Últimos artículos

‘Jersey’

El término jersey y, sobre todo, su forma en plural han sido mi caballo de batalla particular en uno de los últimos libros que he corregido; así que he decidido que bien se merece una minientrada aquí en el blog.

El plural de jersey es jerséis, con i latina y tilde. Esa es la forma admitida por la RAE, como podéis ver en esta completa entrada del DPD.

Libros para un día romántico

Quienes leáis este blog con asiduidad, pensaréis que me paso el día en Twitter. Razón no os falta… Reconozco que últimamente Twitter me está dando muchas ideas para escribir entradas. La última se la debo, cómo no, a los chicos de ULAD, quienes, esta semana, con motivo (o no) de la celebración de san Valentín, preguntaron a sus lectores lo siguiente: ¿qué libros recomendaríais para un día romántico? Aunque les contesté en Twitter, pensé que podía explayarme un poco más. Allá voy. Estas son las tres historias románticas que recomiendo (aviso a navegantes: las tres son japonesas).

1) El rumor del oleaje de Yukio Mishima. Lo reseñé hace año y medio (¡cómo pasa el tiempo!) aquí en el blog. Una delicada y tierna historia sobre el primer amor, ubicada en una civilización idílica, sensible a la hora de abordar los sentimientos y llena de lirismo. Una joya.

2) El cielo es azul, la tierra blanca de Hiromi Kawakami. Otro libro que reseñé en su día y que, por cierto, trae muchísimas visitas al blog (parece que al consultar el título en Google, estamos muy arriba; efectivamente: lo acabo de comprobar). Esto, como ya dije, es una historia de amor a la japonesa que, personalmente, me encantó. Creo que lo dejé bien claro en la reseña, que os recomiendo que volváis a leer si queréis saber sobre una novela que habla de un amor sereno lleno de gestos cotidianos…

3) Un grito de amor desde el centro del mundo de Kyoichi Katayama. Yo creo que, tras La tregua de Mario Benedetti, este es el libro con el que más he llorado en mi vida. También lo reseñé en su día (en una entrada muy especial y personal para mí). Es una historia de amor muy poderosa, pero tristísima…

Podría haber elegido muchísimos libros más. Me vienen muchos a la mente ahora mismo; pero, en ese momento, escogí estos tres. Lo que no acabo de entender es por qué seleccioné tres títulos japoneses, me parece de lo más curioso. Quizá porque, en esta época de mi vida, valoro mucho la tranquilidad y la hondura que transmiten estas historias…

Hubo gente que respondió a la pregunta de ULAD y hay títulos de lo más variado. De algunos ya he hablado en el blog… Por ejemplo, se mencionaron La mecánica del corazón de Mathias Malzieu (que personalmente creo que es un libro de lo más mediocre); Hiroshima mon amour de Marguerite Duras; La insoportable levedad del ser de Milan Kundera; Divisadero de Michael Ondaatje; El amante, también de Duras (que, como ya señalaron en Twitter, yo no consideraría un libro romántico precisamente); Seda de Baricco (qué maravilla, qué preciosidad); y Contra el viento del norte de Daniel Glattauer.

Os toca: ¿qué libros recomendaríais vosotros para un día romántico? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. Y, sí, podéis reíros de mi obsesión nipona…

#ebookspain

Los lectores de este blog que, además, seáis tuiteros quizá estéis interesados en las tertulias que se organizan todos los jueves, de 11 a 12 h, con el título (y hashtag) #ebookspain. Unos cuantos profesionales del sector editorial tratan un tema relativo a la edición cada semana, de lo más variado: el DRM de los ebooks, las comunidades de lectores, maquetación, etc. Participa gente muy interesante (saben muchísimo) y siempre se aprende una barbaridad. Además, luego suelen publicar las conversaciones enteras por si no se ha podido seguir la charla (o se quiere consultar completa). De lo más recomendable…

Si no recuerdo mal, el de hoy va sobre distribuidores y libreros. ¡Apuntaos!

Dato curioso

En inglés, ningún número del 1 al 999 contiene la letra a:)

‘Positivismo’

Hoy voy a hablar de una palabra que se ha puesto de moda y, personalmente, me saca de quicio: positivismo. ¿A que la habéis leído/oído recientemente? Seguro que sí. De lo que no estoy tan segura es de que la hayáis visto utilizada con el significado que verdaderamente tiene (y no con el que se le da últimamente).

Positivismo no tiene nada que ver con ser optimista o tener una actitud positiva, sino con tener una actitud positivista, es decir, aquella que valora sobre todo aspectos materiales. El positivismo es también el sistema que solo acepta el método experimental para llegar a conclusiones. Os dejo el enlace a la entrada del DRAE, por si queréis comprobarlo por vosotros mismos (¿con afán positivista?).

Mi recomendación: mucho mejor utilizar optimismo

Semana en blanco

Sé que esto no era lo prometido (ni lo que yo me había propuesto), pero esta semana se ha quedado sin entradas. Prometo (y pienso cumplir) cinco artículos para la semana que viene. ¡Feliz domingo a todos!

Mis tres libros de 2011

He ido retrasando la publicación de esta entrada, no sé muy bien por qué. Pero, bueno, hoy parece un buen momento para echar un poco la vista atrás y hablar de los libros que más nos han gustado de los leídos en 2011. Cogí la idea de Twitter a comienzos de enero, no os penséis. Y ya entonces contesté, aunque en 140 caracteres, cuáles habían sido mis libros favoritos del año pasado. Hoy me explayaré más…

1) Un matrimonio feliz de Rafael Yglesias.

Este libro tenía que estar sí o sí. Me revolvió todo por dentro al leerlo. Me pareció una muy buena novela (muy triste y dura, eso sí) y ya os la recomendé en su día. Pero, si hoy está aquí, no es por su calidad literaria (que la tiene, mucha), sino por lo que personalmente me supuso leer cierto pasaje del libro. No os voy a decir cuál es, pero sí os cuento que tuve la sensación de que Yglesias se había metido en mi cabeza por un momento. La protagonista dice algo que yo podría haber dicho; de hecho, me encantaría llegar a decirlo. En el momento en que leí el libro, no era posible; pero, por las vueltas que da la vida, ahora sí. Me encantaría vivir esa escena. Quién sabe, quizá algún día. Extravagancias personales aparte, es un novelón que merece la pena, de lo mejorcito que he leído en 2011.

2) El Palacio de los Sueños de Ismail Kadaré.

He dedicado ya dos entradas a este libro aquí en el blog: primero lo reseñé y, después, le dediqué un día en el reto de los 30 libros. Así que, no me voy a extender mucho. Me maravilló y, desde que lo terminé, tengo muchas ganas de hincarle el diente de nuevo a Kadaré. Recomendado 100 %.

3) Expiación de Ian McEwan.

Otro libro del que también os he hablado en varias ocasiones… Me gustó mucho. Es una historia muy sólida, muy bien escrita. Y me encantó el personaje de Briony y su evolución. Otra novela muy recomendable (por cierto, estoy con otra de McEwan y, esta vez, no me está gustando tanto; ya os contaré cuando la acabe).

Pues estos han sido mis tres libros preferidos de 2011. ¿Cuáles han sido los vuestros? Contadnos, que siempre viene bien tener recomendaciones de lectura…

Reflexiones (XXI)

«La buena escritura es, en esencia, reescritura».

Roald Dahl
(1916-1990)
Escritor británico

‘Tamborizando’ el mundo

G. Artiach y P. Gumuzio: Tambor. El mundo según Gonzalo Artiach, Plataforma Editorial, 2010.

Hace unos meses, oí decir al hijo de Gonzalo Artiach (también llamado Gonzalo) que había que tamborizar el mundo. En aquel momento no entendí lo que quería decir, pero ese día me vine a casa con el libro del que os voy a hablar hoy bajo el brazo y, ahora, después de haberlo leído, no solo comprendo esa expresión, sino que estoy de acuerdo con ella.

Tambor

'Tambor. El mundo según Gonzalo Artiach'

Tambor es un libro de lectura muy amena. Es una curiosa mezcla de temas dispares (empresa, política, familia, suerte, amistad, gastronomía, ETA, enfermedad, Bilbao… entre otros muchos) que, a modo de gran collage, conforman el pensamiento y la forma de ver la vida de Gonzalo Artiach. Un hombre, según se refleja en las páginas de Tambor, comprometido con la sociedad en que vivía, políticamente incorrecto (es curioso y gracioso de dónde viene lo de «Tambor», os invito a descubrirlo), muy afable, fiel a sus convicciones aunque poco amigo de fanatismos… Una persona con la que, seguro, mantener una charla era de lo más interesante. Y, solo por esto, el libro ya merece la pena. Conocer la forma de entender el mundo de alguien que ha sido testigo de primer orden de tantos acontecimientos de nuestra historia reciente siempre es enriquecedor; pero si, además, está todo contado de forma tan fluida y agradable, pues la lectura se convierte en algo muy recomendable.

Sin embargo, aparte de lo dicho hasta ahora, hay dos aspectos que se ven muy bien en el libro que son con los que yo me quedo: el optimismo que destilan todos los capítulos (incluso algunos de temática más dura) y, sobre todo, el espíritu de lucha de Gonzalo (en especial, en lo que tiene que ver con la enfermedad que sufría cuando se redactó el libro: la ELA, una muy cruel enfermedad degenerativa). Y es precisamente en el capítulo dedicado a la ELA en el que he encontrado una de esas frases que conviene subrayar e interiorizar: «Unos días después del diagnóstico me di cuenta de que no tenía tiempo para ser infeliz. Y días más tarde me di cuenta de que nadie tenía tiempo para ser infeliz. La vida es demasiado corta». Creo que la frase resume muy bien el espíritu del libro. Libro, por cierto, cuyos beneficios van íntegramente a la lucha contra la ELA; por eso os invito a que lo compréis y lo disfrutéis. Y, para simplificar las cosas y que no os volváis locos buscándolo, lo podéis adquirir escribiendo un correo electrónico directamente a Gonzalo hijo.

Un apunte sobre Pedro Gumuzio, coautor del libro: recientemente ha publicado su primera novela, La herramienta comercial. Os contaré qué me ha parecido cuando la haya leído, pero, hasta entonces, os dejo con la opinión de los chicos de Un libro al día.

Siempre AdELAnte

Aunque Gonzalo Artiach falleció el año pasado, su familia sigue muy volcada y comprometida con la lucha contra la ELA. De hecho, Gonzalo hijo ha constituido, junto con varios amigos, la asociación Siempre AdELAnte, con la que pretenden conseguir fondos para ayudar a enfermos de ELA y sus familias. Os animo a que pinchéis en el enlace y aportéis lo que podáis. Y, ya de paso, visitad también la página del nadador Jaime Caballero, presidente de la asociación, porque estoy segura de que sus hazañas deportivas no os dejarán indiferentes. Yo me quedé muy impresionada cuando lo conocí, es un auténtico titán: exactamente igual que la gente para la que nada, los enfermos de ELA como Gonzalo Artiach, los verdaderos héroes de toda esta historia.

Virginia Woolf: ‘La señora Dalloway’

Aprovechando que el pasado miércoles 25 de enero fue el 130.º aniversario del nacimiento de Virginia Woolf, dedico la entrada de hoy a una de sus novelas que más me gusta, La señora Dalloway. 

La señora Dalloway

Portada del libro

La señora Dalloway relata un día corriente en la vida londinense de Clarissa Dalloway, una dama de alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de junio de 1923, con un paseo de Clarissa por el centro de la ciudad, y termina esa misma noche, cuando están comenzando a retirarse de casa de los Dalloway los invitados a una fiesta. En el curso del día sucede un hecho trágico: el suicidio de un joven que vuelve de la guerra. Lo notable de la historia no es ese episodio, ni los pequeños sucesos y recuerdos que la componen, sino que toda ella esté narrada desde la mente de los personajes, esa sutil e impalpable realidad donde lo vivido se vuelve idea.

Tuve una época en que me obsesioné con la prosa de Woolf y me leí sus novelas más importantes (Al faro, Orlando y la que hoy nos ocupa), así como el ensayo Un cuarto propio. Me gusta Woolf. Me parece fascinante. A priori no es una escritora fácil, pero hay un truco para leerla: dejarse llevar. Hay que dejarse llevar por las palabras, los detalles, los pensamientos… y, como decía alguien en Twitter el otro día, con el punto final de la novela todo cobra sentido. Y no hay nada más que decir: mejor la leéis…



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