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Marc Bernard: ‘La muerte de la bien amada’

Soy consciente de que os he estado dando un poco la chapa estos últimos días a quienes me seguís en otras redes sociales (Twitter o Facebook) con un libro que me ha dejado muy tocada y que me ha hecho reflexionar muchísimo. No sé si hago bien publicando la reseña tan poco tiempo después de haber acabado el libro; aun así, aquí está. Hoy hablamos de La muerte de la bien amada, de Marc Bernard.

'La muerte de la bien amada'

‘La muerte de la bien amada’

«Dos veces, y por mi culpa, estuve cerca de perderla. La conocí en el Louvre, ante la Venus de Milo, una mañana del otoño de 1938. Al mismo tiempo que ella rondaba la escultura, yo la rondaba a ella».

Hay que decirlo desde el primer momento: este libro es excepcional. Fue escrito en estado de gracia y desgracia a la vez. Desde el momento en que supieron que Else, la mujer del autor y narrador, iba a morir pronto, comenzó de verdad, para ella y para su marido, un nuevo y extraño periodo de felicidad. Fue la cima de su amor, el momento en el que se amaron mejor y en el que revivieron todo lo que su encuentro les había aportado a lo largo de la vida.

Gracias a esta narración —que obtuvo un gran éxito de crítica y público en Francia— descubrimos, además, la excepcional personalidad de Else Bernard. Siendo una joven judía, tuvo que huir de su país, Austria, para escapar del Holocausto, y se instaló en París durante algún tiempo. Tenía previsto partir hacia América, pero un día se encontró en el Museo del Louvre con aquel a quien no abandonaría ya. Comenzó así la historia, hoy mítica, que albergan estas páginas de Marc Bernard: su calidad humana y su eco son consecuencia de la gravedad de la temática, pero también, y sobre todo, del tono —a la vez apasionado y reflexivo, sugerente y preciso— con el que evoca la figura de su memorable esposa.

Dicen que una de las maneras de volverse inmortal es que un escritor o poeta se enamore de ti. Y eso es lo que le sucedió a Else Reichmann: el novelista Marc Bernard se enamoró de ella; y, a la muerte de Else, después de 31 años juntos, Bernard le dedicaría varias obras. La muerte de la bien amada es una de ellas. Y a mí este texto me ha dejado conmocionada.

La muerte de la bien amada son las reflexiones de Bernard a la muerte de Else, mezcladas con sus recuerdos de la historia de amor que vivieron. Y están tremendamente bien escritas (qué prosa: el tono justo para el tema tratado, el ritmo preciso, la palabra adecuada en cada ocasión… una delicia de leer). Y, además de una buena forma, un buen fondo que me ha hecho darle unas cuantas vueltas al coco.

En primer lugar, por el tema de la muerte. Más bien, la enfermedad y la muerte. Estoy excesivamente sensible con esto porque me trae muchos recuerdos (lejanos y más recientes). Y el después de la muerte… El duelo. Demasiado doloroso. Porque Bernard logra en el lector una empatía total. Sientes su dolor. Sientes su pérdida y el vacío.

Y la historia de amor… ¡Ay, señor Bernard, qué pena! Pero, a la vez, ¡qué envidia haber podido vivir algo así! Quizá porque últimamente tengo la sensación de que la gente se quiere mal (no me gusta nada lo que veo en las parejas de mi entorno), comprobar que un amor así, como el de Marc y Else (por muy «novelado» que aquí esté), es posible… me reafirma en mis convicciones y me devuelve la esperanza. Un amor tierno, dulce, profundo, pleno, en que ambos valoran al otro, ambos admiran al otro, ambos comprenden al otro… Flaco favor les hago a Marc y Else intentando calificar su amor. Es total, perfecto (en el sentido etimológico del término). Y cada vez estoy más convencida de que si no es así, si el amor no es esto, no merece la pena. Y si no se vive algo así, tampoco nada merece la pena…

Lo dejo aquí. Esta vez no hay citas en el Tumblr, porque, directamente, habría subrayado todo el libro. Así de poderoso es, así de bien escrito está. ¿Alguien lo ha leído ya? Os dejo los comentarios a vuestra disposición, como siempre.

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Unamuno: 150 años

Hoy se celebra el 150.º aniversario del nacimiento de Miguel de Unamuno. Quienes sigáis el blog desde hace tiempo seguro que ya sabéis que es uno de mis escritores favoritos, al que acudo, leo y releo con mucha frecuencia.

Confieso que me costó que me gustara Unamuno. Empecé a leer sus obras en la adolescencia, y me temo que no las leí como debía. Y ahora me pregunto a menudo cómo es posible que no me gustaran Niebla o San Manuel Bueno, mártir la primera vez que las leí. Me resulta insólito. Tuvieron que pasar unos cuantos años (tampoco demasiados) para que empezara a disfrutar y a apreciar la obra de Unamuno en su justa medida. Y Unamuno es enorme, con sus luchas internas razón-corazón que tanto juego y calado proporcionan a su escritura.

Os invito desde aquí a leer a don Miguel. Desde su poesía, con gran influencia de Whitman, hasta sus ensayos más filosóficos (Del sentimiento trágico de la vida, por ejemplo). Y sus novelas, por supuesto. Yo me quedo, además de con las que ya he mencionado, que me resultan imprescindibles, con Amor y pedagogía, una tragedia disfrazada de comedia que es muy importante para mí.

De verdad, retomad a Unamuno. Y contadme en los comentarios qué os parece. ¿Conocéis su obra? ¿Lo leéis y releéis como yo?

Por cierto, acabo de ver un vídeo sobre el Bilbao de Unamuno que os enlazo como curiosidad (encima era de Bilbao, ¿qué más se puede pedir?). ;)

Libros no reseñados de enero a marzo

El otro día, alguien que había estado cotilleando la lista de los libros que he leído este año me preguntó a ver por qué no doy mi opinión sobre los libros de los que no he escrito reseña. No me pareció mala idea. Además, desde abril, he ido escribiendo entradas con las lecturas de cada mes (me quedan los meses de verano, que ya llegarán) y ahí sí cuento qué ha pasado con libros que, por circunstancias muy diversas, no he reseñado. Tenéis aquí los posts correspondientes a abril, mayo y junio. Y, ahora, me meto en harina con el primer trimestre del año (solo voy a hablar de los no reseñados; en la lista tenéis enlaces a las reseñas de aquellos libros a los que sí he dedicado una entrada en exclusiva).

Enero

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‘El libro de los amores ridículos’

Milan Kundera: El libro de los amores ridículos

Tal vez por haber sido escritas en el periodo más feliz de la vida de Milan Kundera (entre 1959 y 1968), según sus propias palabras, estas narraciones son las más alegres, las más seriamente desvergonzadas y las más reflexivamente divertidas de su obra. La farándula de personajes hedonistas que desfila aquí ante nosotros en busca de los juegos múltiples y contradictorios de la amistad, el amor y el sexo no puede sino incitar a la risa, atrapados como están en el mundo loco de severidad, hermetismo e inquisición que les rodea. Una risa auténtica, traviesa; un humor sabio, sagaz y gozador, al que ya nos tiene acostumbrados el autor de La insoportable levedad del ser.

Fue mi primer libro de este año 2014. ¿Me gustó? Sí, pero no me maravilló. No os llevéis a engaño, lo disfruté mucho y me pareció una buena manera de comenzar mi año lector. Pero no me maravilló. Y Kundera es capaz de maravillar(me) y mucho más. ¿Lo recomendaría? Sí, ¡por supuesto! Poco más que añadir, salvo un montón de citas recopiladas en el Tumblr. ;)

 

Febrero

'Mendel, el de los libros'

‘Mendel, el de los libros’

Stefan Zweig: Mendel, el de los libros

Narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no solo es tolerado, sino querido y admirado por el dueño del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo xx.

Un libro cortísimo que narra una historia muy dura y triste. He leído tres libros de Zweig este año y tengo que reconocer que me han encantado los tres. Este es especialmente entrañable para cualquier amante de los libros. Recomendadísimo.

 

'Veinticuatro horas en la vida de una mujer'

‘Veinticuatro horas en la vida de una mujer’

Stefan Zweig: Veinticuatro horas en la vida de una mujer

—¿Usted no encuentra, pues, odioso, despreciable, que una mujer abandone a su marido y a sus hijas para seguir a un hombre cualquier, del que nada sabe, ni siquiera si es digno de su amor? ¿Puede usted realmente excusar una conducta tan atolondrada y liviana en una mujer que, además, no es ya una jovencita y que siquiera por amor a sus hijas hubiese debido preocuparse de su propia dignidad?

¿Os imagináis que un buen día, sin pensarlo, dejáis todo por amor? Pues eso es lo que hace la protagonista de esta novela, que nos engancha desde la primera línea hasta el punto final. Un genio, Zweig. Y la prosa, como siempre, realmente magistral. Buenísima novela. ¿Recomendable? Cien por cien. Ya estáis tardando…

;)

 

Marzo

'Debí decir te amo'

‘Debí decir te amo’

Juan Gelman: Debí decir te amo

A raíz de la muerte del poeta Juan Gelman el pasado mes de enero, me hice con Debí decir te amo y lo devoré.

Decir que me gustó es quedarme muy corta. Sabéis que no leo mucha poesía (bueno, voy a temporadas, aunque últimamente no es lo mío, no es el género al que más acudo), pero encontrarse con obras tan sublimes como esta merece muchísimo la pena.

 

 

'Romance en París'

‘Romance en París’

Franz Hessel: Romance en París

Por las calles de París, «la más carnal de todas las ciudades», pasean un hombre enigmático y una joven alemana que tendría que mejorar su francés. Lotte, la joven, quiere descubrir la «verdadera vida» de la ciudad, y su acompañante se presta, maravillado, a ayudarla en su iniciación. Corre el año 1912 y París vive un momento de ingenua y arrolladora felicidad: es el paraíso de artistas bohemios, escritores de mil lenguas distintas, mujeres alocadas y sus maridos burgueses (o viceversa). Sin embargo, la Primera Guerra Mundial pondrá muy pronto un fin brutal a esta fiesta, y Lotte y su acompañante parecen intuir ya, entre el champagne y las guirnaldas, las grietas de un tiempo y una vida que se deshacen.

Este libro no lo reseñé en su día porque no me gustó mucho. Al principio, sí; pero luego mi interés fue decayendo por momentos y, aunque lo terminé, no me gustó. Y lo lamenté, porque la persona que me lo dejó pensaba que me iba a encantar, como le había encantado a ella. Pero no. Aun así, considero que, intereses y gustos personales aparte, es una buena novela, bien escrita y que merece una oportunidad.

Ya está. Con esto, todo cubierto hasta junio. Ya hablaremos de julio, agosto y septiembre más adelante. Como siempre, si queréis comentar cualquier cosa, podéis hacerlo abajo.

Christopher R. Beha: ‘Qué fue de Sophie Wilder’

Supongo que, una vez llegado el otoño, no puedo seguir alargando mi «descanso» veraniego, así que aquí vuelvo, llena de ideas y con muchos libros que comentar en la recámara. Y empiezo curso con una novela que me encantó cuando la leí hace ya unos meses. Por cierto, fue un regalo de cumple (tardío, por problemas logísticos), así que quiero darle las gracias desde aquí a la persona que me la compró: ¡gracias, A., la disfruté muchísimo! La novela de la que os voy a hablar hoy, Qué fue de Sophie Wilder, es una preciosidad. Habrá que seguirle la pista a su autor, Christopher R. Beha… 

'Qué fue de Sophie Wilder'

‘Qué fue de Sophie Wilder’

Charlie Blakeman vive en Washington Square, Nueva York, ha publicado una novela que ha pasado sin pena ni gloria y, aunque se supone que está escribiendo otra, dedica su tiempo a trasnochar con aspirantes a artistas en el apartamento que comparte con su primo.

Un día se reencuentra por casualidad con Sophie Wilder, su novia de la universidad con la que rompió diez años antes y a la que no ve desde entonces. Sophie le empieza a contar cómo ha sido su vida desde que se separaron: el inicio de su carrera literaria, su matrimonio y también la temporada que pasó cuidando de un enfermo moribundo. Cuando Sophie vuelve a desaparecer, Charlie querrá saber qué fue de Sophie Wilder.

Publicada recientemente en EE. UU. con gran éxito de crítica, Qué fue de Sophie Wilder es una novela clásica en el mejor sentido de la palabra: una novela inteligente, conmovedora y bien armada, que aborda algunos de los grandes temas de la literatura, como la amistad, el amor o la fe.

Imaginaos por un momento que meten en una coctelera facetas de vuestras vidas que son especialmente significativas para vosotros, agitan un poco y se sacan de la manga una novela de lo más tierna y conmovedora. Pues eso fue exactamente lo que sentí al leer Qué fue de Sophie Wilder: algunas de mis vivencias, recuerdos, historias actuales, comeduras de tarro… encarnados sobre todo en Sophie, la coprotagonista de esta historia.

La novela toca tantos temas que no sé por dónde empezar. Podría hablaros de cómo Sophie cuida a un enfermo terminal de cáncer. O de su descubrimiento de la fe y su conversión. O de su rebeldía con respecto a esa fe. De su divorcio. Podría comentar el vagar sin rumbo en la vida, un tanto perdido, de Charlie… (yo tengo la sensación de que tampoco Sophie sabe por dónde le da el aire, aunque sea la más decidida y valiente de la historia). Pero no me voy a detener en estas cuestiones, aunque sean importantísimas para la novela, para comprender a los personajes e, incluso, para empatizar con ellos, para tener una visión global de lo que se está leyendo. Me alargaría en exceso y casi prefiero dejaros con la miel en los labios y que, si tenéis curiosidad, acudáis a la novela.

En lo que sí quiero detenerme es en la historia de amor de Charlie y Sophie. Son el perfecto ejemplo de los encuentros y desencuentros que todos vivimos en algún momento. Porque, como me repite constantemente un amigo, la gente se encuentra, se desencuentra, se vuelve a encontrar… Y su historia, realmente, se podría resumir así: encuentro, desencuentro y reencuentro. Si no fuera porque es todo mucho más complicado… Y porque cuando existen ciertos sentimientos, a veces, ni los desencuentros son tales, ni los reencuentros son tan casuales (para mí, las casualidades no existen, y eso se refleja muy bien en la novela). Quizá Charlie y Sophie han estado diez años separados, pero solo físicamente. Porque Charlie jamás ha olvidado a Sophie. Y le sigue la pista. Y lee, disimuladamente y desde la sombra, todo lo que ella escribe. Y, en silencio, la echa de menos y está perdido. Y ella, viviendo más y de forma, quizá, más intensa, pero anhelando exactamente lo mismo: reencontrarse con el otro sin saber que él se siente igual. Os copio una cita:

Todo ese tiempo que yo había estado pensando en ella, ella también había pensado en mí. Había querido para nosotros la misma vida que yo, aun cuando no creyera que fuera posible.

Y, en la espera, en el anhelo, el desconocimiento de si la historia está acabada del todo o no. Pero, claro, aquí Charlie y Sophie juegan con ventaja (y aquí viene un aspecto del libro que me parece interesantísimo): ambos son escritores. Y la vida para ellos es escritura. Y el otro es una invención, un personaje (de hecho, Charlie llega a afirmar «Sophie Wilder me inventó»). Y la vida se escribe:

—¿De verdad tienes que irte?
—Sí —dije.
—Ojalá las cosas fueran de otra manera. 
Se inclinó hacia mí y me besó.
—Entonces escríbelo de otra manera.

 Se escribe la vida, se escribe el amor, se escribe al otro… Y cuando no queda más, cuando se está perdido, se escribe como único medio de salvación posible:

Y cuando ya era demasiado tarde para salvar a nadie, ni siquiera a mí mismo, me puse a escribir.

En realidad, ¿no nos escribimos siempre los unos a los otros, sobre todo en las relaciones amorosas? Lo hacemos inconscientemente, pero nos escribimos y nos marcamos y nos cambiamos de rumbo. Nos inventamos. Nos creamos. Nos recreamos. Constantemente. Yo os invito a comprobar cómo se descubren, cómo se escriben, cómo se reencuentran y cómo se aman Charlie y Sophie. Y cómo aderezan toda esa historia con Vida, así, con mayúscula. Con amistad, con fracasos, con risas, con muerte, con casas llenas de gente y piscinas vacías, con fe, con pastillas, con libros, con borracheras, con música, con viajes…

Y no puedo dejar de citar un tuit de una lectora de esta novela (no fui yo, lo prometo, esto no es eso de «una amiga»), que retuitearon desde Libros del Asteroide, y que me parece un final perfecto para esta entrada. Decía esta chica que «Qué fue de Sophie Wilder es la vida que va pasando mientras decidimos cómo vivirla». Pues eso. Vivamos… (Hablando de Libros del Asteroide, creo que este año, conmigo, se llevan la palma: entre esta novela, la de ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? y otra recién publicada [Canciones de amor a quemarropa] de la que os hablaré lo antes posible… me tienen más que conquistada).

Os dejo los comentarios abiertos, como siempre, a la espera de vuestras impresiones. Y os dejo también el enlace al Tumblr con citas de esta novela. Merecen la pena.

Reflexiones (XLII)

«Los libros son peligrosos. Los buenos deberían llevar una etiqueta: “Esto podría cambiar tu vida”».

Helen Exley
Escritora

Lecturas de junio

No pensaba publicar esta entrada, porque tengo reseñas a medio escribir de las dos novelas que leí en junio; pero, como parece que me voy a demorar un poco (probablemente no veáis esas reseñas hasta septiembre) y el blog me pide a gritos una actualización, he claudicado y voy a escribir un par de líneas sobre cada una a modo de aperitivo (y os copiaré las sinopsis, por si tenéis curiosidad). Mencionaré asimismo un poemario que también cayó (por enésima vez).

'El unicornio'

‘El unicornio’

Iris Murdoch: El unicornio

Cuando Marian Taylor acepta un empleo de institutriz en el castillo de Gaze y llega a ese remoto lugar situado en medio de un paisaje terriblemente hermoso y desolado, no imagina que allí encontrará un mundo en que el misterio y lo sobrenatural parecen precipitar una atmósfera de catástrofe que envuelve la extraña mansión, y nimba con una luz de irrealidad las figuras del drama que en ella se está representando. Hannah, una criatura pura y fascinante, es el personaje principal de ese pequeño círculo de familiares y sirvientes que se mueven en torno a ella como guiados hacia un desenlace imprevisible. Pero Marian no puede saber si ese divino ser es en realidad una víctima inocente o si estará expiando algún antiguo crimen.

Una historia que combina con magistral eficacia la intensidad de la novela gótica y la fascinación del cuento de hadas. Una novela impresionante en la que Iris Murdoch explora las fantasías e indecisiones que gobiernan a todos aquellos que han sido condenados a una entrega apasionada, aunque sin esperanza.

Nunca jamás pongáis en Facebook que queréis una novela por vuestro cumpleaños. Dejémoslo en que recibí «varios» ejemplares de El unicornio (uno lo cambiamos por la novela de la que os hablaré luego). Y es que, a cuenta de su título, mis amigas llevan hablándome de esta novela desde que Impedimenta anunció que la iba a publicar.

La sensación que tuve leyendo la novela: como si alguien tirara de mí hacia abajo todo el tiempo y pretendiera hundirme. Es fascinantemente extraña. Y trata temas complejos (la culpa, la expiación…). La traducción de Jon Bilbao es magnífica. ¿La recomiendo? Sí, pero no a todo el mundo. Tened en cuenta en qué mundo os metéis: una Irlanda agreste, una mansión que esconde numerosos secretos, y una historia compleja, con personajes más complejos aún, que no deja indiferente.

'Qué fue de Sophie Wilder'

‘Qué fue de Sophie Wilder’

Christopher R. Beha: Qué fue de Sophie Wilder

Charlie Blakeman vive en Washington Square, Nueva York, ha publicado una novela que ha pasado sin pena ni gloria y, aunque se supone que está escribiendo otra, dedica su tiempo a trasnochar con aspirantes a artistas en el apartamento que comparte con su primo.

Un día se reencuentra por casualidad con Sophie Wilder, su novia de la universidad con la que rompió diez años antes y a la que no ve desde entonces. Sophie le empieza a contar cómo ha sido su vida desde que se separaron: el inicio de su carrera literaria, su matrimonio y también la temporada que pasó cuidando de un enfermo moribundo. Cuando Sophie vuelve a desaparecer, Charlie querrá saber qué fue de Sophie Wilder.

Publicada recientemente en EE. UU. con gran éxito de crítica, Qué fue de Sophie Wilder es una novela clásica en el mejor sentido de la palabra: una novela inteligente, conmovedora y bien armada, que aborda algunos de los grandes temas de la literatura, como la amistad, el amor o la fe.

Otro regalo de cumpleaños. Resumiendo mucho: me encantó. Es como si hubieran metido en una coctelera todas mis preocupaciones actuales y las hubieran reflejado en una historia de un amor enorme. Bueno, una historia de amor entre otras muchas cosas, porque no le falta de nada. Una extraordinaria novela (primera del autor, por cierto: habrá que seguirle la pista). Si queréis leer una historia conmovedora en vacaciones, esta puede ser una buena opción. A mí me ha dejado tocadilla…

San Juan de la Cruz: Cántico espiritual

Cogí el Cántico espiritual de S. Juan de la Cruz después de leer cierto fragmento de la novela anterior (en la que el tema de la fe tiene su importancia). El Cántico espiritual es un poema en que se describe el viaje del alma hacia Dios para fundirse en éxtasis. O de la «esposa» al «esposo». O de una mujer a un hombre para alcanzar un orgasmo. Hay múltiples interpretaciones según qué persona lo lea (una interpretación religiosa, otra erótica; yo opto por las dos, las dos me cuadran… ¡y ahora los puristas me cascáis!). Técnicamente es un poema complejo (aunque su lectura es fácil) y, para mí, es de lo mejorcito de la poesía española de todos los tiempos. Y después de cierto pasaje de Beha, pues me encajó muy bien. Y esto me hace pensar que apenas hablo de clásicos y debería hacerlo… ;)

Pues estas fueron las lecturas de junio. Julio, de momento, está en blanco. Sí estoy leyendo, pero poco y no he terminado nada todavía. En cuanto acabe mi agobio de trabajo (a ver si la semana que viene), me pondré las pilas con la lectura en la playa. Y prometo reseñas después. ¿Cómo vais vosotros últimamente de lecturas? Si queréis proponer algo en los comentarios (son buenas fechas para recomendaciones), yo encantada. Están a vuestra disposición para que digáis lo que queráis.

García Márquez + Bonet

En el programa Página 2 hay una sección llamada «El clásico» en que recuperan un libro clave de la literatura con ilustraciones (normalmente, de algún ilustrador conocido). Y esta semana han juntado un tándem increíble: Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez, con una ilustración de Paula Bonet, de la que me declaro enamorada desde aquí (y os enlazo su Twitter, por si queréis seguirla). Si no habéis leído Crónica de una muerte anunciada, no tenéis perdón y ya estáis tardando (es magnífico). Del libro de Paula Bonet os hablé hace poquito; sumamente recomendable también.

Os dejo el vídeo de Página 2. Disfrutadlo…

Crónica de una muerte anunciada con Paula Bonet.

Lecturas de mayo

Mayo ha sido muy flojo en cuanto a lecturas. He leído poco (he estado ocupada con otras historias) y solo he terminado dos libros (los dos muy cortos, todo sea dicho).

Del primero, Del color de la leche, de Nell Leyshon, ya os hablé en su día. Un libro diferente y que merece la pena. En serio, dadle una oportunidad a la historia de Mary, que no deja indiferente. Y es una novela sumamente original en su forma…

'Billie'

‘Billie’

Del segundo no va a haber reseña, básicamente porque no me ha gustado. Es Billie, la nueva novela de Anna Gavalda. A mis amigas sí les ha gustado (en serio, en general me resulta complicadísimo hablar con mis amigos de libros, no coincidimos ni por casualidad y me recomiendan unos truños de cuidado). Billie me ha parecido muy mediocre. A pesar de ser de Gavalda, que me suele gustar mucho (típicas novelas amables, que se leen fácilmente, libros de playa magníficos). Pero esta no… (Por cierto, el animal de la cubierta es un burro, pero, visto así, ¿no parece un unicornio?). ;)

Aun así, y aunque no me haya gustado, es posible que me acerque a la presentación de la novela que la propia Anna Gavalda va a hacer en la biblioteca de Bidebarrieta, en Bilbao, este viernes 6 de junio (a las 19.30 h si no recuerdo mal). Así que, si tenéis curiosidad por ver a Gavalda, ya tenéis plan para el viernes. Yo intentaré acercarme, pero no las tengo todas conmigo (y, si voy y me veis, saludadme, que me hace ilusión, aunque me muera de la vergüenza).

Y esto es lo que mayo ha dado de sí. Supongo, por como se me presenta, que junio será más enjundioso. ¿A vosotros os ha cundido mayo en cuanto a lecturas? ¿Qué habéis leído? ¿Alguna recomendación? Tenéis los comentarios abiertos…

Recomendaciones de lectura

Tenía una entrada preparada para hoy, pero creo que va a tener que esperar hasta mañana o pasado. Y todo porque, a raíz de algo que sucedió el otro día, le he estado dando vueltas a la cocorota y os quería preguntar una cosita.

Resulta que, el lunes, una chica que lee el blog me envió una foto de un libro que se ha comprado. Libro que yo recomendé aquí hace cosa de un mes o así… Creo que fue también el lunes cuando otra lectora me dijo en un comentario que le estaba gustando otro libro que reseñé hace poquito. Y entonces sentí un ataque de esos de timidez-responsabilidad que me dan a veces. Pero luego me alegré un montón. Porque, realmente, yo hablo de los libros que leo y me gustan muy libremente. No tengo editoriales detrás que me digan qué libros tengo que leer ni qué tengo que escribir. Sencillamente escribo sobre lo que a mí me apetece. Y me alegra muchísimo que haya gente a la que mis cosas les puedan servir o gustar o yo qué sé.

Por eso os quería preguntar si alguna vez os habéis fiado de aquí, la que escribe, para leer tal o cual libro. Y si os ha gustado o no, si hemos coincidido. Si tenemos gustos parecidos o no… Me encantaría saberlo. ¿Os es útil a vosotros todo esto? Ya sé que me quejo un montón de que el blog me supone mucho trabajo a temporadas (últimamente no, la verdad) y, si me dijerais que habéis descubierto algún libro que os ha encantado, sería una gran recompensa. Así que os paso la pelota. ¿Habéis leído algún libro por recomendación de este blog o por recomendación mía directa? ¿Os ha gustado? Llenad los comentarios (hoy sí, por favor, os pediría que comentarais). Y, ya puestos, si me recomendáis alguna maravilla, os lo agradezco (aunque tengo lecturas programadas para una temporadita, nunca está de más tener títulos nuevos en mente). Por cierto, que me acabo de acordar, un par de personas me han preguntado a ver si no va a haber reto antes del verano para recabar títulos para las vacaciones. Lo siento, pero no, este año me es imposible. A ver si puedo organizar uno para noviembre, si me pongo desde ya seguro que se puede hacer algo (no tengo categorías; si me mandáis alguna, lo empiezo a perfilar este mismo fin de semana). Y, como no hay reto ahora, vuestras sugerencias son más necesarias y bienvenidas que nunca. ¿Habéis leído últimamente algún libro que merezca la pena? Os espero en los comentarios. ¡Gracias de antemano por vuestra colaboración!

Nell Leyshon: ‘Del color de la leche’

Si queréis leer un libro que no os va a dejar indiferentes, Del color de la leche, de Nell Leyshon, puede ser una grandísima recomendación.

'Del color de la leche'

‘Del color de la leche’

Elias Canetti escribió que en las escasas ocasiones en que las personas logran liberarse de las cadenas que las atan suelen, inmediatamente después, quedar sujetas a otras nuevas. Mary, una niña de quince años que vive con su familia en una granja en la Inglaterra rural de 1830, tiene el pelo del color de la leche y nació con un defecto físico en una pierna, pero logra escapar momentáneamente de su condena familiar cuando es enviada a trabajar como criada para cuidar a la mujer del vicario, que está enferma. Entonces, tiene la oportunidad de aprender a leer y escribir, de dejar de ver «solo un montón de rayas negras» en los libros. Sin embargo, conforme deja el mundo de las sombras, descubre que las luces pueden resultar incluso más cegadoras, por eso, a Mary solo le queda el poder de contar su historia para tratar de encontrar sosiego en la palabra escrita.

En Del color de la leche, Nell Leyshon ha recreado con una belleza trágica un microcosmos apabullante, poblado de personajes como el padre de Mary, que maldice a la vida por no darle hijos varones; el abuelo, que se finge enfermo para ver a su querida Mary una vez más; Edna, la criada del vicario, que guarda tres sudarios bajo la cama, uno para ella, y los otros para un marido y un hijo que no tiene; todo ello, enmarcado por un entorno bucólico que fluye al compás de las estaciones y las labores de la granja, que cobra vida con una inocencia desgarradora gracias al empeño de Mary de dejar un testimonio escrito del destino adquirido, al cual ya no tiene la posibilidad de renunciar.

Hay libros cuya lectura sorprende. Por lo que cuentan. O por cómo lo cuentan. O por el efecto que tienen en el lector. Del color de la leche impacta por estos tres motivos. Y elijo bien el verbo, impactar: Del color de la leche es un golpe para quien lo lee.

Es una historia fea, sórdida, repugnante incluso. Pero entre toda la fealdad, entre toda la sordidez, se vislumbra una luz llena de fuerza y rebeldía. Esa luz es Mary, la narradora y protagonista de la historia. Merece la pena leer la novela solo por conocer a Mary.

Sabemos desde el primer momento que para Mary n0 hay esperanza: le va a ser imposible salir de ese mundo asfixiante y sin futuro en el que vive (o sobrevive más bien). Un mundo en el que ella es una carga: no sirve para trabajar en la granja, así que no la quieren, no sienten ningún tipo de afecto por ella. Su vida cambia cuando va a trabajar para el vicario. Y cambiará más aún cuando decida aprender a leer y escribir. Sabe que no le servirá para nada, pero ella quiere y hace todo por aprender. Es su forma de rebelarse. Y, más tarde, cuando cuenta su historia, es su forma de calmarse. La escritura es para Mary un bálsamo. Y nos contará su vida fea y sin esperanza. Y nos dejará con el corazón en un puño muchas veces. Porque a los adjetivos que he usado antes para describir la historia (fea, sórdida, repugnante), podemos añadir uno más: triste. Esto es una historia triste.

Llama muchísimo la atención la forma en que está escrita la novela. Por ejemplo, no se usan las mayúsculas. Las frases son cortísimas. Hay numerosas repeticiones. Pero es que debe ser así: escribe Mary, una chica que ha sido analfabeta hasta hace apenas unos meses. Es ella quien decide escribir su historia. Y esa particularidad se refleja en la forma del texto. Aunque no vayáis a leer el libro, si lo veis por alguna librería echadle un ojo, que es verdaderamente curioso.

Y poco más puedo decir de la novela, salvo repetirme para volver a destacar que no deja indiferente. Y que me sorprendió muchísimo. Merece enormemente la pena su lectura. ¿La habéis leído? ¿La conocíais? ¿Os ha entrado curiosidad? Tenéis los comentarios abiertos.



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