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‘Compañero’

El otro día me contaron el origen de la palabra compañero y me pareció tan bonito que no me puedo resistir a compartirlo aquí en el blog.

Compañero viene de compaña, sustantivo ya en desuso de mismo significado. Y ¿de dónde viene compaña? Pues de cum panis, es decir, ‘con pan’. El compañero es la persona junto con la que se come el pan, con la que se comparte el pan. (De hecho, compartir tiene un origen parecido).

Si bien sabemos cómo se formó el término, no hay unanimidad sobre sus primeros usos. Algunos etimólogos defienden que comenzó a emplearse en el ejército. Los soldados compartían el pan, es decir, comían juntos la misma comida, y por ello empezaron a llamarse compañeros. Otros, en cambio, consideran que los primeros usos eran religiosos y el pan al que se referían era el pan-cuerpo de Cristo.

Independientemente de cómo comenzó a utilizarse, el origen etimológico me sigue encantando. ¿Lo conocíais?

Día de perros

Menudo fin de semana ha hecho por aquí en Euskadi. Frío, lluvia, granizo, un viento fortísimo… Como se suele decir, «días de perros». Pero ¿sabéis de dónde viene y por qué se mete a los pobres chuchos en una expresión con connotaciones negativas? En realidad los perros no pintan nada en este tema. Bueno, un poco, pero no un perro cualquiera. A ver cómo os cuento yo el lío este de los perros.

Vamos a empezar mirando al cielo y buscando dos constelaciones. Primero, Orión. Orión se conoce también como «el gran cazador». ¿Y quién acompaña al cazador? Su perro. Busquemos a su lado la constelación del Canis Maior, o Can Mayor. Vale, aquí está nuestro perro… Os digo desde ya que la expresión tiene que ver con este y no con nuestras mascotas.

Sigamos. Vamos a intentar averiguar ahora a qué perro mitológico hace referencia la constelación del Can Mayor. Tenemos tres posibilidades, os cuento las tres:

  • En primer lugar, podría ser, sin más, el perro de Orión, al que colocaron en el cielo junto a su amo porque siempre estaba con él. Ya sabéis, lealtad y fidelidad a prueba de todo.
  • También podría tratarse de Lélape, el perro que Zeus regaló a Europa. Fue un perro que corrió un montón de vicisitudes, hasta que acabó en manos de Céfalo. En una de esas aventuras Zeus lo convirtió en piedra y, después, lo colocó en el cielo.
  • Por último, podríamos estar ante la perra Mera, cuyos dueños eran Icario y Erígone. Cuando la perrita descubrió los cadáveres de sus dueños, lloró hasta que consiguió atraer gente para que dieran sepultura a los finados. Dionisio la puso más tarde entre las constelaciones.

Bien, pues sabemos que la expresión tiene que ver con la constelación del Can Mayor y que esta puede referirse a tres perros mitológicos; pero aún no se entiende la expresión, ¿no? Sigamos… La estrella más importante de la constelación es Sirio. ¿Y qué pasa con Sirio? Que es una de las estrellas más resplandecientes de todo el firmamento y brilla con especial intensidad justo en los días posteriores al solsticio de verano. Esos días suelen ser los más calurosos del año, son los días canicularesde canícula. ¿De dónde viene esa canícula? Efectivamente, del Can. Canícula significa ‘perrita’ y señala a Sirio, la estrella por excelencia de la constelación (por cierto, Sirio significa ‘la abrasadora’). Parece que vamos llegando a algo, ¿no?

Los días caniculares, los días de perros, los más calurosos y, por esta razón, en algunas zonas y para mucha gente, los más incómodos del año. Aquí coge su matiz peyorativo la expresión. Sin embargo, nosotros no solemos emplearla en días calurosos, sino en esas jornadas desapacibles por lluvia, viento, etc. Aquí hay varias hipótesis. La primera: ese de perros se empezó a utilizar para denotar lo molesto en general, y por ello amplió su radio de acción y ahora se utiliza con el tiempo meteorológico que nos incomoda. Segunda hipótesis: los días caniculares suelen terminar con tormentas muy abundantes en lluvia y, de ahí, habría pasado a usarse la expresión para los días lluviosos. No sé cuál es la más acertada, quizá haya un poco de ambas, pero lo que es indudable es que el DRAE recoge la expresión de perros con estas dos acepciones: «1. Dicho de un período de tiempo, como un día o una noche: desapacible, de muy malas condiciones meteorológicas. 2. Muy malo, molesto o doloroso».

No sé a vosotros, pero a mí me pareció bastante curiosa la explicación cuando me la contaron. ¿Conocíais el origen de la expresión? ¿La utilizáis? ¿Pensabais que tenía que ver con los animales de alguna forma? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.

Tachar y poner negrita y cursiva… en Whatsapp

Hay una novedad de la última actualización de Whatsapp que me ha vuelto loca (de contento). Desde hace pocos días, podemos poner, por fin, negritas, cursivas y tachar texto en la aplicación de mensajería. Es muy fácil, os explico cómo se hace…

Lo único que hay que hacer es encerrar el texto que deseamos marcar entre asteriscos o guiones bajos, dependiendo de lo que queramos.

Cursiva

_hola_ → hola

Negrita

*hola* → hola

Tachado

∼hola∼ → hola

Además, se pueden combinar; podemos poner una palabra en negrita y tachada o en cursiva y negrita a la vez o las tres posibilidades juntas. Por ejemplo, las tres a la vez:

*_∼hola∼_* → hola

Fácil. Seguramente la mayoría no lo uséis, pero al menos que sepáis que existe… Ya solo me falta que me lo pongan en Twitter. Y un botón para poder corregir los tuits, por favor. 😉

Un súper superbueno y superbarato

Supongo que, leyendo el título de la entrada, podéis imaginaros de qué vamos a hablar hoy: sí, de las diferencias entre súper (escrito separado y con tilde) y super- (escrito pegado a la palabra que lo sigue y sin tilde). Son dos conceptos muy distintos, pero que se mezclan continuamente.

¿Qué significa súper? Muy sencillo: ‘supermercado’ en la mayoría de los casos (puede ser, asimismo, un tipo de gasolina y también funcionar como adverbio, sinónimo de ‘sublime’).

¿Y super-? Es un prefijo que se une a adjetivos, sustantivos o adverbios para denotar preeminencia, exceso o grado sumo. Sería parecido al ultra- o el requete- (y se comporta igual). Hablaremos, pues, de superestructuras; diremos que algo es superbueno (o requetebueno) o que el coche va superrápido.

Normalmente, se confunden ambos usos y se tiende a escribir el super- incorrectamente, separado y con tilde. Así que, cuidado. Si decís que lo habéis pasado *súper bien, estáis diciendo que lo habéis pasado supermercado bien. Teniendo claro este concepto, que súper significa ‘supermercado’, ya tenéis el asunto solucionado. Y así, diremos, por ejemplo, que hemos encontrado un súper superbueno y superbarato.

Un día tenemos que hablar de prefijos en general, porque se usan bastante mal. ¿Vosotros empleáis bien el super- (prefijo)? ¿Os vais a acordar a partir de ahora del supermercado?

‘Títere’

Ayer unos amigos me preguntaron sobre esa palabra que no deja de sonar (por desgracia) en España estos días, titiritero. Tengo que admitir que no conocía su origen, pero he investigado por ahí y he decidido contaros los resultados de mis pesquisas.

Vamos a títere antes que a titiritero. El títere, según la RAE, es el muñeco que se mueve por medio de hilos. Y no es esta una cuestión baladí, porque una de las etimologías propuestas para títere tiene que ver, precisamente, con el ruido que producen esos hilos al moverse. En efecto, según una etimología muy extendida (y que es la que se adopta en el DRAE) títere sería una palabra onomatopéyica, que vendría de ti ti, sonido de, según parece, los hilos con los que se maneja al muñeco en cuestión. ¿Os convence? A mí solo a medias; no veo lo del ti ti de los hilos, pero…

Otra opción en cuanto al origen, también onomatopéyica. En las funciones de títeres, sería común que las personas que los manejaban, además de poner voces, tocaran unos pitos para hacer más voces y efectos de sonido. Esos pitos sonarían ti ti, y de ahí títere. Tampoco me convence mucho, pero esta es la preferida por Corominas, el gran maestro de la etimología castellana.

Y ya os he avisado de que títere no tiene una etimología clara, así que os propongo otra, que a mí me gusta mucho más. Según esta hipótesis, títere vendría del griego (cómo no) titupos, que significa ‘mono pequeño’ o ‘monito’. ¿Por qué podría venir de ahí? Porque el movimiento del títere con los hilos se parecería a los que hacen los monos. No sé a vosotros, pero a mí esto me convence muchísimo más…

Claro, de títere nos llega titiritero, es decir, la persona que maneja el títere. Pero este término es relativamente moderno, no era el que se utilizaba en la Edad Media o los Siglos de Oro. De hecho, en el Quijote vemos que el vocablo que se usaba por aquel entonces era titerero, que, si lo analizáis, es mucho más lógico.

Poco más que decir de este término, de origen desconocido y del que no hay consenso. En lo que me encantaría que hubiera consenso es en admitir que lo que estamos viviendo estos días es un auténtico despropósito. Bueno, vivimos en un despropósito continuo en este país, la verdad. Parece que asistimos a una representación infinita de un vodevil. Así nos va… Solo voy a añadir una cosita más: gora mi marioneta!

Errores que me molestan mucho (3)

En entradas anteriores ya os hablé de algunos errores que me molestan sobremanera (podéis consultarlas aquí y aquí). Hoy voy a por otra tanda de incorrecciones molestas…

  • *Si habría… Esto os sonará a rayos a los que sois de fuera de Euskadi, pero demasiado corriente a quienes viváis aquí. Sé que suena raro, pero aquí la gente se trae unos líos morrocotudos entre el si hubiera, si hubiese, *si habría, si voysi vengo. Y yo no puedo soportarlo.
  • *De sobras. Sí, así, en plural, con esa s horrible que hace que sea incorrecto. Es catalanismo, por cierto. ‘Tengo tiempo de sobra’, pero no ‘Tengo tiempo *de sobras’.
  • *Ésto, éso, aquéllo. Partiendo de la base de que los demostrativos no llevan tilde, sean pronombres o adjetivos, aunque muchos os empeñéis en seguir poniendo la tilde en los pronombres, resulta que los neutros nunca han llevado esa tilde (porque sería una tilde diacrítica, y no hay posibilidad de confusión de esto, esoaquello con nada, porque solo pueden ser pronombres). Así pues, escribiremos siempre esto, esoaquello, sin tilde.
  • *Delante tuyo, *cerca mío. ¿Se puede decir *tu delante (por delante de ti) o *mi cerca (por cerca de mí)? No, y nos suena fatal. Si estos adverbios no pueden llevar posesivo delante, tampoco lo pueden llevar detrás. Es delante de ticerca de mí. Y lo de anteponer el posesivo es un buen truco para saber si una expresión es correcta o no. ¿Está bien dicho en contra mía? Sí, porque se puede decir en mi contra. Truco muy fácil y eficaz.
  • *En relación a. Expresión incorrecta. Relación siempre tiene que ir acompañada de la preposición con (como en la vida, que tenemos relaciones con gente). Así que podemos elegir entre entre con relación a en relación con, pero evitaremos *en relación a.

Hoy paro aquí (sigo otro día). Y, como siempre, si queréis quejaros de algún error que os saque de vuestras casillas o bien consultar(me) cualquier cosilla, tenéis los comentarios a vuestra disposición.

Bártulos

Seguro que más de una vez habéis usado expresiones como «Voy a preparar los bártulos», «Mira qué cargada va, llena de bártulos», «Recoge los bártulos»… Pero ¿sabéis de dónde vienen esos bártulos?

Vienen de Bàrtolo de Sassoferrato, un jurista italiano del siglo XIV, autor de un conocido manual de Derecho que usaban los universitarios. Era un manual pesado y voluminoso, de consulta obligatoria para los estudiantes, y era habitual verlos cargar de un sitio a otro con esos bártulos, esos manuales. De ahí pasó a denominarse bártulos a los enseres abultados. Y por eso ahora liamos nuestros bártulos (sobre todo cuando nos vamos enfadados de algún sitio) o recogemos los bártulos.

Concordancia de número del ‘le’ anticipador

Hay un error gramatical bastante común que, no sé por qué, últimamente está por todos sitios. No hay texto en el que no lo corrija y, además, lo veo a diario en periódicos, rótulos y redes sociales. Me estoy refiriendo a la falta de concordancia de número del pronombre anticipador le (el otro día puse esto en Twitter y me dijeron que sonaba un poco como «el núcleo irradiador», así que ahora os lo explico).

En castellano, le/s son los pronombres que sustituyen al complemento indirecto. Pongo un ejemplo fácil:

He comprado un libro (CD) a mi hermano (CI). → Le (CI) he comprado un libro (CD).

Pero ¿no os suena un poco rara la primera frase del ejemplo? ¿No es sonaría más natural de la siguiente manera?

Le he comprado un libro a mi hermano.

Mejor, ¿no? Hemos añadido un pronombre le que no sustituye al CI (porque sigue apareciendo el «a mi hermano»). ¿Qué es ese le? Un pronombre anticipador de CI. Avisa de que viene un CI después. Efectivamente, hay construcciones en castellano que necesitan un anticipador. Ahora podría soltaros una chapa de gramática, contaros por qué y demás, pero sería irme por las ramas, porque yo quiero llegar al error que veo por doquier.

Como ya he dicho antes, es la falta de concordancia de número entre el pronombre y el CI de después. Como siempre, un ejemplo:

*Le he comprado un libro a mis padres.

Si el CI («a mis padres») es plural, el pronombre anticipador debería ir en plural también (lógica aplastante) y ser les.

Les he comprado un libro a mis padres.

Pues no os imagináis la de veces que se ve esto mal. Además, suele ser este caso: pronombre en singular y complemento en plural.

Espero que, a partir de ahora, al menos vosotros lo escribáis correctamente. En la lengua hablada es más disculpable, porque a veces la mente va muy rápido y empezamos a hablar pensando en un complemento en singular y cambiamos según estamos hablando. Pero en la lengua escrita es un error intolerable. Por favor, repasad bien vuestros escritos y cercioraos de que no os habéis dejado ningún pronombre sin concordar por ahí.

‘Política’

Como en España estamos en plena campaña electoral para elegir el Gobierno que nos ¿representará? los próximos cuatro años (gane quien gane, a mí no me va a gustar el resultado), se me ha ocurrido que estaría bien explicar de dónde viene y qué significa exactamente la palabra política.

Política, del griego πολιτικη (politiké), es el adjetivo femenino de πολιτικος (politikós), cuyo significado literal sería ‘relativo a los ciudadanos de la polis’, esto es, ‘relativo a la sociedad’ o ‘social’. Política es ‘social’.

En realidad, se forma a partir de πολις (polis), ‘ciudad’; de ahí surge πολιτης (polítes), ‘ciudadano’ o ‘miembro de la sociedad’, al que se le añade un sufijo que convierte el término en un adjetivo.

Estaría muy bien que todas las personas que se dedican a la política se metieran esto en la cabeza. Que quienes se autodenominen políticos sepan que, en realidad, son los que deberían preocuparse por la sociedad en su conjunto (no solo por «su» gente). Que tienen que cuidar que esa sociedad que los ha elegido en las urnas (a veces porque no quedan opciones mejores, todo sea dicho) viva mejor: toda la sociedad. Y que deberían poner especial énfasis, precisamente, en los temas sociales, tal como su nombre indica.

Errores que me molestan mucho (2)

Como la anterior entrada sobre errores dio tanto que hablar, me he animado a escribir otra. Además, debo reconocer que me es muy sencillo, cosa que agradezco en estos tiempos locos en los que no tengo todo el tiempo que me gustaría para el blog (aunque creo que, por fin, todo vuelve a la normalidad).

De nuevo, como la otra vez, sin orden determinado salvo lo que se me vaya ocurriendo. Probablemente algunos ya salieron en los comentarios del otro día, pero no importa. ¡Ah! Y otra cosa: son cosas muy sencillas de corregir y usar bien, no hay excusa. Allá vamos:

  • *Los puntos suspensivos………….. Los puntos suspensivos son tres (y solo tres). Únicamente hay un caso en que son cuatro y es tan raro que yo jamás me lo he encontrado en todo el tiempo que llevo trabajando con textos (por si alguien lo apunta). Así que, quedémonos con la generalidad: los puntos suspensivos son tres y solo tres. No hace falta dejar el dedo encima del punto media hora y poner treinta y cinco… Además, aprovecho para recordar que siempre llevan un espacio detrás y que son incompatibles con el etcétera.
  • La tilde en *tí. Da igual cuántas veces se recuerde esto, me lo encuentro a diario. Y siempre remito a este enlace. Porque, efectivamente, ti nunca lleva tilde. 😉
  • *En base a. Otra expresión incorrecta. Hay un montón de formas de sustituirla; la más sencilla (aunque no siempre encaja) es emplear según.
  • Coma entre el pero y un signo de interrogación o exclamación. Expliqué esto en una entrada, pero no he sido capaz de encontrarla (es de las primeras del blog). Bueno, es sencillo: si después de un pero va una pregunta o exclamación, nunca se pone coma después del pero. Es decir, que lo que voy a poner a continuación es incorrecto: *’Pero, ¿por qué?’; debería ser así: ‘Pero ¿por qué?’.
  • *Hubieron. El verbo haber, cuando es impersonal, siempre va en singular. En plural suena a rayos.
  • Deber de por deber; deber por deber de. No son sinónimos. Deber de indica probabilidad y deber designa obligación. No hay razón para mezclarlos.
  • Punto en los años. No estamos en *2.015, sino en 2015. Siempre ha sido incorrecto, pero ahora que ninguna cifra debería llevar punto como separador de los miles, más incorrecto aún. De esto último os tengo que hablar (de hecho, tengo una entrada a medio escribir).
  • Escribir con tilde el *aún así concesivo. Cuando tiene valor concesivo (es decir, cuando se puede sustituir por «aunque sea así»), el aun no lleva tilde.

Lo dejo aquí por hoy (porque me podría eternizar). Como la otra vez, podéis indicar en los comentarios aquellos errores que os molesten y hablamos sobre ellos. 🙂



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