Estrella
‘Cause in a sky full of stars, I think I see you…
Esta entrada, probablemente, la entienden muy pocas personas. Va dedicada a ellas y, sobre todo, a ella. Os quiero todo y más. Un abrazo muy apretado. Un beso gigantesco.
‘Cause in a sky full of stars, I think I see you…
Esta entrada, probablemente, la entienden muy pocas personas. Va dedicada a ellas y, sobre todo, a ella. Os quiero todo y más. Un abrazo muy apretado. Un beso gigantesco.
Ayer, David Trueba fue el invitado principal de Página Dos, el programa sobre libros de La 2. Como justo hablé de Blitz, la última novela de Trueba, en la última reseña, creo que es buena idea que os deje el enlace al programa, en el que el propio Trueba habla sobre Blitz. Siempre es un placer escuchar a Trueba, tan lúcido y ameno. Si os lo perdisteis ayer en la televisión, aquí lo tenéis:
Ando tristona estos días (algunos sabéis por qué), así que he decidido traeros una frase muy «Mr Wonderful», pero que es del gran Mark Twain. Son consejos para la vida… que yo me tomo como si me los estuviera dando cierta persona (quien, por cierto, en su día me dio consejos muy similares). Y a ver si se pasa la tristeza y, viviendo de verdad, somos todos un poco más felices. Riamos.
«La vida es corta, rompe las reglas.
Perdona rápido, besa lentamente.
Ama de verdad.
Ríe sin control.
Y nunca te arrepientas de nada que te haga sonreír».
Mark Twain
(1835-1910)
Escritor estadounidense
«Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana».
Graham Greene
(1904-1991)
Escritor inglés
Una curiosidad para celebrar el día de π de este siglo. Copio tal cual un tuit de Cris García-Tornel (@ComaConComilla), una de mis cuentas imprescindibles de Twitter y que deberíais seguir si os gustan las palabras y su origen:
La letra griega pi (π) significa ‘boquita’. Fue adoptada como símbolo matemático a partir de la inicial de περιφέρεια, ‘periferia’.
Que tengáis un buen Día de Pi…
Esta entrada se gestó en una larga conversación con mis amigas (cómo no). Empezamos a hablar sobre las ventajas e inconvenientes de leer (no puedo entrar en mucho detalle) y algunas acabamos reconociendo que nos gustan los tíos que leen. Mucho además. Y es que, como dice la famosa frase, reading is sexy, leer es sexy. Un tío leyendo gana muchos enteros. Y, para muestra, una cuenta de Instagram que se está volviendo de lo más famosa (casi 440 000 seguidores en poquísimo tiempo) y que nosotras descubrimos cuando apenas tenía un par de fotos: @hotdudesreading. Algunos están tremendísimos, las cosas como son (yo personalmente me pido a este, este [aunque me recuerda un poco a mi hermano, todo sea dicho] y este; el resto os los repartís). 😉
Por cierto, he buscado una cuenta similar de chicas, para que no haya agravios comparativos, y he encontrado una; problema: solo tiene una foto (y la chica a mí no me parece tan tan guapa). Aun así, aquí la tenéis: @insta_hotgirlsreading.
Todo esto, en realidad, no es nuevo (para mí al menos no lo es). Y en las series y películas es bastante habitual ver a personajes muy atractivos leyendo. Os pongo dos ejemplos (lo siento, pero son dos chicos de nuevo).
El guapérrimo de Pérdidos, Sawyer, es un lector compulsivo; a lo largo de la serie se le ve leyendo en numerosísimas ocasiones (y agenciándose gafas donde pille). De hecho, las lecturas de Sawyer eran interpretadas como pistas por los losties. No es el único personaje de Lost que lee. Recuerdo que Desmond, protagonista de, para mí, el mejor capítulo de Perdidos, «La constante» (se me cae la lagrimilla al acordarme), lee Historia de dos ciudades de Dickens (en cuyo comienzo, maravilloso y conocidísimo, también intentaron ver pistas sobre la isla).
Segundo ejemplo: el superfucker por excelencia, atractivo donde los haya a pesar de todo, Don Draper de Mad Men, también es un gran lector (y saca muchísimas ideas para sus anuncios de las lecturas). Justo en la foto está con «El infierno» de La Divina Comedia, de Dante (uno de mis clásicos favoritos: ¿cómo no me va a fascinar Draper?). Por cierto, en breve empieza la segunda parte de la última temporada de la serie. ¿Qué pasará con Don al final? En parte quiero saber, pero que acabe Mad Men para mí es una mala noticia, porque es mi serie favorita (de las pocas que sigo, que he dejado de ver casi todas).
Y, sin centrarnos en series o películas, es muy fácil encontrar fotografías de gente muy conocida leyendo. Os dejo el enlace a un tablero de Pinterest que se llama igual que esta entrada y donde podréis ver a unas cuantas personas conocidas (casi todas muy atractivas) leyendo (de este enlace yo me pido a Nikolaj Coster Waldau, el actor de Juego de tronos; el resto, os los repartís). Alegraos el ojillo aquí. 😉
Me despido ya (desde luego, no os quejaréis: lo de hoy, comparado con las cubiertas «románticas» de la semana pasada, es delicatessen). Pasadlo bien estos días (yo ando pachucha, así que estaré en casa tranquila, a ver si aprovecho para preparar alguna reseña para la semana que viene). Como siempre, podéis comentar lo que queráis… ¡Buen fin de semana a todos!
«El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo».
Jorge Luis Borges
(1899-1986)
Escritor argentino
No sabía muy bien cómo titular esta entrada, que he decidido publicar hoy viernes para haceros sufrir un poco y que tengáis pesadillas este fin de semana con las imágenes que voy a publicar. (En realidad, lo he hecho para que os echéis unas risas, aunque reconozco que a mí el asunto me da mucha vergüencita ajena).
Si hay algo que me alucina (para mal) en el mundo editorial son las cubiertas de las novelas erótico-románticas (no sé bien cómo llamarlas, porque cada vez son más porno; lo sé de buena tinta porque me está tocando corregir alguna y dejémoslo en que menos mal que no me escandalizo con estas cosas: Grey, tío, eres un mierdas comparado con los machotes de abajo). Yo no entiendo quién las diseña, quién las elige, quién las sigue usando y, sobre todo, por qué la gente compra estos horrores (corrijo: algunas tías, que esto lo compran mujeres). Esos dibujos de tiarrones en poses de lo más forzadas, con el torso desnudo y la melena al viento; esas tías con apretados corsés y pechos enormes casi fuera; esos rostros de orgasmados rodeados de caballos, mariposas, siempre en plena naturaleza, agreste y salvaje como sus apasionados encuentros… Por no hablar del tipo de letra que emplean o, de perdidos al río, esos títulos tan sumamente sugerentes (¡no!). Un museo de los horrores en toda regla.
Los del Cosmopolitan estadounidense han hecho un experimento que me ha parecido de lo más gracioso para mostrar lo patético y ridículo de estas cubiertas (por si alguien aún opinaba que eran de un gusto exquisito). Han recreado algunas portadas (la mayoría, por cierto, de Johanna Lindsey, que no sé quién será, pero vaya tela marinera) con gente de verdad, vestidos (o medio en pelotas) como en los dibujos, e intentando imitar las poses y los gestos de la cara. Ay, madre, qué vergonzoso es todo. Ojo a las cascadas, los veleros, los acantilados, el lejano Oeste… Hasta recrean un unicornio por ahí. 😉
El resultado: mejor lo comprobáis por vosotros mismos (esta vez tenéis que pinchar para ver las fotos, porque me da apuro que al entrar en el blog se vea eso directamente). Y, tras la sesión de fotos y, espero, risas, ¡feliz fin de semana a todos!
Siento no estar pasándome mucho por aquí, pero ando excesivamente «entretenida» trabajando en una novela y otro librito. Espero poder actualizar más el blog en marzo que este mes, en que las entradas han sido más bien escasas. ¡Qué le vamos a hacer! Intentaré, de todas formas, publicar una reseña esta semana, que leer sí que he leído bastante. Y la entrada de hoy, corta y rápida.
Hoy pensaba hablar sobre las películas que más se mencionan en la literatura (como hice el otro día con las canciones y los músicos). Que justo esta noche se hayan entregado los premios Óscar es casualidad (por cierto, aquí, que somos muy de Wes Anderson y de Linklater [Boyhood], los ganadores… sin más), pero voy a aprovechar la coyuntura. Aquí tenéis la lista de las diez películas más mencionadas en libros:
Personalmente, alguna me chirría un poco, pero bueno (no me voy a poner tiquismiquis). ¿A vosotros? Podéis hablar de lo que queráis (hasta de los vestidos de los Óscar si os apetece) en los comentarios.
Hoy os voy a hablar sobre el origen de una palabra que me encanta: bárbaro. ¿Sabéis de dónde viene y qué significa?
Bárbaro, voz griega, significa ‘extranjero’ y siempre ha tenido una connotación peyorativa. De hecho, su forma tiene mucho que ver con esa connotación.
Los antiguos griegos decían que todos los que no hablaran su idioma (o, en su defecto, el latín) eran unos ignorantes que hablaban bar-bar (como si nosotros ahora utilizáramos bla-bla), es decir, balbuceaban. Al no entender el idioma extranjero lo reducían a una onomatopeya para ridiculizarlo. De aquellos sonidos onomatopéyicos, llega el barbaroi, ‘los que balbucean’. Para los griegos, todos los pueblos extranjeros de alrededor, como «balbuceaban» (porque ellos no comprendían sus idiomas), eran bárbaros. Y así se ha mantenido la palabra prácticamente hasta nuestros días.
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