicieron nuestros abuelos o, por desgracia, la viven miles de niños hoy mismo a no tantísimos kilómetros de aquí. La realidad de la guerra vivida por los niños. Tremendo. ¿Cómo se arma ese puzle? Con pequeñas piecitas, a modo de testimonios de personas que vivieron justo eso: la guerra siendo niños. Escapar de bombardeos, perderse por el camino, quedarse huérfanos y solos, ir de orfanato en orfanato, ver la muerte de cerca, vivir un sufrimiento siempre injusto (pero más aún para ellos). Eso es este libro. Sin introducciones, sin paños calientes, sin ambages: guerra y sufrimiento en estado puro.

¿Por qué merece la pena, entonces, si esto va de sufrir todo el tiempo? Porque es preciso conocer, es preciso saber la verdad. Porque no podemos permitir que esto siga sucediendo (y, aun así, lo hacemos). Porque no podemos olvidar. Porque la muerte y el dolor siempre se ceban con los mismos. Y porque son libros terriblemente humanos.

No es la primera vez que hablo de Alexiévich. Tenéis reseñas también de Los muchachos de zinc y de La guerra no tiene rostro de mujer (mi favorito, es grandioso), pero os sugeriría también Voces de Chernóbil (no os puedo decir nada de El fin del homo sovieticus porque no lo he leído aún, lo tengo en mi lista de pendientes, pero conociendo la obra de Alexiévich creo que lo recomendaría a ciegas).

Me haría mucha ilusión que alguno se hubiera acercado ya a Alexiévich (encima, como casi no doy chapa con ella en las redes sociales ni nada…). Si es así, contádmelo en los comentarios. Y, si no, no esperéis más, que no os vais a arrepentir.



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