Entradas archivadas en Varios

Recordatorio: reto de los treinta libros

Como octubre está ya en las últimas, os quería recordar que el mes de noviembre el blog estará ocupado con el quinto reto de los treinta libros. Ya sabéis, treinta libros distintos en treinta días consecutivos siguiendo treinta categorías diferentes.

Os enlazo a las categorías de este año, para que vayáis pensando títulos. Podéis participar de varias maneras: los propios comentarios del blog, Twitter (con el hashtag #30libros e indicando el día al que os referís), vuestros propios blogs (siempre que me deis las direcciones) y, si ninguna de estas opciones os viene bien, también me podéis enviar un correo electrónico o decírmelo directamente.

Participad, por favor, que cuantos más juguemos, más divertido y más títulos y sugerencias de lectura conseguimos. Quedan dos días… ¿Le estáis dando ya vueltas a vuestras cabecitas?

‘To judge a book by its cover’

No, no vamos a dar una clase de inglés, solo me voy a aprovechar de este dicho para comentar una foto que lleva meses por internet y que me parece curiosa. Porque, efectivamente, to judge a book by its cover es un dicho que, aunque literalmente se traduciría por ‘juzgar un libro por su portada’ (cubierta, en realidad; algún día haré una entrada sobre las partes del libro), nosotros lo traduciríamos como ‘juzgar por las apariencias’.

¿Juzgamos por las apariencias? O, yendo a la frase en inglés y quedándonos en su significado literal, ¿juzgamos los libros por su portada? Pues algún librero considera que sí y ha hecho esto:

¿Compraríais estos libros?

¿Compraríais estos libros?

Fuera portada/cubierta; fuera texto de la contra escrito por la editorial (que a veces nos engañan de forma escandalosa). Tan solo una pequeña descripción propia. Incluso ha ido más allá y ni siquiera se sabe quién es el autor o el título de la obra. ¿Compraríais así?

Es cierto que hay elementos del libro que responden mucho a exigencias del marketing. La portada, la sinopsis de la contra o, incluso a veces, el título sirven para vender. Y, como en todo, se puede hacer bien, mal o regular. Hay cubiertas maravillosas (y me estoy acordando de un par de amigas mías que se dedican a diseñar o ilustrar cubiertas) y cubiertas que dan vergüenza ajena. Pero ¿compramos un libro solo por estos elementos? Yo diría que no, pero entonces me acuerdo de otra foto muy famosa de otros libreros (pobres libreros, con lo majos que suelen ser):

'No recuerdo el título, pero es azul'

‘No recuerdo el título, pero es azul’

«No recuerdo el título, pero es azul» (por cierto, en internet encontráis esto mismo con todos los colores de libros imaginables). Pues sí, parece que a veces nos guiamos más por el libro físico (que no es nada malo, que hay libros que, como objetos, son verdaderas obras de arte) que por el contenido. Vuelvo a mi pregunta, ¿comprarías los libros si vinieran como en la primera fotografía? Yo tengo mis dudas.

Por cierto, en una de mis librerías de referencia en Bilbao, Cámara, hicieron esto mismo hace poquito (supongo que a quienes vayáis por allí os sonará el estampado del asiento de la entrada). Os subo la foto (la he cogido de su Facebook) para que veáis qué libros ponen, muchos son joyitas (están ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? o Canciones de amor a quemarropa, por ejemplo). Y, sí, son todos azules, pero de todo tipo y condición.

10649504_846534922032225_1409575250794628753_n

«No recuerdo el título, pero la portada es AZUL» en librería Cámara (Bilbao)

Yo creo que para comprar un libro hay que curiosear mucho, bien sea el propio libro, bien reseñas en revistas e internet o, cómo no, preguntar a los libreros. Y saber, más o menos, qué se está comprando (y, aun así, nos solemos llevar sorpresas). Y tener identificadas editoriales que suelan publicar cosas interesantes que tengan que ver con nuestros gustos personales… Y si, además, resulta que el libro en cuestión tiene una portada maravillosa, pues mucho mejor.

¿Qué opináis? ¿Cómo compráis los libros? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.

‘Madrid, te comería a versos’

Está todo el mundo hablando de esto, pero no quería dejar de hacerme eco de una iniciativa que me ha parecido de lo más interesante. Resulta que hace un par de semanas, una amiga de Madrid me envió tres fotos porque, según me dijo, «te van a encantar». Eran frases, minipoemas, pintados sobre los pasos de peatones. En las fotos que recibí, se podían leer estas frases: «Mi más sentido bésame», «No hay mejor skyline que verte tumbada» y «Estás en mi lista de sueños cumplidos». En aquel momento no sabíamos muy bien qué era todo aquello, pero por Twitter se empezó a decir que quizá era una campaña publicitaria de Coca-Cola.

No es eso. Es un proyecto de un colectivo de artistas llamado Boa Mistura. Se titula Madrid, te comería a versos y, la verdad, desde aquí invito a alguien a que haga un Bilbao, te comería a versos. Me encantaría.

Las fotos las he sacado de la web de Boa Mistura, donde, además, podéis encontrar un vídeo de cómo han hecho todo y un mapa con todas las frases marcadas. Por cierto, ojo a las frases, que algunas son muy buenas…

DUERME-MENOS_2325

‘Duerme menos y sueña más’

LO-MEJOR-NO-HA-PASADO_1856

‘Lo mejor no ha pasado…’

FUIMOS-A-HACER-EL-AMOR...-_1818

‘Fuimos a hacer el amor…’

ME-SENTI-ASTRONAUTA_1996

‘Me sentí astronauta perdido en tus lunares’

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granite & Rainbow 28

Ayer salió, por fin, Granite & Rainbow (lo que se han hecho de rogar esta vez). El tema central de este número es el sexo, y hablan de Angela Carter, Henry Miller, Marguerite Duras, Guillaume Apollinaire, Milan Kundera, Isaac Rosa o Charles Bukowski, entre otros autores. Os dejo el enlace en el que podéis conseguir el pdf. Es el último número de 2014, yo no me lo perdería.

Granite & Rainbow 28

Comentarios

Me siento un poco incómoda escribiendo esta entrada, pero creo que es necesario para poner las cosas en su sitio después de un problema que ha surgido con alguien que comenta en el blog.

En prácticamente todas las entradas que publico hay una invitación al final para que me dejéis vuestros comentarios. Para mí son muy importantes (probablemente más de lo que pensáis): alguien se ha tomado la molestia de entrar en mi blog, leer una entrada y dedicar un tiempo a mostrarme que esa publicación le ha gustado o que no le ha gustado o que cuenta conmigo para que le resuelva alguna duda o, sencillamente, es alguien que me quiere saludar. Es como si os invitara a una fiesta en mi casa y, además de venir y llenarme la sala de gente, algunos me trajerais un regalo. No os podéis imaginar la ilusión que me hacen los comentarios. Muchísima. Y los agradezco infinito. Por eso procuro contestarlos todos, porque me siento tremendamente agradecida de que estéis y de que participéis en esta locura mía.

Pero en la fiesta no todo va como la seda. Hace un tiempo, alguien se empeñó en torpedearla y sabotearla. Personalmente consideraba sus comentarios totalmente inapropiados. Llegué a sentirme insultada por ellos. Y todo pasó el límite cuando otras personas que habían entrado a comentar se sintieron asimismo insultadas por esta persona. Así que le hice una amable invitación a que abandonara la fiesta, a que se fuera de mi casa (porque, a pesar de lo que él decía, esto es mi casa y este espacio de internet sale de mi bolsillo; lo pago muy gustosamente, es cierto, pero que quede claro que esto es mío). Le pedí por favor que no volviera a comentar en el blog. No me hizo caso, así que borré todos los comentarios que esa persona iba dejando hasta que se cansó. Y me sentí fatal. ¿Era censura? En cierta forma sí, pero no podía dejar que los demás se sintieran mal. Creo que fue la decisión acertada.

Dos años y pico después, esta persona ha vuelto a dejar comentarios. Y, como no me parece que tiene respeto por los lectores al comentar lo que le da la gana donde le viene en gana, he vuelto a borrar comentarios suyos. Y cuando le dije que no me gustaba lo que estaba haciendo, me sentí tremendamente insultada por el tono de su réplica. Le he vuelto a pedir que no vuelva a comentar. Y, esta vez, he metido todos sus datos en la lista negra: cuando el filtro los detecte le va a impedir publicar nada.

Como me imagino que te estarás dando por aludido, me dirijo a ti directamente: no vuelvas, por favor, a intentar comentar. No vas a poder. Y si, por casualidad, los filtros fallaran, que sepas que voy a borrar personalmente todo lo que intentes publicar. Porque tú te creerás muy gracioso y serás muy tolerante, pero yo no tolero ciertas faltas de respeto hacia mí en mi propia casa. Así que te agradezco (y te pido por favor) que no vuelvas a intentar comentar. Casi estaría más tranquila si supiera que ni siquiera entras en el blog, pero eso no puedo controlarlo, como tú comprenderás.

A los demás os quiero pedir perdón por esto. Va a ser la última vez que trate este tema en público (ya sabéis, don’t feed the troll). Y, por supuesto, vosotros estáis más que invitados a comentar. De hecho, ahora ya sabéis que me hace mucha ilusión recibir vuestros comentarios. Ahí lo dejo. 😉

Unamuno: 150 años

Hoy se celebra el 150.º aniversario del nacimiento de Miguel de Unamuno. Quienes sigáis el blog desde hace tiempo seguro que ya sabéis que es uno de mis escritores favoritos, al que acudo, leo y releo con mucha frecuencia.

Confieso que me costó que me gustara Unamuno. Empecé a leer sus obras en la adolescencia, y me temo que no las leí como debía. Y ahora me pregunto a menudo cómo es posible que no me gustaran Niebla o San Manuel Bueno, mártir la primera vez que las leí. Me resulta insólito. Tuvieron que pasar unos cuantos años (tampoco demasiados) para que empezara a disfrutar y a apreciar la obra de Unamuno en su justa medida. Y Unamuno es enorme, con sus luchas internas razón-corazón que tanto juego y calado proporcionan a su escritura.

Os invito desde aquí a leer a don Miguel. Desde su poesía, con gran influencia de Whitman, hasta sus ensayos más filosóficos (Del sentimiento trágico de la vida, por ejemplo). Y sus novelas, por supuesto. Yo me quedo, además de con las que ya he mencionado, que me resultan imprescindibles, con Amor y pedagogía, una tragedia disfrazada de comedia que es muy importante para mí.

De verdad, retomad a Unamuno. Y contadme en los comentarios qué os parece. ¿Conocéis su obra? ¿Lo leéis y releéis como yo?

Por cierto, acabo de ver un vídeo sobre el Bilbao de Unamuno que os enlazo como curiosidad (encima era de Bilbao, ¿qué más se puede pedir?). 😉

¡Respiro!

Supongo que más de uno se estará preguntando a ver dónde me he metido, que llevo demasiado tiempo sin publicar nada (ha sido el mayor lapso sin actualizaciones del blog). Os prometo que no era lo planeado cuando a finales de julio dije que daba vacaciones al blog. Y digo bien, daba vacaciones al blog, porque pensaba que yo me iba a quedar sin días libres este año.

Al final no ha sido así. Metí el turbo y pude cogerme unos días a finales de agosto (lo malo es que no he podido escaparme a ningún sitio, pero bueno, a ver si este otoño). Y esos días se están alargando y sigo en plan perezoso y vacacional hasta nuevo aviso. Y no estoy encendiendo el ordenador, por lo que no hay actualizaciones en el blog de momento (pensaba haber vuelto ya para estas fechas, prácticamente a la vez que vosotros, que, por el número de visitas, sé que estáis casi todos al pie del cañón otra vez). Eso sí, os adelanto que este verano he leído mucho y cosas interesantísimas, así que poco a poco irán llegando reseñas. Y tengo alguna que otra idea de asuntos de corrección y etimología sobre los que también voy a escribir. Pero, poco a poco. No sé si será a partir de esta semana, la que viene o la siguiente. Sobre la marcha.

Nada más. Solo quería saludaros y deciros que volveré prontito. Si tenéis algún tema que queréis que trate, apuntadlo en los comentarios (y se hará lo que se pueda). Nos leemos enseguida otra vez. ¡Saludos a todos!

Vacaciones

He decidido que le voy a dar unos (cuantos) días de vacaciones al blog. En estas fechas hay muy poco movimiento por aquí (las visitas bajan muchísimo), así que creo que es mejor parar una temporada para descansar todos un poco. No sé exactamente cuándo volveré a publicar, sobre la marcha. Eso sí, os deseo a todos muy buenas vacaciones. Y, si podéis, leed mucho y bien, y me contáis a la vuelta… ¡Feliz verano a todos! 🙂

Reflexiones (XLII)

«Los libros son peligrosos. Los buenos deberían llevar una etiqueta: «Esto podría cambiar tu vida»».

Helen Exley
Escritora

Reflexiones (XLI)

«Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño…».

«La gente que me gusta»
Mario Benedetti
(1920-2009)
Escritor y poeta uruguayo



Copyright © 2009–2015. Todos los derechos reservados.

Canal RSS. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez modified by Arturo Martín.