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Recomendaciones para el Día del Libro

¡Albricias, estoy actualizando el blog! No me he olvidado de él, pero reconozco que ha pasado a un segundo plano en mi vida. Aun así, de vez en cuando me entran ganas de escribir y hoy ha sido uno de esos días. ¿Por qué? Porque he estado viendo listas de libros para el Día del Libro y he pensado que podría aportar mi granito de arena. Y aquí estoy, dos meses después…

Antes de que nadie me lo eche en cara en los comentarios, porque creo que se me va a notar demasiado: sí, voy a recomendar libros de amigos míos. Pero ¿qué le voy a hacer si vivo rodeada de tantísimo talento? Pues aprovecharme y leer maravillas a todas horas. Y otra cosa: las recomendaciones no son necesariamente novedades, ni mucho menos; sencillamente son libros que han estado rondándome en los últimos meses y que, creo, merecen la pena. Y, una vez hechos estos dos apuntes, empecemos a hablar de libros.

ENSAYO Y MEMORIAS

No he sido nunca gran lectora de ensayo ni de biografías o memorias, pero en los últimos años, sobre todo por mi trabajo, me he visto obligada a leer muchos libros de ensayo y ¡qué alegría! Un buen ensayo es un regalo. Os dejo algunos títulos que a mí me han encantado.

Andrea Marcolongo: La lengua de los dioses: nueve razones para amar el griego (Taurus)

Si cualquier lengua refleja el modo de organizar el mundo que tienen sus hablantes, el de los griegos antiguos resulta en verdad fascinante. Su concepción de la vida y de la realidad se traslada a su lengua, con particularidades que no dejan de sorprendernos. Este libro le encantará a cualquier persona interesada por las lenguas, porque, además, Marcolongo contagia su pasión por el tema. No es necesario saber griego, pero ayuda mucho (aviso). Dejaos fascinar por la forma griega (antigua) de concebir el tiempo o de expresar el amor. Para mí, un caramelito de libro.

Joan Didion: El año del pensamiento mágico (Literatura Random House)

Hace unos meses se estrenó en Netflix un documental sobre Joan Didion. Se titula El centro cederá (sigue en Netflix, por si queréis verlo, es una maravilla). El documental me conmovió muchísimo y decidí, ese mismo día, empezar a leer El año del pensamiento mágico, un libro en el que Didion narra todo lo que sucedió a lo largo de un año a partir de la inesperada muerte por un infarto de su marido. Es la crónica de un duelo y de la lucha por la supervivencia posterior; y es muy bello. Tengo pendiente Noches azules, donde se cuenta lo que sucedió unos meses después, cuando Didion perdió también a su única hija; reconozco que no he estado con la disposición de ánimo necesaria para enfrentarme a él. Desde aquí os recomiendo el libro y el documental de Netflix (si lo veis, entenderéis muchas cosas).

Linda Gray Sexton: Buscando Mercy Street (Navona)

Me hacía especial ilusión que saliera este libro, quizá porque he sido testigo desde la distancia de su gestación y crecimiento. La culpa de esto, por supuesto, la tiene Ainize Salaberri (la Stephen en este blog, y sí, es una gran amiga), traductora (y algo más) de este libro imprescindible para los amantes de Anne Sexton (y digo bien, amantes, porque me consta que a esta poeta se la ama). Ainize es una de esas amantes. Y cuando leyó estas memorias en inglés, se empeñó en que tenían que salir en castellano. Y se puso a ello. Iba a decir que hoy podemos disfrutar de estas memorias, pero estaría equivocando el verbo. Porque no se disfruta: se sufre, se piensa, se reflexiona, se llora y, sobre todo, se empatiza. Con la hija. Con la madre. La poesía como salvación (temporal) de la depresión y del suicidio. La palabra como clavo ardiendo al que aferrarse cuando la enfermedad acecha. Es una historia perturbadora y, sobre todo, muy auténtica.

Adam Hochschild: España en el corazón (Malpaso)

Reconozco que no soy muy de textos históricos y que, además, tengo la sensación de que la Guerra Civil española, quizá por ser un asunto aún no superado (a pesar de todo), está enrocada en un lugar del que le cuesta salir y, aunque aparece con mucha frecuencia en textos literarios, estos no (me) aportan nada nuevo. Bueno, pues este ensayo a mí me aportó una visión de la guerra y de sus circunstancias novedosa, probablemente porque sus protagonistas eran extranjeros: los brigadistas estadounidenses que vinieron a luchar por la República. ¿Por qué esas personas dejaban la «comodidad» del otro lado del océano y se embarcaban en esta guerra? ¿Por qué luchaban? ¿Qué ideales los movían? ¿Cómo vivían en España? ¿Quiénes fueron los héroes estadounidenses (e ingleses)? Muy interesante y entretenido, me pareció savia nueva sobre la contienda.

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POESÍA

Idea Vilariño: Poesía completa (Lumen)

En los últimos meses he regresado a los poemas de Idea Vilariño, una de las poetas en lengua española que más me gustan. La muerte, la vida, la luz, el amor, el desamor, el sexo… Temas universales que toman una forma bella y sobria.

María Sánchez: Cuaderno de campo (La Bella Varsovia)

Este poemario es vida. Y tierra. Y animales. Y sangre. Es una reflexión sobre el origen de todo y sobre nuestro propio origen. Y reivindicación. Desde que llegó a mis manos hace cosa de un año, he acudido a sus páginas varias veces. Como ya señalé cuando hablé de él en el blog hace unos meses, para mí queda como testigo de un momento muy dulce de mi vida. Un libro bellísimo.

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NOVELA, RELATO Y SIMILARES

Yahvé M. de la Cavada: El deseo de repetir (Aloha)

Quienes me seguís en las redes sociales, sobre todo en Facebook, habréis visto que he hablado mucho de esta novela. Es que me gustó mucho desde la primera vez que la leí (luego, por circunstancias, cayó otra vez). Fue el verano pasado, cuando El deseo de repetir no se llamaba así y era un archivo en pdf que buscaba editorial. Por aquel entonces, yo conocía al autor, Yahvé, pero no éramos aún tan amigos como ahora. Porque sí, esta es otra de las recomendaciones que os voy a hacer en que hay algún amigo mío implicado. La novela de Yahvé habla sobre los desubicados, sobre la frustración y la lucha por conseguir algo mejor en la vida. Sirve como bálsamo generacional, y es fácil o bien sentirse directamente aludido o bien conocer a alguien que se encuentra en esas situaciones. Las reflexiones de Yahvé son lúcidas; su estilo, fluido, directo, coloquial, rápido. Y la novela, además, está llena de música, como no podía ser de otra manera viniendo de Yahvé (el tío más chalado por la música que conozco). Y no pensaba hacerlo, pero acabo de decidir que os voy a copiar la dedicatoria de la novela, porque, si os veis reflejados en estas frases, la novela es para vosotros: «A cualquiera que ha sentido que se le iba la vida entre los dedos, o que ha notado partes del corazón o de las entrañas reventando muy despacio en cada decepción. A los que quieren, pero no pueden o no saben cómo. A quienes siguen luchando, y a quienes ya no pueden más. Y, sobre todo, a cualquier persona a la que una canción, sea cual sea, le haya ayudado a seguir adelante».

Paolo Cognetti: Las ocho montañas (Literatura Random House)

Están promocionando muchísimo este libro y sé que, solo por eso, mucha gente lo rechazará. Pero se perderían una novela muy muy tierna sobre la amistad y las relaciones padres-hijos, con la montaña como protagonista contundente y discreta (si sois montañeros, esta es vuestra novela). También hay traducción al catalán, publicada por Navona (Les vuit muntanyes).

Manuel Vilas: Ordesa (Alfaguara)

Cuando he escrito el subtítulo «Novela, relato», he añadido un «y similares» precisamente por Ordesa. No sé bien cómo calificarla, porque es mezcla de realidad y ficción. Es una obra desgarradora sobre la necesidad de sobrevivir y seguir adelante. Tengo medio libro subrayado (por si eso os dice algo). Eso sí, voy a hacer una confesión: cuando me recomendaron este libro, lo empecé a leer y… lo dejé: no conseguía meterme en él; un par de meses después, por circunstancias curiosas, lo retomé… y es muy bueno. Al menos acercaos a Ordesa, y luego ya decidís.

Charles Simmons: Agua salada (Errata Naturae)

Fue leer la primera frase de esta novela y saber que me iba a encantar. Y así fue. Para los curiosos: «En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó». Ese verano de 1963 es un punto de inflexión en la vida de Michael, un adolescente que, en plenas vacaciones, va a descubrir qué es la vida (al escribirlo así, me recuerda un poco a Buenos días, tristeza, con la que tiene algún punto de conexión; con esto también entendéis que me gustara tanto). Una de esas joyas poco conocidas, que verdaderamente merece la pena.

Vivian Gornick: Apegos feroces (Sexto Piso)

Estos días se ha publicado otra obra de Gornick y creo que lo suyo sería hablar de ella, pero no la he leído aún. Así que os recomiendo Apegos feroces, que es buenísima, casi no hace falta decir nada más. Una hija pasea con su madre por Nueva York y, en sus diálogos, rememora su vida y cómo ha sido su educación sentimental, la educación sentimental que le ha dado esa mujer con la que pasea. Un tema que me interesa mucho y que últimamente ha pasado a formar parte de mis propias preocupaciones. Leed a Gornick.

Lucia Berlin: Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara)

Creo que he llegado tarde a este libro de relatos, pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Relatos llenos de humor, nostalgia y melancolía, a través de los cuales Berlin se hace eco de su propia vida. Otra obra que enseña a sobrevivir. Y es otra de esas joyas que, ojalá, se leyera mucho más (aunque sí que hubo runrún cuando Alfaguara la publicó).

Line Papin: El despertar (Alianza)

El despertar no es una novela muy conocida, pero la disfruté desde la primera a la última palabra, así que no podía faltar en esta lista, sobre todo porque, junto con la siguiente novela de la que os voy a hablar, es una recomendación casi personal para una de mis amigas (A., esta y la siguiente son para ti). Os voy a confesar que este tendría que haber sido mi libro de playa del año pasado (llamo libro de playa a aquellos que puedo leer en cualquier sitio, que no exigen mucho del lector), porque, llena de prejuicios, pensé que la primera novela de una chica de apenas veintiún años, que narra andanzas amorosas de unos jóvenes (prácticamente adolescentes) en el sudeste asiático, iba a ser una lectura ligera. Y me llevé un sorpresón, porque superó con creces cualquier expectativa que yo pudiera tener. Me encontré una novela fresca, bien construida, con personajes bien dibujados (cambia la voz según cuál de ellos narre, si bien a veces me pareció un poco forzado, he de admitir), con un cierto lirismo, y, la verdad, ojalá más estrenos así en el mundo literario. Le falta, sí, pero promete mucho. Y me gustó mucho, así que por eso la incluyo aquí (y porque, como ya he dicho, es recomendación personal para A.). Por cierto, de la misma colección de Alianza (que está apostando por nuevos valores), resulta también interesante Un invierno en Sokcho, de Élisa Shua Dusapin.

Laura Ferrero: Qué vas a hacer con el resto de tu vida (Alfaguara).

Otra recomendación directa para A. Después de leer su libro de relatos Piscinas vacías, cuando me enteré de que Laura Ferrero publicaba novela me lancé a ella. Y me pareció una lectura interesante. Laura Ferrero escribe muy bien, controla el ritmo, las pausas, las metáforas (aunque pueden resultar a priori poco originales, las islas y los faros, Ferrero las usa con mucha inteligencia), y es otra novela, como la de Yahvé que he mencionado antes, que te coloca en la treintena muy perdido en la vida. A., te va a encantar, hazte con ella.

Han Kang: La vegetariana (Rata Books)

Una novela traumática sobre una persona que toma una decisión que las personas de su alrededor no entienden. Una decisión que ella va a llevar hasta las últimas consecuencias. Dividida en tres partes, con tres voces que nos dan cuenta de lo que le va sucediendo a la protagonista, es una propuesta controvertida y valiente.

Pedro Mairal: La uruguaya (Libros del Asteroide)

Incluyo esta novela aquí por varias razones. La principal: la disfruté mucho y me divertí enormemente con ella. Además, la leí la tarde del 23 de abril del año pasado. Me entusiasmó, la he recomendado todo lo que he podido y más, y no puedo esperar a que llegue el día de mi cumpleaños, fecha de salida de su nueva novela. Si queréis pasar un buen rato con las cuitas de un hombre cuyo mundo se está derrumbando y lo intenta arreglar quedando con una mujer de su pasado, leed La uruguaya. Sonrisas garantizadas.

Carson McCullers: La balada del café triste (Seix Barral)

El año pasado, con motivo del centenario de Carson McCullers, la escritora de los inadaptados y marginados del Sur de Estados Unidos, Seix Barral decidió republicar toda su obra y, para la ocasión, le encargó las cubiertas a la ilustradora Sara Morante (sí, también amiga mía). A raíz de esto, Sara me empezó a hablar de McCullers y he leído varias obras suyas desde entonces. Os recomiendo este libro de relatos, quizá su título más conocido, pero toda su obra merece mucho la pena.

Mohammed Chukri: El pan a secas (Cabaret Voltaire)

El pan a secas, novela autobiográfica de Mohammed Chukri, es el texto más duro, cruel y desestabilizador que he leído nunca, reflejo de la mezquindad del ser humano. Sin embargo, hay luz, hay esperanza, solo que no se vislumbra hasta las últimas páginas. Estoy deseando continuar con la trilogía (aunque, según me dicen, el libro verdaderamente bueno es este). Si hoy visitáis alguna librería, echadle un ojo.

Annie Ernaux: La mujer helada (Cabaret Voltaire)

Como siempre que últimamente recomiendo libros menciono a Annie Ernaux, tenía que aparecer hoy aquí. He elegido La mujer helada, pero podría haber sido también, por ejemplo, Memoria de chica. Ernaux se ha convertido en una de mis autoras predilectas. Su obra se enmarca en la autoficción, aunque le confiere a todo una distancia que la hace peculiar. Su estilo es gélido, frío, calculado. Sus historias, las de una mujer en constante lucha por reivindicarse. Imprescindble para mí ya, Annie Ernaux.

* * *

Y por si algún lector simpático quiere hacerme un regalo hoy, os pongo una pequeña lista de libros a los que estoy deseando hincar el diente:

  • Lorenza Mazzetti: Con rabia (Periférica).
  • Llucia Ramis: Las posesiones (Libros del Asteroide).
  • Terry Tempest Williams: Refugio (Errata Naturae).
  • Elena Medel: Todo lo que hay que saber sobre poesía (Ariel).
  • George Saunders: Lincoln en el Bardo (Seix Barral).
  • Mary Beard: Mujeres y poder (Crítica).
  • Verity Bargate: No, mamá, no (Alba).

¡Feliz Día del Libro! (Como siempre, tenéis los comentarios a vuestra disposición).

Reflexiones (LXII)

«Todos nosotros —adultos y niños, escritores y lectores— tenemos la obligación de soñar despiertos. Tenemos la obligación de imaginar. Es fácil pensar que nada puede cambiar, que vivimos en una sociedad enorme en la que los individuos son totalmente insignificantes: átomos en un muro, granos de arroz en un arrozal. Pero lo cierto es que los individuos cambian el mundo una y otra vez, los individuos construyen el futuro, y lo hacen imaginando que las cosas pueden ser distintas.

»Mirad a vuestro alrededor: lo digo en serio. Deteneos un momento. Simplemente, mirad esta sala. Voy a deciros algo tan obvio que tiende a olvidarse. Es esto: todo lo que podéis ver, paredes incluidas, fue, en un momento dado, imaginado. Alguien decidió que era más fácil sentarse en una silla que en el suelo. Alguien tuvo que imaginar algo para que yo pudiera dirigirme a vosotros en Londres en este preciso instante sin que la lluvia nos cale a todos hasta los huesos. Esta sala y las cosas que contiene, y el resto de los objetos que hay en este edificio, en esta ciudad, existen porque la gente nunca ha dejado de imaginar cosas. Soñaron despiertos, pensaron, inventaron cosas que al principio no funcionaban demasiado bien, y se las describieron a otras personas que se rieron de ellos».

Neil Gaiman
(Escritor inglés)

¡Felices Reyes!

Leídos en 2018

Como todos los años, iré apuntando en esta entrada los libros que vaya leyendo (y terminando, porque empiezo mil) que no estén relacionados con mi trabajo. Dejaré un enlace visible todo el tiempo para que podáis consultar la lista cuando queráis.

Enero

  • Benedict Wells: El fin de la soledad (Malpaso).

Febrero

  • Stefan Zweig: Novela de ajedrez (Acantilado).
  • Anita Brookner: Un debut en la vida (Libros del Asteroide).

Marzo

  • Paolo Cognetti: Las ocho montañas (Literatura Random House).

Abril

  • Llucia Ramis: Las posesiones (Libros del Asteroide).
  • Linda Gray Sexton: Buscando Mercy Street (Navona).

Mayo

  • Mary Beard: Mujeres y poder: un manifiesto (Crítica).
  • Verity Bargate: No, mamá, no (Alba).
  • Pedro Mairal: Una noche con Sabrina Love (Libros del Asteroide).
  • María von Touceda: Crítica del vicio (La Marca Negra Ediciones).

Hola, 2018

Os deseo un año lleno de buenas lecturas…

¡Feliz 2018!

Adiós, 2017

Es curioso, porque, como me ha ido pasando todo este año, me he vuelto a retrasar con las entradas del blog. Y eso significa que iba a escribir esto a colación del regalo de este año (y lo que simboliza); pero no me ha dado tiempo a terminar el asunto y no está colgado. Con lo cual no tiene sentido que publique lo que tenía en mente. Dentro de unos días, supongo.

Aun así, no podía dejar de pasarme por aquí para despedir con vosotros 2017 (personalmente, un año muy duro, siento hasta cierto alivio de que termine ya) y desearos un esperanzador 2018. Que os pasen muchas cosas buenas, que tengáis mucha gente que os quiere alrededor y que la vida sea generosa con vosotros. Y de paso, que leáis mucho y bien.

Feliz feliz feliz año nuevo.

¡Feliz Navidad!

Os deseo que paséis una gran noche al lado de las personas que más queréis. ¡Feliz Navidad!

 

Ocho años

Pues sí, hoy hace ocho años que empezó esto del blog. Yo llevaba ya un tiempo escribiendo en un blog personal (supersecreto, ya no se puede acceder a él) y, no sé bien cómo ni por qué, se me ocurrió que podría comenzar otro de índole más profesional (no por conseguir clientes ni nada de eso, porque no esperaba que lo leyera mucha gente, sino por escribir algo más relacionado con mi trabajo). Casi casi me lo planteé como un sitio donde reunir las respuestas a las dudas que me iban surgiendo al trabajar. Como empezó a tener una cierta repercusión (apenas había blogs dedicados a esto en aquel entonces, solo recuerdo un par de ellos más, muy buenos por cierto), decidí que era una buena forma de explicar a la gente curiosidades sobre la lengua o resolver dudas de una manera llana y sencilla, sin liarnos en terminología, para que todo el mundo pudiera entender las entradas sin problema. Ese fue mi propósito. Luego llegaron los libros, a petición vuestra. Y los retos (me encantaría organizar uno en 2018, pero no puedo prometer nada, porque ando como ando). Admito que hubo un momento en que tuve cierta sensación de que todo se desbordaba un poco (publicaba casi a diario y esto lo llevo yo solita). Al final, mis obligaciones laborales y personales han ido ganando la partida, sobre todo este último año. Sabéis que me he propuesto volver a publicar de manera regular y espero poder cumplirlo.

Como todos los años, tengo la sensación de que las Navidades empiezan en el blog con este aniversario (sí, también he puesto la nieve este año: me gusta y me hace ilusión). Y, como todos los años, os aviso desde ya de que os estará esperando un pequeño regalo navideño en los próximos días (no, no es un libro, porque por desgracia no somos islandeses y no celebramos Jólabókaflóð*). Asimismo, seguiré con las entradas sobre los libros que he leído este año, por si alguien se fía de mis recomendaciones bien para escribir la carta a los Reyes o bien para regalar, que un libro siempre es un gran regalo.

Os espero estos días por aquí. Y, claro, si queréis decirme cualquier cosa o hacerme vosotros vuestras propias recomendaciones, tenéis los comentarios abiertos.

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*El año pasado descubrí en qué consiste la fiesta islandesa del Jólabókaflóð. Me propuse aprovechar estas Navidades para escribir sobre ello en el blog, pero estos días están apareciendo artículos sobre ella por doquier, así que me parece un poco inútil. Lo resumo rápidamente: en Islandia es tradicional regalar libros en Nochebuena y pasar la noche leyendo y tomando chocolate caliente. Es la época del año en la que las editoriales islandesas lanzan sus novedades. Todos los hogares islandeses reciben un catálogo de libros con todas las novedades del año en los días previos a la Jólabókaflóð, que literalmente significa ‘inundación de libros navideña’. Me parece una fiesta genial, que yo quiero importar ya.

Últimas lecturas (mayo y junio de 2017)

Como os comenté hace poquito, voy a seguir comentando los libros que he leído este año. En la entrega de hoy, los de mayo y junio. Podéis consultar las primeras lecturas de 2017 aquí y aquí, de todas formas.

MAYO

Maggie O’Farrell: Tiene que ser aquí

‘Tiene que ser aquí’

Daniel Sullivan y Claudette Wells son una pareja atípica: él es de Nueva York y tiene dos hijos en California, pero vive en la campiña irlandesa; ella es una estrella de cine que, en un momento dado, decidió cambiar los rodajes por la vida en el campo, la fama por el anonimato. Ambos son razonablemente felices.

Sin embargo, esta idílica vida, trabajosamente construida entre los dos, se tambaleará cuando Daniel conozca una inesperada noticia sobre una mujer con la que había perdido el contacto veinte años atrás. Este hallazgo desencadenará una serie de acontecimientos que pondrán a prueba la fortaleza de su matrimonio.

Tiene que ser aquí cruza continentes y atraviesa husos horarios siguiendo a un heterogéneo grupo de personajes durante varias décadas para trazar el extraordinario retrato de una pareja, de las fuerzas que la unen y de las presiones que amenazan con separarla. Una epopeya íntima y cautivadora sobre aquello que abandonamos y aquello en lo que nos convertimos mientras buscamos nuestro lugar en el mundo.

Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Voy a ser muy sincera: me acuerdo más de lo malo que de lo bueno. En mi nómina de lecturas de 2017 pasará con más pena que gloria; de hecho, me he acordado de la historia someramente por la sinopsis que he copiado. La historia en sí me gustó (ojo, sin ser nada del otro mundo), incluso creo que el planteamiento tiene un puntito original. ¿Qué pasa? Que es como un puzle. Lo cual no es nada malo en sí, a mí estos juegos literarios me suelen gustar (y motivar) bastante. Pero aquí no. Me pareció lioso y no le encuentro la razón. Si hubiera un porqué para ese desorden (temporal, geográfico, de personajes), pues genial; sin embargo, o bien no lo hay o bien yo no se lo encontré. Con lo cual me quedó una sensación agridulce desde el principio. Aunque me gustara la historia, la novela me chirriaba.

Además, a pesar de que me he prometido a mí misma no comprar más ebooks de Libros del Asteroide, volví a caer con este y… el horror. Si las ediciones en papel de esta editorial siempre tiene algún pero (y mira que me fastidia decir esto), lo de las ediciones digitales clama al cielo. Y eso a mí me saca completamente de la lectura. Decepción, en definitiva, porque esperaba mucho más.

Han Kang: La vegetariana

‘La vegetariana’

Yeonghye es una mujer aparentemente normal, joven, sin mayores virtudes o defectos. Una noche, sin ninguna actitud previa que hiciera suponer un cambio en su carácter, su marido la encuentra en la cocina tirando a la basura toda la carne almacenada en el congelador. Cuando él la increpa por lo que está haciendo, ella le dice que ha tenido un sueño y que abandonará la ingesta de carnes. Su determinación es absolutamente radical e irrevocable, pero el marido y la familia no están preparados para esta decisión ni para la transformación que comienza a gestarse en Yeonghye a partir de ese momento. La vegetariana es una novela con un fuerte componente psicológico, que cuestiona los límites culturales de la cordura, la violencia y el valor del cuerpo como un bien privado y último refugio.

«Hacer preguntas, eso es para mí escribir. No escribo respuestas, simplemente me afano por redondear las preguntas, trato de permanecer mucho tiempo dentro de ellas. De rodillas, arrastrándome otras veces, espero llegar hasta el final, hasta el centro (aunque sea imposible). Esta novela es también una pregunta imposible. Hay una mujer, un ser humano que ya no quiere formar parte de la humanidad. Un ser que pone en juego su vida para no dañar a nadie ni a nada, un ser a quien un día deja de importarle en absoluto vivir o morir. Simplemente quise preguntar si una mujer así se quedara en silencio, y llevara a cabo su decisión, qué es lo que pasaría; con qué se encontraría al final del camino».

Puede que este sea el libro que más me ha removido este año. Aviso: no es una lectura agradable. Intentar comprender las decisiones y actos de Yeonghye conlleva una reflexión profunda de nuestras propias decisiones y actos, y los de aquellos que tenemos a nuestro alrededor (y cómo nos comportamos ante ellos). Me pareció, dentro de su crudeza, una novela muy bella, íntima y genuina. Empaticé muchísimo con el personaje principal, esa mujer delicada y fuerte a un tiempo, y que tan bien ha conseguido dibujar Han Kang. He recomendado bastante la novela, a pesar de que la corrección era un desastre (encontré «problemas» en tantas páginas que dejé de contarlos, y acabé la novela por lo poderoso del texto, no por la edición; aun así, a pesar de esto, que a mí me molesta mucho, el catálogo de Rata me parece tan interesante que seguiré leyendo libros suyos).

Virginia Woolf: Las aventuras agrícolas de un cockney

‘Las aventuras agrícolas de un cockney’

Este libro, que narra las aventuras de un joven matrimonio del East End londinense que de repente se traslada al campo, es un tesoro para el lector entusiasta de Virginia Woolf.

Es la primera vez que se publican en castellano estas dos obras cortas, escritas por la autora entre los diez y los trece años, y son dos textos notables y sofisticados para una niña de esa edad. Una mirada diferente y divertida de la vida en pareja.

Este libro es una delicia. Dos cuentos de una Virginia Woolf todavía niña (en realidad, Virginia Stephen aún, claro), en los que ya se ven su humor, su inteligencia y su curiosidad por interpretar el mundo. Un regalo para los lectores de la autora británica, en una magnífica traducción de una de las personas que más conocen (y aman, y hago bien usando este verbo) a Virginia Woolf, Ainize Salaberri (sí, ya sé que muchos vais a decir que es una de mis mejores amigas y que le hago la pelota, pero nada más lejos: estoy orgullosísima del trabajo de Ainize en este libro). Y ojo a las ilustraciones de Maite Gurrutxaga, el complemento perfecto para los cuentos: imposible no enamorarse de ellas.

Stig Sæterbakken: A través de la noche

‘A través de la noche’

«La tristeza llega de muchas formas distintas. Es como una luz intermitente que se apaga y se enciende. Está ahí y es insoportable, luego desaparecer porque es insoportable, porque es imposible tener ahí todo el tiempo. Te llena y te vacía. Mil veces al día se me olvidaba que Ole-Jakob había muerto. Mil veces al día, de pronto, lo recordaba. Y ambas cosas me resultaban insoportables. Olvidarlo era lo peor que podía hacer. Acordarme de él era lo peor que podía hacer. Era una sensación de frío que iba y venía, pero nunca de calor. Solo había frío y ausencia de frío. Era como estar de espaldas al mar. Se me helaban los talones cada vez que una ola rompía sobre ellos. Luego la ola se retiraba. Luego volvía».

Cuando se afirma que el dolor nos hace más fuertes, no se tiene en cuenta el camino que hay que recorrer para armarse y seguir viviendo después de una pérdida que nos cambia para siempre. Solo los grandes autores, Agota Kristof, Thomas Bernhard, Imre Kertész y ahora Stig Sæterbakken, consiguen hablar de esos momentos de búsqueda existencial y encontrar palabras para definir la complejidad que caracteriza las relaciones y los sentimientos humanos.

Esta es una de las mejores novelas que he leído este año. «Puta mierda de los cojones». Así comienza un viaje terrorífico a través de la desesperación y la tristeza más absolutas, teñidas siempre de una culpa que mata en vida. Es un viaje hacia una pesadilla (para quienes lo hayáis leído: ¿qué sucede en esa casa?) de la que no se puede salir. Sæterbakken ha sido un gran descubrimiento este año. Espero que Mármara (o cualquier otra editorial) traduzca al castellano más obras suyas (aunque esta se considera la mejor). Muy recomendable.

María Sánchez: Cuaderno de campo

‘Cuaderno de campo’

En este libro se anota la vida, la que se recuerda y se ha perdido, la que nos ha forjado en sangre y en tierra, la que aguarda en la observación del día a día. María Sánchez ha afrontado en Cuaderno de campo una reflexión sobre la familia, y cómo nos construye, y sobre el cuerpo, y cómo nos acuna o nos aísla —según el lugar al que queramos dirigirnos—, y sobre nuestra propia posición con respecto a nuestros orígenes. Estos poemas transcurren en casas antiguas, durante ceremonias heredadas, entre animales que también nacen, crecen, se reproducen, mueren. Una obra sabia, delicada y a la vez en guardia, dispuesta a protegerse y atacarnos.

No soy una gran lectora de poesía (antes sí lo era, pero por muchos motivos la fui dejando y la retomo en poquitas ocasiones). Este libro me vino recomendadísimo y con mucha razón (estos días lo veréis merecidamente en casi todas las listas de mejores libros de 2017). Es una delicada reivindicación de nuestros orígenes, de una tremenda belleza. Por mis circunstancias personales, me quedo con un poema que no es ni el mejor ni el más representativo del poemario, pero que a mí me tocó enormemente y se queda ya para siempre en mi memoria para ilustrar un momento muy dulce de mi vida. Es la tercera parte de «La primera mancha» y tiene que ver con la voz, cómo no (para quienes me seguís en Instagram, está allí; os pongo el enlace, creo que lo podréis ver a pesar de que tengo la cuenta con candadito; si no podéis verlo, lo siento).

Karl Ove Knausgård: Tiene que llover

‘Tiene que llover’

De los años que captura este libro, apenas quedan unos pocos recuerdos, nos dice el autor. Y, por encima de todos, uno: el de la ignorancia, la ingenuidad, el fracaso. Y, sin embargo, en Tiene que llover un Knausgård concentrado y frontal exprime su prodigiosa capacidad evocativa para, cerrando el círculo, describir el camino por el que llegó a convertirse en el autor que conocimos con La muerte del padre, y dar vívido testimonio de los impedimentos, errores y tropiezos que contribuyeron a conformarlo.

Un camino que empieza, en 1988, donde terminaría catorce años más tarde: en Bergen, con un veinteañero Karl Ove convertido en el alumno más joven de la Academia de Escritura de la ciudad, y pletórico de un entusiasmo que no tarda en abandonarle. Y es que el precoz novelista se revela inepto en todos los frentes: el social, el amoroso, el literario. Sus textos son infantiles, están hechos de clichés, y Karl Ove combate (bebiendo, saliendo, enzarzándose en peleas o coqueteando con la delincuencia) la lacerante constatación de no ser un escritor en absoluto.

Pese a ello, persiste: va a la universidad, envía algunos cuentos, cosecha algunos rechazos; descubre un talento inesperado para la crítica literaria. Y tras sus primeros romances frustrados, el amor: Tonje, con la que se casará, y junto a la que verá cómo, cuando ya casi no lo esperaba, se convierte en algo parecido al autor que siempre había anhelado ser. Hasta que la insatisfacción que también lo había perseguido siempre se imponga, dando un sonoro carpetazo a la época que se dibuja en este libro: un tiempo del 
que emerge completa la silueta de un hombre atormentado, contradictorio e imperfecto, cada vez más próximo a emprender el autoanálisis inmisericorde que le llevará a descubrir el alcance de su vocación, tan trabajosamente conquistada. El mismo autoanálisis al que los lectores de todo el mundo han asistido, imantados, a lo largo de una saga de ambición infrecuente y escala titánica, que con Tiene que llover (veloz, libre, esencial, desnudo) entrega otro volumen inolvidable muy cerca de la culminación definitiva.

He llegado a un punto de adoración por Knausgård tal que no puedo ser objetiva. Me requetechifla, y punto. En esta quinta entrega (Dios mío, ¿qué voy a hacer cuando publiquen la sexta y última el año que viene?) se centra sobre todo en los años en que comienza a escribir más en serio, y la lucha que mantiene consigo mismo y con su propia escritura se convierte en la protagonista absoluta del libro. También se tocan otros palos, por supuesto, como las primeras relaciones amorosas serias (son los años en los que conoce, por ejemplo, a la que será su primera mujer) o el (ab)uso del alcohol. De este libro sí que quiero publicar reseña aparte (de hecho, está a medio escribir en este momento). Obviamente, a quienes les hayan gustado los anteriores libros de Mi lucha, les encantará; a quienes no soportan su obsesión por el detalle al escribir, pues no se lo recomiendo (¿para qué sufrir leyendo, habiendo tantos libros por el mundo?).

Annie Ernaux: No he salido de mi noche

‘No he salido de mi noche’

Mi madre sufrió la enfermedad de Alzheimer a principios de los años ochenta. Al final, tuve que ingresarla en una residencia de ancianos. Siempre que volvía de mis visitas, necesitaba escribir sobre ella, sobre su cuerpo, sus palabras, el lugar donde se encontraba. No sabía que aquel período me conduciría hacia su muerte, en 1986.

Al hacer públicas estas páginas, las revelo tal y como fueron escritas, fruto del estupor y el trastorno que entonces sentía yo. No he querido modificar nada al transcribir aquellos momentos en que me quedaba junto a ella, fuera del tiempo, de todo pensamiento. Había dejado de ser la mujer que había conocido, que velaba por mi vida, y sin embargo, bajo ese rostro inhumano, por su voz, sus gestos, su risa, era mi madre, más que nunca.

Desde que el año pasado descubrí a Annie Ernaux, se ha aupado a un puesto muy alto en mi lista de autores favoritos. Quizá no sea este el libro suyo de los que he leído que más me ha gustado, pero aun así me parece muy bueno (a pesar de que, en realidad, no es más que las transcripciones de las notas que la propia Ernaux fue tomando acerca de su madre durante el tiempo que abarca). Por el tema que aborda, la enfermedad  y muerte de su madre, como comprenderéis no es un libro de digestión fácil. Es breve, es emotivo y, no sé si por mis propias circunstancias cuando lo leí o porque el libro invita a ello, me hinché a llorar. Leed a Ernaux; creo que es la mejor recomendación que os puedo hacer.

JUNIO

Delphine de Vigan: Nada se opone a la noche

‘Nada se opone a la noche’

Después de encontrar a su madre muerta en misteriosas circunstancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. Los cientos de fotografías tomadas durante años, la crónica del abuelo de Delphine, registrada en cintas de casete, las vacaciones de la familia filmadas en súper ocho o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos son los materiales de los que se nutre la memoria. Nos hallamos ante una espléndida y sobrecogedora crónica familiar, pero también ante una reflexión sobre la «verdad» de la escritura, porque son muchas las versiones de una misma historia y narrar implica elegir una de esas versiones y una manera de contarla. Y esta elección a veces es dolorosa, porque en el viaje de la cronista al pasado de su familia irán aflorando los secretos más oscuros.

Otra novela que me gustó muchísimo, aunque debo decir que, en mi opinión, va de más a menos (al final, se me hizo hasta un poquito larga). Pero merece mucho la pena, por varias razones: primero, porque la vida de la madre de Delphine de Vigan, esa guapísima mujer que aparece en la cubierta del libro, es de lo más interesante (toda la parte de la niñez me pareció increíble); y, segundo, porque es un ejercicio de lo más peculiar sobre cómo escribimos las historias, nuestras historias, cómo ordenamos los recuerdos, cómo narramos nuestras vidas. ¿Y qué le puede interesar más a una lectora entregadísima a todo lo que huela a autoficción? Pues eso, que estaba claro que, como poco, esta novela me iba a intrigar. No solo lo consiguió, sino que la disfruté.

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Esto es lo que dieron de sí mayo (bastante) y junio (se nota que tuve más lío, ¿eh?). Os toca. ¿Habéis leído algo de lo que comento? ¿Os gustó? ¿Alguno de estos libros os recuerda a algún otro que nos queráis recomendar? Los comentarios son vuestros, como siempre.

Reflexiones (LXI)

«Un libro es la prueba de que el ser humano puede hacer magia».

Carl Sagan
(1934-1996)
Cosmólogo, astrónomo y divulgador científico



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