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Lecturas de enero y febrero de 2015

Aunque tengo alguna reseña preparada de varios de los libros que he leído en este comienzo de año, he decidido escribir una entrada con un pequeño resumen de cada uno de ellos y mis impresiones generales. Enero fue horrible en cuanto a lectura, pero he compensado con un febrero muy lector (e interesante).

Enero

'Esto es agua'

‘Esto es agua’

David Foster Wallace: Esto es agua

No he leído ninguna obra de ficción de David Foster Wallace (a pesar de la insistencia de uno de mis amigos), pero cayó este librito (subrayo el diminutivo) en mis manos y sucumbí. De todas formas, no es ficción exactamente: es el discurso que David Foster Wallace pronunció en una ceremonia de graduación de una universidad estadounidense.

El discurso es breve, muy breve (y con este libro es fácil percatarse de la brevedad), pero no por ello deja de ser lúcido e interesante. Habla, sobre todo, de la importancia de la compasión como forma de vida. Es, asimismo, un alegato a favor del pensamiento crítico (aprender a pensar por uno mismo).

Por supuesto, su lectura es sumamente recomendable para todo el mundo.

 

Febrero

La mujer-precipicio

‘La mujer-precipicio´

Princesa-Inca: La mujer-precipicio

Esto fue una relectura. De hecho, he leído este poemario muchas veces (y seguro que lo seguiré releyendo).

Aunque hablé de él en un reto, nunca he escrito una reseña como tal (no lo voy a hacer, de hecho), así que os dejo la sinopsis (aunque no dice nada: este poemario hay que leerlo y sufrirlo y disfrutarlo).

Si la poesía no debe preocuparse por ser hermosa, ni agradable, ni por perseguir la certeza; si la poesía tiene que doler y acompañarnos en el insomnio; si tiene que nacer de cuadernos emborronados mientras uno camina ciudad arriba, ciudad abajo; si tiene que llevarnos hasta el borde mismo del precipicio, «paralizados ante la duda inexacta y rara de seguir existiendo»; si tiene, en fin, que poseer «la fuerza rabiosa de la vida», entonces este libro está lleno de auténtica poesía.

 

'También esto pasará'

‘También esto pasará’

Milena Busquets: También esto pasará

Creo que ha sido una de las pocas reseñas que he publicado este año, así que os remito a ella.

Es una novela que todavía retumba en mi coco de vez en cuando. Soez y delicada, ligera y profunda, todo al mismo tiempo, en un juego de equilibrio de las emociones y los afectos. Cuanto más la reposo, más me gusta (y eso que al principio estuve a un tris de dejarla). En mi opinión, una buena novela.

Lo que haya detrás de su publicación y todos los entresijos del mundo editorial, para mí, han quedado totalmente enterrados después de haber leído el texto (y, repito, haberlo reposado).

 

'El niño que robó el caballo de Atila'

‘El niño que robó…’

Iván Repila: El niño que robó el caballo de Atila

Otra relectura (y, de este libro en concreto, voy unas cuantas).

La verdad, he hablado tantas veces de esta novela (breve, pero intensa y poderosa) en el blog que ya no sé qué contaros de ella (salvo invitaros a que la leáis: ¿lo habéis hecho?).

Os dejo los enlaces a la reseña que escribí en su día, en un reto («Mejor libro de este año de momento») y en otro reto («El último que te ha hecho llorar»).

 

 

 

'Aprendizaje o el libro de los placeres'

‘Aprendizaje o el libro de los placeres’

Clarice Lispector: Aprendizaje o El libro de los placeres

Reconozco que no me ha gustado mucho. Tengo la sensación de que es un texto que ha envejecido mal, y me ha parecido machista y desfasado. Prosa muy poética en ocasiones (a veces es una delicia leerlo), pero el fondo… No me ha gustado. Releyendo la sinopsis ahora, quizá es por la interpretación que le he dado. Da igual: mi lectura ha sido la que ha sido.

Aprendizaje o El libro de los placeres, publicado por primera vez en 1969, despertó la polémica entre los críticos, que aún hoy debaten sus posibles interpretaciones. Este es el relato de cómo el amor se forja en dos seres: a través de un arduo desnudamiento interno los protagonistas van recuperando su identidad hasta alcanzar la renovación vital en la mutua entrega. A su ejercicio introspectivo opone la autora su propia búsqueda formal, el intento de superar los límites del estilo amalgamando forma y fondo en una prosa rebosante de imágenes que desarman al lector con su verdad hiriente. Su lectura ofrece a quien la emprende el desafío de seguir paso a paso ese ahondamiento, ese despojarse de todos los bagajes para iniciar un definitivo aprendizaje de la existencia.

 

'La chica de Los Planetas'

‘La chica de Los Planetas’

Holden Centeno: La chica de Los Planetas

Esto es un experimento que, como veréis en la reseña cuando la publique, pensaba que iba a ser un auténtico pestiño y que, sin embargo, y para mi sorpresa, me ha resultado una lectura de lo más entretenida. Mucha música y una bonita historia de amor: para mí supuso una tarde de domingo redonda.

«Yo odiaba el café y ella lo tomaba a todas horas; ella era zurda y yo, diestro; ella era la persona más especial que había conocido y yo, solo un jodido gilipollas. Sin embargo, la chica de Los Planetas decidió enamorar­se de mí. Y desenamorarse después, o no. Pero cuando se ha conocido la magia no es fácil volver a conformarse con una vida de asfalto y as­censores. Por eso decidí jugármela y demostrarle que nuestra historia no era una historia de amor común, que nuestra historia era Literatura.

La chica de Los Planetas es un libro que recopila nuestros momentos, un relato de amor y música jun­to con otros muchos relatos que surgieron después y que, antes de este libro, fueron publicados en mi blog. También recoge una carta inédita del ya famo­so Páez y otra de puño y letra de la chica de Los Planetas».

 

'Sidra con Rosie'

‘Sidra con Rosie’

Laurie Lee: Sidra con Rosie

Para mí, lo más destacable de esta novela es su prosa: rica, prolija, colorida, la palabra exacta, el ritmo preciso… Una maravilla de prosa. Pero… lo que me contaba no me maravillaba; no todos los capítulos conseguían interesarme y engancharme. De hecho, al final me ha costado leerla. Aun así, que a mí no me llegara no significa que no sea una buena novela, que lo es.

«Los últimos días de mi infancia fueron también los últimos días de la aldea. Yo pertenecía a aquella generación que vio, por casualidad, el final de una vida milenaria. […] Yo, mi familia, mi generación, nacimos en un mundo de silencio; en un mundo de trabajo duro y necesaria paciencia, un mundo de espaldas dobladas hacia la tierra, cuidado manual de los cultivos, dependencia de la meteorología y de la cosecha; un mundo en que las aldeas eran naves en paisajes vacíos y las distancias entre ellas largas; un mundo de caminos marcados por cascos y ruedas de carretas, no hollados por la gasolina y el petróleo, apenas transitados por las personas y casi nunca por placer, por los que lo más rápido que se movía eran los caballos».

Laurie Lee revive en esta novela, una de las más queridas y leídas por sus compatriotas, su infancia en una aldea de la campiña inglesa. Pese a nacer en 1914, un mes antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, sus recuerdos son amables y llenos de cariño hacia un mundo que iba a desaparecer.

 

'El padre infiel'

‘El padre infiel’

Antonio Scurati: El padre infiel

Me ha gustado muchísimo. Intentaré escribir reseña un día de estos, porque es un libro muy recomendable. Es pura reflexión (y, a su vez, hace reflexionar un montón, con lo que me gustan a mí las novelas que hacen pensar). Os dejo el texto de la contra, por si os suscita curiosidad:

«Tal vez no me gustan los hombres». El día en que tu mujer rompe de repente a llorar en la cocina se produce un pequeño cataclismo: tu existencia se desmorona pero, a la vez, empieza a entenderse. Es entonces cuando el narrador de la novela, Glauco Revelli —chef de un famoso restaurante, de cuarenta años de edad y padre de una hija de tres años— comienza a ver cómo es realmente su vida. 

Al tiempo que narra sus experiencias vitales, como el acceso al mundo laboral, el enamoramiento, la construcción de una familia, Revelli va reflexionando también sobre los cambios de roles y valores que se han producido en nuestra sociedad con el cambio de siglo, cambios que cuestionan radicalmente los esquemas mentales con los que había crecido: «Nuestro error había sido querer ser felices. Las generaciones que nos habían precedido nunca habían sometido el matrimonio a esa clase de hipoteca».

 

'Blitz'

‘Blitz’

David Trueba: Blitz

Me ha durado un suspiro (podría hacer un juego tonto de palabras y decir que ha sido como un blitz) y me hubiese gustado que me durara más. También intentaré escribir reseña, pero vaya por delante que me ha gustado mucho.

Blitz podría ser una tragicomedia romántica. Pero como ese género no existe, estamos invitados a ignorar las etiquetas y centrarnos de manera apasionada en la peripecia de los personajes. En especial de Beto, un joven arquitecto paisajista que llega a las costas de Múnich en medio de un naufragio vital y sentimental. Invitado a participar en un concurso que podría solucionar sus perspectivas de futuro, ha llegado acompañado por su novia. Pero, casi al instante, su estancia en Alemania se convertirá en una comedia humana. Bajo el destello de un relámpago, que es exactamente lo que significa la palabra blitz, tendrá que afrontar un cambio de vida e ideales. 

Llena de emotivas instantáneas del amor perdido, bajo una escritura afilada por el sentido del humor, los personajes parecen deslizarse dentro de un reloj de arena. Porque será la reflexión sobre el discurrir del tiempo lo que conduzca al protagonista hacia una mujer de otra edad, Helga, en un encuentro intergeneracional que es el corazón del relato. Pegado a los pensamientos de Beto, el lector no dejará de preguntarse a cada momento por lo que le espera en la página siguiente. ¿Y ahora qué? La respuesta se esconde en esta narración destilada, la esperada nueva novela de David Trueba tras Saber perder, que se alzó con el Premio de la Crítica en 2008.

 

Pues esto ha sido todo. Sigo con cosillas interesantes, así que a ver si marzo se porta en cuanto a lecturas. Os toca. ¿Habéis leído algo recomendable estos meses? Ya sabéis que las recomendaciones son siempre muy bienvenidas. Tenéis los comentarios a vuestra disposición.

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Libros y cine

Siento no estar pasándome mucho por aquí, pero ando excesivamente «entretenida» trabajando en una novela y otro librito. Espero poder actualizar más el blog en marzo que este mes, en que las entradas han sido más bien escasas. ¡Qué le vamos a hacer! Intentaré, de todas formas, publicar una reseña esta semana, que leer sí que he leído bastante. Y la entrada de hoy, corta y rápida.

Hoy pensaba hablar sobre las películas que más se mencionan en la literatura (como hice el otro día con las canciones y los músicos). Que justo esta noche se hayan entregado los premios Óscar es casualidad (por cierto, aquí, que somos muy de Wes Anderson y de Linklater [Boyhood], los ganadores… sin más), pero voy a aprovechar la coyuntura. Aquí tenéis la lista de las diez películas más mencionadas en libros:

  1. La guerra de las galaxias.
  2. El padrino.
  3. Lo que el viento se llevó.
  4. El exorcista.
  5. Ciudadano Kane.
  6. Pretty woman.
  7. Psicosis.
  8. El nacimiento de una nación.
  9. El graduado.
  10. El silencio de los corderos.

Personalmente, alguna me chirría un poco, pero bueno (no me voy a poner tiquismiquis). ¿A vosotros? Podéis hablar de lo que queráis (hasta de los vestidos de los Óscar si os apetece) en los comentarios.

Libros y música

Me he dado cuenta de que el otro día, en esta entrada, no fui del todo sincera cuando dije que evito leer con música porque me desconcentra. Hay un caso en que, no solo escucho música a la vez, sino que, además, es todo un plus a la lectura: cuando hay referencias musicales, directas o indirectas, en la novela. Me he acordado de esto porque estoy leyendo un libro que parece una antología musical en sí mismo (la música, sobre todo de ciertos grupos indies españoles, juega un papel importantísimo), así que he pasado el fin de semana escuchando a Vetusta Morla, Los Planetas, La habitación roja, Maga, Iván Ferreiro y Love of lesbian (entre muchos otros), además de algunos grupazos extranjeros que también se pasean por el texto, como Arcade Fire, Bon Iver, The Beatles, Sigur Ros, Mumford & Sons o Vampire Weekend. Os hablaré de esta novela cuando la termine, que es muy curiosa.

El asunto es que esto me ha llevado a preguntarme cuáles serían los músicos y canciones más mencionados en la literatura. He encontrado una pequeña lista, pero no sé si se refiere solo a literatura de habla inglesa o a toda la literatura en general. Aun así, la lista tiene su aquel, por lo que os la voy a comentar. A ver qué os parece.

Por un lado, entre los músicos y bandas más mencionados en los libros, el número 1 lo ocupa, nada más y nada menos, que Elvis, que aparece en más de… (ojito) 13oo títulos. Me parece un dato alucinante, qué queréis que os diga. En la lista también estarían Frank Sinatra, Madonna, Michael Jackson, Bob Dylan, John Lennon, The Rolling Stones, Mick Jagger, Bruce Springsteen y Bing Crosby.

En cuanto a las canciones más mencionadas, la primera es «Hey Jude» de los Beatles (que aparece en más de 55 novelas). Y hay otras dos canciones de los de Liverpool entre las diez primeras. Como la lista es curiosa, os la voy a copiar. Y espero que os quedéis tan ojipláticos como yo al ver el número 10 (me ha dado una vergüencita ajena que no puedo con ella).

  1. «Hey Jude», The Beatles.
  2. «Heartbreak Hotel«, Elvis Presley.
  3. «Stairway to Heaven», Led Zeppelin.
  4. «We are the world» (ejem).
  5. «Dancing queen», ABBA.
  6. «Blue Suede Shoes», Carl Perkins.
  7. «Lucy in the Sky with Diamonds», The Beatles.
  8. «Eleanor Rigby», The Beatles.
  9. «Smells like Teen Spirit», Nirvana.
  10. «Macarena», Los del Río (no comments).

Pues esta es la lista. ¿Qué os parece? ¿Recordáis alguna novela en que aparezca alguna de estas canciones? (Estoy pensando que en alguna de las listas que hace el protagonista de Alta fidelidad tiene que aparecer alguna seguro). ¿Habéis leído algo últimamente en que la música tenga un papel casi protagonista? Podéis dejar vuestras impresiones (incluso sobre el número 10 de la lista) en los comentarios.

Milena Busquets: ‘También esto pasará’

Me temo que la entrada de hoy va a ser larga y, quizá, algo personal. Pero es que hacía tiempo que un libro no me hacía pensar tanto sobre cómo me enfrento a mi propia vida y a todo lo que me rodea. Hablo de También esto pasará, de Milena Busquets. 

'También esto pasará'

‘También esto pasará’

Cuando era niña, para ayudarla a superar la muerte de su padre, a Blanca su madre le contó un cuento chino. Un cuento sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: «También esto pasará». Y la madre añadió: «El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad».

Ahora es la madre de Blanca quien ha muerto y esta novela, que arranca y se cierra en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Pero frente a este dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, de las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca, quien afirma: «La ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo». Esta y otras frases y el tono de la novela, tan ajena a cualquier concesión a lo convencional, evocan aquella Bonjour tristesse de Françoise Sagan, que encandiló a tantos (y escandalizó a no pocos) cuando se publicó en 1954. Todo ello en el transcurso de un verano en Cadaqués, con sus paisajes indómitos y su intensa luz mediterránea que lo baña todo.

Milena Busquets transforma en literatura vivencias personales y partiendo de lo íntimo logra una novela que rompe fronteras y se está traduciendo con inusitada rapidez a las principales lenguas, como el inglés, el francés, el alemán, el italiano y el portugués. Y lo logra porque a través de la historia de Blanca y la enfermedad y muerte de su madre, a través de las relaciones con sus amantes y sus amigas, combinando prodigiosamente hondura y ligereza, nos habla de temas universales: el dolor y el amor, el miedo y el deseo, la tristeza y la risa, la desolación y la belleza de un paisaje en el que fugazmente se entrevé a la madre muerta paseando junto al mar, porque aquellos a quienes hemos amado no pueden desaparecer sin más.

Voy a empezar diciendo que, tras haber reposado un par de días la novela, puedo decir que me ha gustado, mucho incluso, pero no he tenido esta sensación en absoluto mientras la leía. Así que os voy a contar lo que fui sintiendo según avanzaba en la lectura de este texto del que habla todo el mundo en este momento, por cierto, por razones (extra)literarias o no (no me voy a meter ahí).

Todo empieza en el funeral de la madre de Blanca, la protagonista. Y ya en la segunda página me encuentro un párrafo ñoño pero bonito, una reflexión sobre el amor (de la madre hacia la hija, aunque se universaliza).

Pero creo que me querías, ni mucho, ni poco, me querías y punto. Siempre he pensado que los que dicen «te quiero mucho», en realidad te quieren poco, o tal vez añaden el «mucho», que en este caso significa «poco», por timidez o por miedo a la contundencia de «te quiero», que es la única manera verdadera de decir «te quiero». El «mucho» hace que el «te quiero» se convierta en algo apto para todos los públicos, cuando, en realidad, casi nunca lo es. «Te quiero», las palabras mágicas que te pueden convertir en un perro, en un dios, en un chiflado, en una sombra.

¿Va a ser así todo el libro? No puede ser. Esto no es lo que esperaba y no me apetece leer una novela moñas que se regodea en el dolor por la muerte y demás. A un tris de dejarla para un mejor momento en la página 3. Pero, claro, la novela no es esto. Y, de hecho, en menos de diez páginas ya me he hecho a la idea de que el texto se balancea entre estos párrafos un poco más «intensos», por ponerles un adjetivo, y párrafos así:

… es uno de esos hombres de temperamento vital y salud vigorosa, que opinan que no hay desgracia, disgusto o decepción que el sexo no pueda arreglar. ¿Estás triste? Folla. ¿Te duele la cabeza? Folla. ¿Se te ha estropeado el ordenador? Folla. ¿Estás en la ruina? Folla. ¿Se ha muerto tu madre? Folla. A veces funciona.

¿Es esto lo que me esperaba? (A todo esto, ¿por qué tengo expectativas?). Tampoco, pero mi curiosidad ya está despierta y decido leer la novela hasta el final. A pesar de que hay páginas que me encantan seguidas de páginas que detesto (y no depende, necesariamente, de lo que está contando, más bien de cómo lo cuenta). De ahí que realmente no sepa si lo que estoy leyendo me está gustando o no. Pero leo.

Y leyendo empiezo a tener la sensación de que tengo entre manos Sexo en Nueva York versión catalana, en el episodio en que se van de veraneo posfuneral a Cadaqués. Y Blanca es una especie de Carrie Bradshaw desesperada por un poco de contacto físico. Pero no. Tampoco es eso (aunque párrafos como el que os voy a copiar realmente vienen a corroborar mi teoría):

La ropa, mi principal hobby, ha dejado también de divertirme. A pesar del calor, solo tengo ganas de comprar ropa que me tape o ropa que me acaricie. De todos modos, la ropa siempre es un sustituto del sexo, o un envoltorio para conseguirlo. Tal vez todo sea un sustituto del sexo: la comida, el dinero, el mar, el poder.

No, Blanca no es Carrie. Y sigo sin saber de qué va Blanca en realidad. ¿Es una chica superficial que, por el dolor que siente por su madre, se pone grave y seria a veces, o es una tía sensible y profunda que, para liberarse del peso, escoge lo más liviano y ligero de la vida? (Si habéis leído La insoportable levedad del ser, por ahí van los tiros cuando digo esto). Creo que es lo segundo. Es entonces cuando entiendo la referencia a Buenos días, tristeza de la contracubierta (que, para quienes no lo sepáis, es una de mis novelas favoritas). Blanca podría ser Cécile a los cuarenta. Empiezo a mirarla con otros ojos.

Sigo leyendo. Y la sensación extraña de ir pasando páginas que me encantan para encontrarme párrafos que detesto continúa presente. Sin embargo, a estas alturas, me guste o no, no tengo peros que ponerle. Me he convencido de que me encuentro ante un texto sin tapujos, totalmente honesto. Percibo una cierta contención, quizá algo medida, en los fragmentos de más hondura, aquellos dedicados a la madre, al recuerdo, a la infancia, al reproche. Y, en contraposición, una ligereza, obscena incluso por momentos, que busca la superficialidad. Y creo que la forma apoya al contenido. Porque ahora sí tengo la sensación de que entiendo a Blanca y sus circunstancias: me he dado cuenta de que Blanca y sus amigas se parecen demasiado a mis propias locas y a mí misma.

Blanca se rodea de un montón de gente (aunque, en mi opinión, se siente un poco sola ahora que la persona que, para bien o para mal, «guiaba» su vida se ha ido): sus hijos, sus exmaridos, sus amigas, sus amantes, más amigos, conocidos de la infancia… Y en todos ellos busca el gozo de vivir, busca una existencia ligera, que le permita disfrutar, sin más. Vivir. Y, por ejemplo, el sexo («el chispazo del sexo») adquiere una importancia tremenda como modo de sentirse viva. Sexo que no siempre es suficiente, pero que sustituye a lo que realmente anhela:

… nunca somos tan poderosos como cuando estamos enamorados y somos correspondidos, y esa experiencia pone el listón tan alto que, en mi caso al menos, solo el breve chispazo del sexo puede servir de sustituto.

Conseguir sexo es relativamente fácil, conseguir que alguien te abrace durante toda la noche es otra historia, y ni siquiera eso garantiza un sueño plácido; hay hombres incomodísimos.

Y, además de hablar de sexo, toca otros temas como la maternidad, los amores pasados, la muerte, las relaciones en general… (tenéis un montón de citas copiadas en el Tumblr). Y no puedo evitar sentir una cierta familiaridad en sus palabras. Porque yo también trato esos temas con mis amigas: hablamos constantemente de sexo y, como Blanca, criticamos a algunas de las actuales novias de nuestros ex (con los que la mayoría nos llevamos bien, aunque no tan bien como Blanca) o nos quejamos de lo cobardes que son algunos tíos a la hora de la verdad; hablamos, como Blanca y sus amigas, de nuestros padres, de nuestras infancias (Blanca no fue la única en jugar con polvo de hada), de nuestras esperanzas, de nuestros deseos, de nuestros futuros… Somos muy parecidas. Quizá porque estamos en la misma franja de edad (nosotras, un poco más jóvenes) y vivimos unas circunstancias parecidas. Es innegable que veo perfectamente retratado un cierto tipo de mujer en la novela; y no es algo tan habitual. Ciertas mujeres entre los 35 y 40 somos muy Blanca, nos guste o no.

Personalmente, he llegado a identificarme con Blanca en algunas cuestiones. Y me gusta cómo habla de ciertos temas, sin pudor (o con él), pero enfrentándose a las cosas. Y rescato, para mí misma, algunas de sus frases. Por ejemplo, cuando habla de los tíos que le gustan (esto lo he dicho yo alguna vez):

A mí me gustan los tíos que me dan ganas de ser más lista de lo que soy.

O cuando le dicen que está perdida en la vida:

Y estás triste y un poco perdida, pero eso no te da derecho a poner patas arriba la vida de todo el mundo.

Pero si hay algo en lo que realmente estoy de acuerdo con Blanca es en que solo hay una posible solución a la tristeza: el amor.

Ocurre lo mismo con la tristeza que, como finísimas capas de cristal crujiente, se va depositando sobre nosotros, nos va cubriendo poco a poco. Somos como el guisante del cuento, enterrado debajo de mil colchones, como una luz brillante que parpadea débilmente. Y, como en los cuentos, solo el amor verdadero, y a veces ni siquiera eso, puede acabar con la pena.

Únicamente el amor puede apartar las penas y las miserias. Solo el amor puede darnos la vida. «Con pasión, todo merece la pena», dice Busquets. Y hay que vivir, no solo sobrevivir. Y eso no significa que Blanca desee un cuento de hadas con un príncipe que la rescate, sino, más bien, encontrar un hombre de verdad, con sus virtudes y sus defectos, con quien compartir todo. Creo que el deseo de amor de Blanca (y de una vida, quizá, más convencional de lo que esperaríamos de ella) adquiere su máxima expresión en este párrafo:

Pienso que tal vez podría proponerle ir a tomar algo (y emborracharnos y contarnos nuestras vidas con entusiasmo y a trompicones, y rozarnos distraídamente las manos y las rodillas, y mirarnos a los ojos un segundo más de lo correcto y besarnos y follar precipitadamente, y enamorarnos y viajar y estar siempre juntos y dormir apretados y tener un par de hijos y, finalmente, salvarnos).

Pues eso, salvémonos todos, que nuestras vidas merezcan mucho la pena (o, mejor, la alegría, qué expresión más horrenda).

Desde luego, me parece una novela con mucha más miga de la que le supuse en un principio. Y me ha dejado con sentimientos encontrados, así que he decidido releerla en unos meses. Ya os contaré (por Twitter o FB, supongo) si en la relectura me quedo con otros detalles o cambio de opinión con respecto a Blanca y su vida. ¿Alguien la ha leído? A los comentarios…

Leídos en 2015

Como todos los años, iré apuntando en esta entrada todos los libros que vaya terminando que no tengan que ver con mi trabajo. Dejaré el enlace en la columna de la derecha para que podáis consultarla si queréis. Además, también iré enlazando los títulos a sus reseñas.

Este año estoy leyendo, pero a un ritmo muy pausado, así que hasta hoy (25 de enero) no he podido acabar nada. Eso sí, estoy con cosas muy interesantes. Y, sin más, os dejo la lista:

Enero

  • David Foster Wallace: Esto es agua (Literatura Random House).

Febrero

Últimas lecturas de 2014

Siento mucho no estar publicando estos días. Es curioso, porque estoy trabajando mucho en el blog últimamente (hacía años que no le dedicaba tantas horas en un solo día como hice ayer) y, sin embargo, parece que está quieto… Todo llegará, supongo. De todas formas, como voy a seguir tocando las tripas y no la superficie los próximos días, he pensado que quizá era buena idea comentaros qué me parecieron mis últimas lecturas de 2014, aunque sea de modo conciso, y ya llegarán entradas más elaboradas en breve (espero).

Echando la vista hacia atrás, creo que me toca hablar de mis lecturas de octubre, noviembre y diciembre. Pues allá voy…

Octubre

'Canciones de amor a quemarropa'

‘Canciones de amor a quemarropa’

Nickolas Butler: Canciones de amor a quemarropa

Como ya he hablado de este libro en el blog un par de veces, apenas me detengo. Amistad, amor, música y paisajes nevados de Wisconsin en una novela que a mí me encantó y que mucha gente coloca entre las mejores de 2014.

Curiosamente, leí una crítica de un amigo mío hace no demasiado y me di cuenta de un fallo gordo de la novela (varias voces narrativas que, al menos en la traducción, suenan igual o muy parecido; habría que ver el original). Aun así, a mí me encantó y, fallos aparte, está entre mis lecturas preferidas de 2014.

Podéis ver la reseña aquí, y volví a hablar de Canciones de amor a quemarropa en el último reto, aquí.

 

'Pornografía'

‘Pornografía’

Manuel Arranz: Pornografía

También este minilibro está entre mis lecturas favoritas de 2014; de hecho, lo leí dos veces: una, en enero, y otra, en este mes de octubre que estoy resumiendo.

Una pequeña maravilla que se lee en un ratito (es una pena que sea tan breve) y te deja conmovido. Es una preciosidad, llena de amor, de cariño, de ternura, de reflexiones, de filosofía, de vida…

Escribí la reseña de este libro en su día y también copié unas cuantas citas  en el Tumblr (podría haber copiado todo el libro, porque se presta mucho a ello). De verdad, haceos un regalo y leed este libro, que no os vais a arrepentir.

 

 

Noviembre

'El jilguero'

‘El jilguero’

Donna Tartt: El jilguero

De este libro hablé brevemente en el último reto (el más largo de los que leí en 2014, con sus 1143 páginas), pero creo que merece reseña aparte que, supongo, llegará en breve.

Para muchos, esta es la novela del año. Para mí, no. Es buena, pero no me pareció para tanto. De hecho, me quedo con El secreto, de la misma autora, una novela mucho más interesante en mi opinión. Ahora, es indudable que El jilguero tiene muchas virtudes. Y unas páginas finales realmente sublimes. Pero ¿1143 páginas? ¿En serio? Me han «sobrado» muchas (de hecho, a ratos me aburrió) y me han faltado unas cuantas para cerrar ciertas tramas como se merecen y no en un mísero párrafo.

Aun así, si queréis un buen novelón entretenido, es la opción perfecta.

 

'El nadador en el mar secreto'

‘El nadador en el mar secreto’

William Kotzwinkle: El nadador en el mar secreto

El nadador en el mar secreto es la historia del arduo nacimiento de un niño contada por su padre. El lenguaje poético de su narración y una contenida emoción se funden para proyectar un potente sentimiento de amor y a la vez de aceptación de una realidad no deseada.

Un libro tremendamente breve (es otra de esas novelas que no llegan a las 100 páginas, supongo que había que compensar después de El jilguero), pero tremendamente impactante. Muy atractiva narrativamente por la voz elegida (que, por lo que nos cuentan, parece que nos cuadraría más si fuera femenina, y aquí es masculina, lo que le da una vuelta sumamente interesante) y una historia tristísima. Es como una bofetada (pero sin el como). Me pareció muy buena novela y recomendable. Y la edición es magnífica. No creo que haya reseña, si os ha llamado la atención con este pequeño párrafo, me doy por satisfecha.

 

Diciembre

'Demian'

‘Demian’

Hermann Hesse: Demian

La historia de la juventud de Emil Sinclair es una novela que relata la niñez hasta la madurez de este complicado personaje del escritor alemán Hermann Hesse. La obra fue publicada por vez primera en 1919. En esta, Emil Sinclair es un niño que ha vivido toda su vida en lo que el llama el Scheinwelt (mundo de ensueño o mundo de la luz), pero una mentira lo lleva a ampliar sus visiones del mundo y a conocer un personaje enigmático de nombre Max Demian que lo llevará por los senderos del autorrazonamiento destruyendo paradigmas materialistas que antes le rodeaban. La novela refiere y utiliza conceptos del Gnosticismo, particularmente el demiurgo (entidad que, sin ser creadora, es impulsora del universo imprimiendole movimiento) Abraxas, mientras muestra la influencia del sistema de psicoanálisis de Carl Jung.

Después de que esta novela saliera a colación más de una vez en los últimos retos y que un amigo me la recomendara por activa y por pasiva, me decidí a leerla. Al principio me enganchó, me suscitó mucha curiosidad. Curiosidad que, por desgracia, fue decayendo, todo sea dicho. Me gustó, pero no me maravilló. Ahora, he decidido que leeré más de Hesse (del que no había leído nada). No habrá reseña.

 

'El devorador de calabazas'

‘El devorador de calabazas’

Penelope Mortimer: El devorador de calabazas

Antes de que fuese chic que las amas de casa intercambiasen historias sobre su tristeza como intercambiaban recetas para el relleno del pavo, antes de que su vida pudiera considerarse literaria y de que una mujer desesperada inspirase interés en lugar de hartazgo, existió Penelope Mortimer. La protagonista de esta ingeniosa comedia negra, una roman à clef intelectualmente impecable, la señora Armitage, ha pasado por cuatro matrimonios y es madre de un buen número de hijos. Pero quiere tener más ya que, en su opinión, traer hijos al mundo es algo que se le da bien. La maternidad es lo que hace de ella un ser humano importante, una idea que no encaja en los planes de su actual marido, Jake Armitage, un guionista de éxito que le hace creer que la única manera de salvar su matrimonio es impidiendo el nacimiento de un nuevo bebé. Se inicia así una lucha brutal en la que la señora Armitage es a la vez el campo de batalla, la víctima y la ejecutora.

Una novela de lo más inteligente, con momentos desternillantes (sobre todo al comienzo), que esconde todo un drama. Magnífica novela, magníficamente editada, que creo que tendrá reseña. Me encantó.

 

'Paul está muerto...'

‘Paul está muerto…’

Héctor Sánchez y David Sánchez: Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock

Ya hablé de este libro cuando me lo regalaron, justo coincidiendo con el último reto. Y, como copié ahí la sinopsis, os invito a leerla. Obviamente, y por si hay algún despistado en la sala, esto no es una novela. Es una colección de anécdotas y leyendas, algunas de lo más curiosas, en torno a músicos y estrellas del rock.

Entretenido, muy divertido a ratos y superrecomendable para los locos por la música. Merece la pena.

 

 

Y así acabó mi 2014 lector. De momento, os puedo decir que 2015 ha empezado muy bien y estoy leyendo algo que me tiene totalmente absorbida (me arrepiento de no haberlo leído antes). Ya os iréis enterando de todo. Espero que tengáis un 2015 interesante en cuanto a lecturas y que podamos compartirlas por aquí. Vuelvo pronto al blog (cuanto antes). ¡Ah! Y si queréis contar o recomendar algo que hayáis leído últimamente, ya sabéis que tenéis los comentarios abiertos.

Jeanette Winterson: ‘La pasión’

La pasión es el primer libro que he leído de Jeanette Winterson y tengo que reconocer que me ha maravillado. ¡Es muy bueno! Os copio la sinopsis, aunque, sinceramente, yo pasaría y leería la novela sin saber nada de ella (que es lo que hice yo, por cierto).

'La pasión'

‘La pasión’

Estamos en Venecia y corren los años en que Napoleón arrasa Europa con sus ejércitos. Henri, un joven cocinero al servicio del general, se enamora perdidamente de Villanelle, una hermosísima criatura de pelo rojizo y pies deformes, que conoce como nadie los secretos de las góndolas y las salas de juego donde los nobles del lugar apuestan su fortuna entre sonrisas y frases galantes…

Esa, que podría ser la trama de una novela histórica al uso, en manos de Jeanette Winterson se convierte en un material precioso, capaz de transformar Venecia en una ciudad nueva, hecha de palabra y luz. En ese lugar, donde la emoción es tan viva como el agua, los jóvenes enamorados aprenden a desgranar su pasión por vías insólitas y arriesgadas que ponen en tela de juicio lo que creíamos saber del sexo y el amor.

Publicada en 1986, esta fue la novela que consagró a Winterson como una de las autoras más originales del panorama narrativo de nuestro tiempo.

«La pasión no habla de la Historia con mayúsculas; tampoco es una novela romántica… Lo que quise fue hablar de un mundo peculiar que sirviera de espejo secreto para perfilar y multiplicar las posibilidades de nuestro propio mundo. Basta con mirarse en este espejo, y ahí estamos, ubicados en otro tiempo y otro lugar, y con otra vida entre manos», Jeanette Winterson.

Me cuesta muchísimo escribir sobre esta novela. Tengo la sensación, como ya me ha ocurrido alguna otra vez, que intentar siquiera expresar mi opinión sobre ella estaría «manchando» esta tremenda historia. Una historia preciosa y muy de cuento (a pesar de su cierta dureza): ¿se puede recuperar un corazón perdido por una pasión con ayuda de otra persona? ¿Se puede perder todo? ¿Se puede dejar todo de lado? ¿Se puede sobrevivir a la pasión? Tendréis que leer la historia de Villanelle para descubrirlo. Y no os voy a contar más. Es espléndida (¿verdad, Stephen?). Si yo fuera vosotros me haría con un ejemplar de La pasión a ciegas y, sencillamente, me pondría a leer (exactamente lo que hice yo). Estoy convencida de que la vais a disfrutar y os va a emocionar seguro.

(Por cierto, os cuento un cotilleo. Esta novela fue, en el momento de su publicación, la comidilla en los círculos literarios [aunque las razones fueran extraliterarias] por ser, a su vez, reflejo de un increíble triángulo amoroso entre cierta agente literaria y dos escritores, Jeanette Winterson y Julian Barnes).

Nada más por hoy. Si alguien la ha leído y quiere contarnos qué le ha parecido, tiene los comentarios abiertos. Y si quienes no la habéis leído queréis decir cualquier cosa, pues ídem.

Librerías

No pensaba escribir nada hoy porque estaréis un poco hartos de mí después del reto (y yo, un poco cansada, si soy sincera). Pero el viernes fue el día de las librerías y pasó bastante desapercibido. Ayer, Enrique Redel, editor de Impedimenta, colgó un enlace en Facebook que me ha encantado. Lo comparto con vosotros como homenaje a las bibliotecas, las librerías y, por supuesto, a los bibliotecarios y libreros.

Está en inglés, lo siento por los que no lo habláis, pero merece mucho la pena: Love letters to libraries.

Feliz lunes a todos.

Un libro azul (30 libros)

Último día del reto… ¡Por fin! Y hoy acabamos con un libro azul. Para mí, el libro azul es El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.

'El guardián entre el centeno'

‘El guardián entre el centeno’

Mi asociación de ideas de hoy es sumamente personal. Para empezar, el azul es mi color favorito. Si algo es azul, gana puntos. Y relaciono directamente con el color azul a una de las personas que más quiero: mi hermano J. De hecho, J. siempre viste de azul. Y tiene los ojos azules más impresionantes del mundo. J. es azul.

Hace un par de años, a pesar de que a J. no le gusta nada leer ficción, le regalé un par de libros: La conjura de los necios y El guardián entre el centeno. Me dijo que le habían gustado ambos y, para mi sorpresa, que se quedaba con El guardián. Y, desde entonces, me acuerdo de J. cada vez que pienso en Holden y su aventura. Además, J. tiene mucho de Holden: me recuerdan mucho el uno al otro.

Así que, resumiendo, tenemos un color que me encanta (y que le encanta a alguien a quien quiero muchísimo y que relaciono directamente con el color) y un libro que relaciono con esa persona y que es uno de mis favoritos (y, además, mi edición de este libro es una de Edhasa de hace muchos años totalmente azul). Todo es positivo, todo es azul.

Y… ¡se acabó el reto! Debo reconocer que tenía muchas ganas de que esto terminara, porque me ha pillado en un momento bastante loco y ha sido un verdadero esfuerzo muchos días. Espero que os hayáis divertido pensando en libros y que haya merecido la pena. ¡Gracias por vuestra participación! Bueno, os queda hablar del libro azul primero. Tenéis, como siempre, los comentarios abiertos para decir lo que queráis.

Un libro de un autor al que hayas conocido (30 libros)

Hoy lo tengo facilísimo: El sentido de un final, de Julian Barnes.

'El sentido de un final'

‘El sentido de un final’

Hace cosa de mes y medio o así, Julian Barnes vino a Bilbao a recibir un premio. Y ahí me fui yo. Y tuve la oportunidad de charlar con él unos minutos. Qué hombre, de verdad. Qué educado, qué amable, qué british (¡aunque muy francófilo!), qué sentido del humor, qué accesible, qué todo… Y, sobre todo, qué buen escritor. Volví a casa como unas castañuelas y con mi ejemplar de El sentido de un final dedicado y firmado por él (aquí, la que pasa de estas cosas). Por eso lo he elegido para hoy.

El sentido de un final lo leí hace casi dos años y, como podéis comprobar, me pareció una novela de lo más interesante. La recomendé en su momento y la vuelvo a recomendar ahora. Y a Barnes en general, por supuesto, que reconozco que me ganó del todo aquel día.

Vuestro turno (¡esto se va acabando!). ¿A qué autores habéis conocido? ¿Cuál os ha caído mejor? ¿Alguno os ha caído mal? ¿Fueron amables con vosotros? Podéis dejar, como siempre, vuestras impresiones y comentarios bien en el propio blog, bien en las redes sociales.



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