Entradas archivadas en Varios

Reflexiones (LXI)

«Un libro es la prueba de que el ser humano puede hacer magia».

Carl Sagan
(1934-1996)
Cosmólogo, astrónomo y divulgador científico

Desastre (y deseo)

Toc, toc. ¿Se puede? Hola a todos. Y perdón por la tardanza. Me da hasta respeto ponerme a escribir esta entrada: he perdido la costumbre y no sé bien cómo explicar lo que ha pasado todo este tiempo. Como os podéis imaginar, este parón de casi seis meses no estaba planeado. Ni remotamente. En realidad, mi ausencia se explica con tres palabras: cansancio (no del blog, sino de todo en general: mi año ha sido/está siendo más complicado de lo que esperaba, y eso que el 1 de enero sabía ya que iba a ser muy difícil, pero hoy no nos vamos a meter en cosas personales que seguro que os importan poco y sobre las que tampoco tengo muchas ganas de hablar), saturación (de trabajo, sobre todo) y espera (llevo meses esperando algo, que ocurrirá en breve [creo]; entonces entenderéis un poco más por qué no escribía en el blog: no, no es nada de mi vida personal, no esperéis ninguna noticia maravillosa, porque no tiene nada que ver).

Vamos, que se me ha juntado todo y… ¡el desastre! Bonita palabra, por cierto, a pesar de su significado. ¿Empezamos esta vuelta con un poco de etimología? Pues vamos con desastre.

Desastre, de origen latino aunque nos llega por otras vías. En ese origen latino reconocemos el prefijo dis- (que se convierte en de, y significa ‘separación’) y el sustantivo astrum (‘astro’, ‘estrella’). Un desastre sería la desaparición (por disgregación o separación en múltiples fragmentos) de una estrella. Y, por ende, al aplicarlo a una cosa o persona, sería ‘lo que no tiene estrella’ o ‘quien no tiene estrella’.

Y una curiosidad más. En latín era un término culto y poético. ¿Por qué lo sabemos? Precisamente porque se parte del sustantivo astrum, que no era la voz más habitual para referirse a las estrellas, sino una tomada del griego, de αστρον (astron), que se empleaba solo en textos literarios. Entonces, ¿qué términos se empleaban para los astros y las estrellas? Pues sidus (que nos dará vocablos como sideral) y stella.

¿Me permitís que tome ese sidus y juguemos con él un poco? Va a ser mi forma de convertir esta entrada en una declaración de intenciones (y vosotros os lleváis un 2 × 1 de curiosidades etimológicas). Pues, como iba diciendo, volvamos al sidus o, mejor dicho, vayamos a su plural, sidera (‘astros’, ‘estrellas’).

De la combinación del prefijo de- (esta vez para indicar lejanía) más el sustantivo sidera, tenemos toda la familia de desidera: por ejemplo, tendríamos desiderium (‘deseo’). Porque, sí, el deseo está relacionado con las estrellas. El deseo tendría que ver con la acción de contemplar las estrellas desde la lejanía. Las estrellas son lo ansiado y están lejos de nosotros. Eso es el deseo: la estrella que contemplamos y anhelamos.

Mi deseo en este momento está más cerca y al alcance de la mano: quiero sacar tiempo todas las semanas para publicar entradas. En 2018 no puede volver a ocurrir lo que ha sucedido este año (que no ha sido culpa de nadie; sencillamente, a veces se lía todo). De verdad que quiero (y deseo) activar el blog de nuevo. Para empezar, durante este mes iré comentando los libros que he leído este año (agrupados, eso sí, no sé si habrá alguna reseña suelta).

Antes de irme, una cosita más. Me sorprende mucho que el número de visitas apenas haya bajado estos meses (ha bajado, obviamente, pero el descenso ha sido casi impreceptible). Así que, mil gracias. Gracias por haber seguido ahí. Ahora sí, nos leemos pronto.

Neil Gaiman, la lectura y las bibliotecas

Este fin de semana he estado dándoles vueltas a varios textos de Neil Gaiman sobre la importancia de la lectura para los niños. Y en mis pesquisas he encontrado una conferencia que dio en Londres hace unos años sobre el tema. Como me parece de lo más interesante, os dejo el enlace por aquí. Solo está en inglés, lo siento. Para quienes habléis inglés, merece la pena pasar veinticinco minutos escuchando a Gaiman. De hecho, es un placer.

Conferencia de Neil Gaiman para la Reading Agency en 2013

 

Qué pasaría en vuestra vida si todo sucediera como en…

Imaginad que justo el último libro que habéis leído marcara vuestra vida actual y esta fuera a desarrollarse justo como en la historia que habéis tenido entre manos. Interesante, ¿eh? ¿Cómo sería? ¿Cuál ha sido vuestra última lectura y cómo afectaría a vuestra vida? ¿Qué pasaría ahora en vuestra vida si fuera como en… [poned vuestro último título aquí]?

Creo que me toca empezar. El último libro que he leído es… Tiene que llover, de Karl Ove Knausgård (quien no quiera tener detalles, que no siga leyendo).

Si ahora en mi vida me fuera a pasar lo mismo que le ocurre a Knausgård (es autoficción: coinciden protagonista, narrador y autor), estaría en una continua lucha conmigo misma durante unos diez años por ser escritora. Primero llevaría una vida desordenada, en la que el alcohol tendría un lugar excesivamente importante. Tendría varios trabajos, aunque acabaría escribiendo reseñas literarias para diversos medios. Cambiaría de casa mil veces. Me enamoraría, tendría relaciones con varias personas, les sería infiel. Conocería a la persona con la que me casaría un tiempo después. Perdería a varios familiares, entre ellos a mi padre (por culpa del alcohol). Y escribiría, escribiría, escribiría… Mucho, todo el tiempo. Y todo me parecería malísimo. Y dudaría de mí misma todo el tiempo.

¿Jugáis a esto conmigo? ¿Me contáis en los comentarios qué pasaría en vuestra vida si os fuera a ocurrir lo que pasa en el último libro que hayáis leído? ¡Animaos!

Escritoras, escritores y viceversa

Esta entrada surge de una de mis habituales conversaciones con los integrantes del equipo del blog Un libro al día. Me comentaron que les han echado en cara varias veces que reseñan más obras de hombres que de mujeres. Y eso desembocó en una charla sobre qué porcentaje de autores y de autoras leemos habitualmente.

Según parece (y redondeando las cifras), los hombres dedican un 80 % de su lectura a autores hombres. Sin embargo, las mujeres hacemos un fifty-fifty: la mitad de nuestras lecturas tienen autora (frente al mísero 20 % anterior).

Cuando me dieron esas cifras, yo corrí a mirar a quién leía yo. Porque algo tengo muy claro: cuando me acerco a un libro, lo hago independientemente del sexo de quien lo haya escrito. Mi conclusión: como la mayoría de mujeres, reparto mis lecturas equitativamente entre autores y autoras.

¿Y vosotros? ¿Leéis más libros escritos por hombres o por mujeres? ¿Ponéis cupos, restricciones…? ¿Os importa si una obra está escrita por un hombre o una mujer? Hoy sí que me gustaría que dejarais vuestra opinión en los comentarios. Os espero.

PS.: Por cierto, lo anterior vino porque me entrevistaron en ULAD. No dije nada en ningún sitio, no lo publicité, no di la muerga en su día… pero, si queréis leer la entrevista, la tenéis aquí, con reseña del último libro de David Foster Wallace publicado en castellano (por Malpaso) incluida.

¿Vuelvo?

Tengo la sensación de que cada vez que escribo algo para el blog empiezo pidiendo perdón por la tardanza. Sí, en los últimos tiempos no escribo mucho. Sí, esta vez me he hecho de rogar un poco (bastante) más. Y sí, me encantaría deciros que ya vuelvo, porque es lo que quiero y es mi intención, pero no puedo asegurarlo, así que no me queda más remedio que escribir el título de esta entrada con interrogaciones. Ojalá desaparezcan, aunque en este momento me veo incapaz de prometerlo.

Aun así, retomar el blog es una de mis intenciones para mayo. Porque mi vida vuelve poco a poco a la normalidad. Porque quiero hablar de muchas cosas con vosotros. Y porque tengo muchas lecturas que compartir. Espero que sigáis por aquí. Nos leemos muy pronto.

Reflexiones (LX)

«La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si nos cura de esta peste del sentido común que nos tiene a cada uno ahogado el propio».

Miguel de Unamuno
(1864-1936)
Escritor bilbaíno 😉

A veces hacen falta días (y noches) y semanas y meses de locura, porque es la única forma de sobrellevar la realidad. Gracias a quienes estáis ayudándome en esta época extraña.

Veruska Velazco

Prácticamente desde que comencé con el blog, todos los años he intentado publicar en Navidad alguna felicitación un poco especial. Y, desde hace tres años, aparte de la felicitación, he añadido un pequeño regalo como agradecimiento por vuestra fidelidad. Esos regalos (el marcapáginas, el exlibris y el organizador semanal), como os podréis imaginar, no los he diseñado yo. Para poder ofrecéroslos he contado con la ayuda de Veruska Velazco, una diseñadora e ilustradora con un talento increíble.

Como creo que ella cuenta muy bien en su web en qué consiste su trabajo, prefiero dejaros el enlace. Visitadla, que su portafolio es muy divertido y vais a poder apreciar lo buena que es en su trabajo. Ahora mismo Veruska está viviendo en Barcelona, pero es fácil contactar con ella a través de cualquier red social, porque está en todas… (tenéis los enlaces en su página).

Y, por supuesto, si alguien quiere descargarse el marcapáginas, el exlibris o el organizador semanal, solo tiene que hacer clic en los enlaces.

¡Han venido los Reyes Magos!

¡Feliz 2017!

Os deseo un estupendo año 2017 repleto de buenas lecturas… Espero que compartamos muchas por aquí.

Un beso a todos.

 



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