‘Katiuska’

Como parece que ya ha llegado el frío, la lluvia y el otoño-invierno, vamos a sacar las katiuskas, ¿vale? Pero, antes, vamos a recordar una entrada de no hace demasiado, la de los hipocorísticos. ¿Por qué? Porque el término katiuska tiene mucho que ver con un hipocorístico.

Katiuska, en realidad, es el diminutivo de Katia, que, a su vez, es uno de los hipocorísticos de Ekaterina, la forma rusa de Catalina. Es decir, Katiuska sería, más o menos, Catalinita (o, más bien, Catita, si tomamos Cati como forma abreviada habitual del nombre y le añadimos el diminutivo: doble hipocorístico). Catalina, nombre de origen griego, significa ‘la limpia’.

Y me imagino que estaréis preguntándoos qué tiene que ver este nombre con las botas de goma, nuestras katiuskas. Pues mucho. Se empezó a llamar katiuskas a las botas a raíz de una zarzuela de Pablo Sorozábal protagonizada por una chica llamada Katiuska. La Katiuska de la zarzuela lucía unas botas altas muy características y, tras el éxito de la obra, se extendió la forma katiuska para designar esas botas.