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¿Habéis decidido ya vuestras lecturas veraniegas? Se me ha ocurrido que os podría contar qué tengo en mente leer este verano. Aunque últimamente no he leído demasiado, me gustaría resarcirme estos días que vienen. Este año, al menos de momento, no tengo vacaciones, pero sí que bajaré mucho el ritmo en agosto (o eso espero) y me gustaría dedicar bastante tiempo a la lectura. Pues estos son los libros a los que quiero hincarles el diente:

  • Teru Miyamoto: El río de las luciérnagas. A alguno le sonará este título. De hecho, más de uno pensará que ya lo he leído, porque el año pasado anduve con él. Os cuento: el libro lo componen dos nouvelles. El verano pasado leí la primera (que me gustó muchísimo), pero paré y dejé la segunda para otro momento. Pues ha llegado ese momento. Espero una buena dosis de delicadeza japonesa.
  • Angelika Schrobsdorff: Tú no eres como otras madres. En realidad, lo estoy acabando, después de más de dos meses en mi mesilla. Aunque parece una novela por cómo está narrado todo, son unas memorias, las de la madre de la autora, una mujer que, tras tenerlo todo, vivir una vida libre según sus propios deseos e impulsos, lo pierde todo con la llegada de los nazis al poder (ella pertenecía a una familia judía). Me está pareciendo una lectura de lo más interesante y recomendable.
  • Maria Peura: Tu amor es infinito. He leído ya la mitad. Me está costando una barbaridad, porque es meterse en un verdadero infierno, y lo estoy sufriendo sobremanera. Es una belleza de libro, narrado a veces con un exquisito lenguaje poético; no obstante, lo que narra es una bestialidad tal que tengo que parar a ratos, me cuesta asimilar que lo que esa voz infantil nos está contando es lo que yo estoy comprendiendo (sí que lo es). Quien quiera un libro que le remueva en lo más profundo, que le eche un ojo.
  • Lauren Groff: En manos de las furias. Buscaba un libro culebrón para la playa (que al final este año creo que no voy a pisar). Algo ligero y fácil de leer. Y se me ocurrió que esta novela podría ser una buena opción. Igual me equivoco de cabo a rabo, pero aquí está esperándome. He leído reseñas muy generosas (aunque no me acabo de fiar; me pega que esto es bastante peor de lo que dicen, pero me da igual). En cuanto lo lea, os contaré…
  • Tom Spanbauer: Yo te quise más. A pesar del horrible título, esto es un novelón soberbio. Lo tengo empezado, pero no lo he podido acabar por este lío de vida mía de este año. Me he propuesto acabarlo este verano, a ver… Spanbauer es un gran narrador y yo tengo muchas ganas de dejarme llevar por su prosa.
  • Fernando Pessoa: Libro del desasosiego. Confesión: me quedan tres páginas desde hace muchos meses, porque no lo quiero terminar de lo mucho que me ha gustado. Aun así, en algún momento tengo que ponerle el punto final, y por qué no ahora. Creo que poco puedo decir del Libro del desasosiego que no se haya comentado ya. Una joyita.
  • Françoise Sagan: Buenos días, tristeza. Mi libro de todos los veranos. Este también me acercaré a la costa Azul con Cécile. Y seré una despreocupada y feliz adolescente en la playa de nuevo.

Estos son mis planes. De esto a lo que ocurra después… pues ya veremos. Os lo iré contando. ¿Tenéis algo pensado para este verano? ¿Cuáles van a ser vuestras lecturas veraniegas? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.

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¡Perdón!

No era mi intención dejar el blog tan sumamente abandonado, pero el día a día me come un poco. Estoy acabando el último libro gordo de Petete (lo tendré en apenas tres días) y luego ya volveré (que voy a poder sacar hueco, por lo menos en el mes de julio). Tengo reseñas pendientes, alguna entrada gramatical a medio escribir… e incluso igual podría contaros qué tengo pensado leer a partir de la semana que viene (estoy leyendo muy poquito últimamente, pero ya me he hecho con los libros con los que voy a disfrutar en breve). Vuelvo enseguida, esta vez de verdad. 😀

(Me podéis echar la bronca en los comentarios si queréis, que esta vez me lo he ganado a pulso). 😉

Reflexiones (LVIII)

«Yo he sido profesor de Literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de felicidad».

Jorge Luis Borges
(1899-1986)
Escritor argentino

No puedo estar más de acuerdo con Borges. Sed muy felices leyendo este fin de semana.

Vivir en un anuncio de cerveza

Esta entrada va a ser un desahogo personal. Son casi las cuatro de la madrugada y aquí la marmota no puede dormir. Llevo dos días pachucha, maldurmiendo de noche y dormitando durante el día. Increíble pero cierto, achaco este insomnio en parte a que no he tomado café en todo el fin de semana; la cafeína tiene efectos bastante curiosos en mí y, aunque sorprenda, me ayuda a conciliar el sueño. Además, tengo malita a Marmi, mi gata. Está acostada en mi regazo ahora mismo. Ha venido a la cama mientras yo daba vueltas y se quejaba de dolor de tripa. Lleva tres meses así. Me tiene preocupada, aunque lo que le pasa no es grave. Pero ella está muy incómoda y hay noches, como la de hoy, en que siente dolor y me busca, como si yo tuviera una varita mágica que le pudiera calmar el malestar. Me siento bastante impotente con la chiquitina. Y, como estoy desveladísima, he decidido levantarme y, entre otras cosas, organizarme esta semana, que va a ser dura. Me asusto solo de ver la lista cuasikilométrica de cosas que tengo que hacer por la mañana (sobre todo porque estaré más dormida que despierta). Y tengo que ir mentalizándome para no sufrir demasiado con el libro que me llega esta semana para corregir (sé que voy a llorar más de una vez con él; os contaré de qué va a su debido tiempo, aunque este fin de semana he dejado mil pistas en mi Twitter). Parece que me estoy quejando un poco, ¿no? Y sin embargo…

… sin embargo, llevo un par de meses con la sensación de estar viviendo permanentemente en un anuncio de cerveza. Y mido todo en momentos felices. Porque ha habido un cambio que ha provocado muchas cosas. Todo tiene que ver, claro está, con la gente que me rodea. Mi vida son risas, conversaciones cómplices con mis amigos (uf, ahora os quiero aún más si cabe), libros compartidos (cómo no, algunos tremendamente especiales), biberones para Anne e Iñigo, canciones a voz en grito por teléfono (a uno que yo me sé le ha dado por llamarme y cantarme la primera estrofa de «Así fue» de la Pantoja —que conste que tuvimos que buscar el título—, y yo me parto), sushi en el parque con los pies descalzos, la preparación de la Bakiotrón mientras comemos en terrazas al sol (¿logrará Iñigo [el grande] que le traiga el ayudante y patrocinador que tiene en mente?), luciérnagas en el jardín, una voz que reconoces entre un millón, los incendios de nieve y calor de Love of Lesbian o cafés a media mañana en los que se dice sin hablar. Y también son caricias robadas delante de un ejército de cotillas profesionales o saludos ya míticos y nuevas formas de llamarme. O mensajes muy íntimos y ambiguos compartidos con miles de personas (y no me refiero a esta entrada precisamente, aunque también podría serlo). Mi vida se mide ahora en misisipis…

Pero para llegar a medir en esos misisipis, he tenido que aprender muchas cosas. Y ahora sé que lo mejor para tender un puente que se había caído es un simple «hola» acompañado de una sonrisa sincera; a veces, incluso, hay una sonrisa aún más amplia de lo que recordabas y detalles muy chiquitines que suponen un mundo esperando al otro lado. También me he dado cuenta de que correr no es de cobardes; al contrario, es de personas muy valientes a las que me gustaría parecerme, porque no escapan, sino que se superan. Y, sobre todo, he aprendido (estoy aprendiendo) a asumir realidades, tanto las que me gustan como las que no. Saber a qué atenerse proporciona una tranquilidad pasmosa. La nueva pantalla del videojuego es más colorida y me está resultando mucho más sencilla y liviana. Es de agradecer.

Y tras esta incontinencia verbal que a muchos os habrá parecido un auténtico galimatías (a otros les sonará todo y les resultará muy familiar), voy a intentar dormir un poco. Gracias por leerme.

Karl Ove Knausgard: ‘Bailando en la oscuridad’

Tenía un apunte importantísimo en mi agenda el pasado 11 de mayo: «Publicación de Knausgård». Y, claro, según salió, compré la nueva novela de Karl Ove Knausgård. La he devorado. El cuarto volumen del titánico proyecto del noruego, Mi lucha, se titula Bailando en la oscuridad y estaba claro que me iba a gustar.

'Bailando en la oscuridad'

‘Bailando en la oscuridad’

«Naturalmente, esto no es una novela sino la purga de mi corazón»: las palabras no son de Karl Ove Knausgård, pero, a la luz de Mi lucha, podrían muy bien aplicársele. Y es que su serie de «novelas de no ficción» autobiográficas es tan catártica para el que la lee como lo fue para quien la escribió: es la inmitigada franqueza sin filtros del que pone su vida entera en juego la que, al vibrar en la página, reverbera más allá de ella.

Corre el tiempo, cambian las edades, los escenarios; y cuando se abre Bailando en la oscuridad, el cuarto volumen de la saga, Karl Ove Knausgård tiene dieciocho años y acaba de bajar del avión que lo ha colocado un poco más cerca de su destino. Que se llama Håfjord; Håfjord, un minúsculo pueblecito del norte de Noruega donde le espera un puesto como maestro, y la promesa de una paz que le permita entregarse a su recién descubierta vocación: la de escribir. Pero, tras un comienzo que promete, el desengaño: la ambición excede con mucho al talento. Y ser profesor no es tan fácil como parecía, y las tentaciones que ante él se despliegan tienen muchos rostros: el de las chicas, el del alcohol, el del aislamiento y la soledad; el del silencio. Cuando el narrador parece abocado a la crisis, cuando su relato se oscurece, el autor nos lleva consigo hacia atrás, hacia las raíces del ahora: y encuentra música y amor, escritura y vida; encuentra un testimonio de los deseos y sus frustraciones, de la dificultad de lidiar con lo heredado.

Karl Ove Knausgård escribe con luminosidad y energía, sin condescendencia, de un tiempo cargado de posibilidades e incertidumbres, de ambiciones y de tropiezos; un tiempo fundacional y definitorio, en el que el ímpetu colisiona a menudo con la torpeza. De esa oposición, de ese desajuste, emergen acordes inesperados, de una ligereza que no sacrifica la hondura por el camino: Bailando en la oscuridad es el episodio más grácil, raudo, bullicioso y eléctrico de la serie, cargado de una vitalidad tan intensa y abierta como la que describe.

El otro día, el escritor Jorge Carrión resumió en un tuit todo el proyecto novelístico de Knausgård. Básicamente, según él, los libros tocan cuatro temas principales: La muerte del padre, el duelo; Un hombre enamorado, el amor; La isla de la infancia, el miedo; y Bailando en la oscuridad, el deseo. Y sobrevolaría todos ellos la figura del padre. Estoy muy de acuerdo con lo que dice.

Centrémonos en Bailando en la oscuridad. Karl Ove tiene 18 años en esta entrega y el tiempo de la narración abarca desde los 16 hasta ese punto en que ha saltado al mundo adulto gracias a un trabajo de profesor que ha encontrado en un pueblo perdido del norte de Noruega (por cierto, que alguien me explique cómo es posible que en Noruega se pueda ejercer de profesor de secundaria teniendo únicamente el título de bachillerato). Dos años, por tanto, que como decía Jorge Carrión están marcados por el deseo. En mi opinión, básicamente de dos cosas. Una tiene que ver con las relaciones interpersonales: Karl Ove está deseando acostarse con una chica y perder la virginidad. No es que lo desee, es que está obsesionado con ello. Y mucho de lo que hace está enfocado a tal propósito. Segundo deseo: ser escritor. Había empezado a escribir en un periódico como crítico musical (el libro está plagado de referencias musicales de los ochenta: si os gusta la música de esa época, vais a disfrutar muchísimo de la novela), devora ciertos libros y decide que quiere ser escritor. Su decisión de trasladarse a ese pueblo perdido tiene que ver con esto: cree que en un sitio tranquilo se concentrará para escribir. El problema es que el resultado quizá no sea tan satisfactorio como a él le gustaría.

Entre estos dos deseos: la vida, con sus mil detalles (como en todo Knausgård). Su trabajo como profesor (no tan sencillo). Las fiestas y las tremendas borracheras. La relación de amor-miedo-odio con su padre y el incipiente alcoholismo de este. Los libros, la música y los conciertos. Los nuevos amigos. Las mil y una chicas con las que intenta ligar (¡le da igual, él quiere lo que quiere y punto!). La relación de amor distante con su madre. La primera relación seria de su hermano y cómo Karl Ove se refleja en ella. Decepciones por todos sitios. Deseo de ser alguien en la vida.

El estilo, el mismo al que nos tiene acostumbrados Knausgård: narración sencilla plagada de reflexiones (más elaboradas), recuerdos que se solapan unos a otros de forma desordenada, saltos en el tiempo hacia delante y hacia atrás y una prolijidad en los detalles que a muchos les parece excesiva (a mí me parece que eso es la vida, y es lógico y preciso que se recoja en la narración). Si os han gustado las anteriores novelas del noruego, esta no os va a decepcionar.

Yo, cual yonqui literaria, estoy ya esperando el quinto volumen. A ver si los señores de Anagrama no nos hacen esperar demasiado. ¿Alguien más ha leído ya Bailando en la oscuridad? ¿Tenéis ganas de leerlo? Espero vuestros comentarios

Nell Leyshon: ‘El show de Gary’

Esta novela la han leído varias personas de mi entorno y nos ha encantado a todos, así que me parecía de recibo recomendarla en el blog. En serio, no os perdáis El show de Gary, de Nell Leyshon.

'El show de Gary'

‘El show de Gary’

El show de Gary es la nueva novela de Nell Leyshon tras el apabullante éxito que obtuvo con Del color de la leche (publicada en Sexto Piso y elegida Libro del Año por el Gremio de Libreros de Madrid en 2014), y eso ya la convierte en todo un acontecimiento. La autora nos obsequia, de nuevo, con un personaje y una historia inolvidables. El enorme magnetismo del libro —como ya ocurriera con Del color de la leche— reside en gran parte en su protagonista y narrador. En esta ocasión se trata de Gary: orgulloso, descarado, pero de una nobleza intrínseca e irreductible, y con mucha mala vida a sus espaldas. Alguien profundamente herido, pero decidido a sobrevivir a todo; también a sí mismo.

En su descenso a los infiernos hay algo inmaculado, a pesar de todo: el fuego que habita en Gary. Su fuerza, su vitalidad, su autenticidad. Y el azul de sus ojos, como un día despejado. Este maleante encantador es un caballo desbocado que en un momento de su vida pierde pie. El juego que creía dominar se lo acaba comiendo, y ni todo el encanto y la inteligencia del mundo pueden salvarlo del hoyo que él mismo se ha cavado.

El show de Gary es una novela memorable acerca de las victorias sobre uno mismo, un recuento de todos los fantasmas interiores que hay que vencer para abrazar el milagro ordinario del día a día y hallar la redención de una vida que podamos llamar nuestra.

Si os resumiera El show de Gary de forma breve, muchos os quedaríais con la sensación de que esto podría ser el guion de cualquier telefilme de serie B que emiten los fines de semana a mediodía. No es una historia especialmente original. Y, sin embargo, os digo desde ya que esto es un novelón. ¿Por qué? Porque Leyshon se ha sacado de la manga un personaje inolvidable, lleno de luces y sombras, y con un carisma apabullante.

Gary, protagonista y narrador de la novela, nos invita a un viaje por su vida. Y nosotros, lectores, nos montamos en un carrito de montaña rusa y él nos lleva, sobre los raíles, por los recovecos de su historia. Y a ratos, el viaje en la atracción es muy divertido; pero, de repente, llega una bajada. Es enorme. Y no vemos el fin. Bajamos, bajamos, bajamos… ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Hasta qué límites ha llegado Gary en su vida?

Y voy a repetirme: ¿qué es lo que marca la diferencia entre esta bajada a lo más sórdido y las que podamos encontrar en otras novelas? Gary. La inteligencia, la rapidez, la originalidad, la personalidad, el carisma… de Gary. Un personaje luminoso, a pesar de los ambientes por donde se mueve, y perfectamente dibujado que, además, va evolucionando a lo largo de la novela. Quizá porque no le queda otro remedio. Quizá porque ciertos sentimientos son más fuertes de lo que él se habría podido imaginar. Entonces llega la redención. Y si Gary es capaz de redimirse, ¿cómo no seremos nosotros capaces de redimirnos de nuestras pequeñas culpas?

Una lectura de lo más recomendable. Quienes lleguen a ella por Del color de la leche se van a llevar una sorpresa, pero, tras el impacto inicial, es una sorpresa agradable.

¿Habéis leído El show de Gary? ¿Conocéis a Nell Leyshon? Podéis dejar vuestra opinión, como siempre, en los comentarios.

Reflexiones (LVII)

«La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos».

Charles Chaplin
(1889-1977)
Actor británico

Pues… ¡que aprovechéis mucho el fin de semana! 😉

Recomendación bloguera: ‘Filología y vida’

De nuevo llevo unos cuantos días sin pasarme por aquí. Os diría que lo siento, pero mentiría un poco. Es que no tengo tiempo. O sí que lo tengo, pero lo estoy ocupando en otras historias que me están resultando más interesantes y fructíferas ahora mismo. Y, claro, todavía no sé cómo hacer para estar en dos sitios a la vez. Y el blog se resiente. En cuanto mi vida (1.0 sobre todo) vuelva a la normalidad, supongo que retomaré el blog y escribiré varias entradas semanales y demás. Mientras tanto… Pues mientras tanto os voy a recomendar un blog filológico que me encanta. Os cuento.

El blog se llama Filología y vida y es la nueva «criatura» de Ana Parrilla. Ana es lectora de este blog, la habéis podido ver muchas veces por los comentarios y, además, es una de esas personas de las que es imposible no encariñarse. Yo, desde la distancia, quiero mucho a Ana. Mi compi de algunas noches de desvelo laboral en Twitter y de los superpoderes azules (viva el esmalte de uñas), además de mis ojos en la Semana Santa sevillana los dos últimos años. Así que, cuando empezó con el blog, me convertí en su más fiel seguidora. Un blog que promete mucho (está empezando) y que me encantaría que llegara a convertirse en algo muy grande. Porque el trabajo de Ana lo merece y se nota el cariño que pone en todo lo que hace.

Si seguís a Ana, ya me contaréis. Yo esta semana intentaré escribir al menos otra entrada. Y, por cierto, gracias a quienes me habéis «acompañado» este fin de semana. Estoy feliz… 🙂

Mis últimas lecturas (de octubre de 2015 a abril de 2016)

El año pasado escribí varias entradas en que comentaba aquellos libros que había leído pero que, por alguna que otra razón, no tenían reseña propia en el blog. Como veo que se me acumulan los libros por reseñar (y ando con poquito tiempo para escribir últimamente, creo que os habréis podido dar cuenta a estas alturas), he decidido hablaros sucintamente de los títulos que no tienen reseña en el blog (de los que ha habido reseña, no digo nada; podéis acceder a ellas yendo a la lista correspondiente de libros leídos y pinchando en los títulos).

Tengo que retrotraerme hasta octubre del año pasado. Va a ser larga esta entrada…

Octubre de 2015

'Hit emocional'

‘Hit emocional’

Juanjo Sáez: Hit emocional

De Sonic Youth a Los Planetas, de Radiohead a Animal Collective, de LCD Soundsystem a Arcade Fire, de The Smiths a The Strokes… Juanjo Sáez retrata sus pasiones musicales y su educación sentimental en este libro inconmensurable, destinado a perdurar. Como él mismo confiesa en estas páginas: «Yo, hace veinte años, ya era un nostálgico cuando todavía no había perdido casi nada». Hit emocional no es solamente un manifiesto de amor absoluto al rock, sino, muy especialmente, una emotiva reflexión sobre las maneras que tiene la música de deslizarse en nuestras vivencias y redimensionarlas. Así, al hablar de los grupos que le gustan (o que le gustaron) Juanjo Sáez esboza una sentida autobiografía en la que la música se convierte en el hilo conductor que remite a lugares, momentos y personas. A lo largo de trescientas páginas memorables, esta novela gráfica, donde encontraremos el inconfundible estilo del autor (y su mezcla de humor y nostalgia), nos recordará por qué amamos tanto la música, y también a aquellos con quienes la descubrimos y la compartimos. 

Si os gusta la música, no os podéis perder esta novela gráfica, un nostálgico periplo vital a través de los grupos y canciones que han marcado la vida del autor. Me pareció un libro entrañable que, aunque no hable (o sí) de nuestros grupos, incide directamente en nuestros recuerdos, tanto de la música en sí como de la gente con la que la hemos compartido.

Noviembre de 2015

'La amiga estupenda'

‘La amiga estupenda’

Elena Ferrante: La amiga estupenda

Con La amiga estupenda, Elena Ferrante inaugura una tetralogía deslumbrante que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo pasado y como protagonistas a Lenù y Lila, dos jóvenes mujeres que están aprendiendo a gobernar su vida en un entorno donde la astucia, antes que la inteligencia, es el ingrediente de todas las salsas.
La relación a menudo tempestuosa entre Lila y Lenù viene acompañada de un coro de voces que dan cuerpo a su historia y nos muestran la realidad de un barrio pobre, habitado por gente humilde que acata sin rechistar la ley del más fuerte, pero La amiga estupenda está lejos del realismo social: lo que aquí tenemos son unos personajes de carne y hueso, que nos intrigan y nos deslumbran por la fuerza y la urgencia de sus emociones.
Por primera vez Ferrante aborda una narración muy amplia, poniendo en escena un verdadero tableau vivant donde no hay espacio para el tópico: todo es vida y todo respira al hilo de la mejor literatura.

Tengo pendiente escribir sobre esta tetralogía (lo haré, solo que no sé cuándo). Me ha gustado mucho, aunque debo reconocer que no me ha quedado buen sabor de boca, el final me pareció flojo. Pero… todo el camino me parece de lo más disfrutable, sobre todo la segunda y la tercera novela. La amiga estupenda, que es la primera parte, abarca la infancia de las dos protagonistas y, aunque me gustó, mi enganche empezó con la siguiente. Muy recomendable de todas formas (de hecho, se la he dejado ya a un montón de gente). Por cierto, voy a copiar las sinopsis de las cuatro novelas, pero no las leáis si no queréis acabar con las novelas destripadas (¡lo cuentan todo en los textos de las contras y me fastidiaron ciertas cosas!).

Enero de 2016

'La muerte en Venecia'

‘La muerte en Venecia’

Thomas Mann: La muerte en Venecia

A pesar de que su obra más conocida sea la novela La montaña mágica, Thomas Mann recibió el Premio Nobel de literatura en 1929. Los diarios personales de Mann, hechos públicos en 1975, revelan su lucha interna contra una homosexualidad siempre latente, la cual halló reflejo en sus libros, muy señaladamente en su conocida obra La muerte en Venecia (1912), en la que el envejecido protagonista se enamora de un muchacho de 14 años llamado Tadzio. Considerado un clásico de la literatura homosexual, La muerte en Venecia ha sido objeto de una película de Visconti y de una ópera de Britten.

Una Venecia decandente y enfermiza envuelven a un protagonista, decadente y enfermizo también, que se enamora de un adolescente. Una novela pausada, de detalles, de imágenes y de reflexión sobre la vida y la muerte. Los coqueteos de Aschenbach con Tadzio a ratos parecen una mera excusa para escribir sobre la muerte. Me gustó mucho, aunque reconozco que esperaba otra cosa (quizá influida por ciertas charlas sobre la novela que me habían dejado una impresión equivocada). Mi edición, de la colección «Los ineludibles» de Navona, no puede ser más bonita (estoy enamorada de esas tapas enteladas).

'Un mal nombre'

‘Un mal nombre’

Elena Ferrante: Un mal nombre

«Ella me demostró que yo no había ganado nada, simplemente porque en este mundo nuestro no había nada que ganar… y lo que de verdad valía la pena era verse de vez en cuando para que el sonido enloquecido de nuestras mentes fuera rebotando de la una a la otra sin parar».
Ella es una mujer hermosa, alocada, y se llama Lila. Es la misma niña que conocimos en La amiga estupenda, el primer tomo de esta espléndida tetralogía, y ahora, recién cumplidos los dieciséis años, acaba de casarse con un hombre al que desprecia. La otra, que escucha, la sigue y sin querer la imita, es Lenù, una alumna brillante, empeñada en aprender en los libros todo aquello que Lila aprende de la vida a secas.
Así, en este rebote de sensaciones, se desarrolla una amistad muy peculiar, una relación donde la complicidad es ley. Basta una mirada de Lila para que Lenù entienda qué pasa realmente en el dormitorio de su amiga. Basta una sonrisa para descubrir qué se esconde tras esos vestidos caros que se acoplan al cuerpo de Lila como un guante y provocan a los hombres del barrio. Basta un gesto para que Lenù sepa que Lila va a cometer una locura y nadie será capaz de detenerla.
Nápoles, la ciudad que las ha visto crecer, es el escenario de esta comedio que tiene la fuerza de un drama y se quedará entre nosotros como una de las obras maestras de la literatura de este siglo.

Esta segunda parte de la tetralogía me atrapó. No pude soltarla hasta que no la acabé. Para mí, mucho más interesante que la primera. Como ya os he dicho antes, espero hablaros de estas novelas pronto (por cierto, no sé si hacerlo de golpe o ir una por una; en realidad, es la misma historia que sigue, así que me pega que lo haré de una vez).

'Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York'

‘Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York’

Gail Parent: Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York

Sheila es una chica mona. Su madre dice que es guapísima, claro, pero ya se sabe cómo son las madres. Vive en Manhattan con su mejor amiga, Linda, que es más alta y más delgada que ella.
Sheila no piensa demasiado en el futuro y su vida transcurre como la de cualquier otra chica. Sin embargo, su despreocupación termina el día en que cumple treinta y cae en la cuenta de que no tiene pareja. Sheila intentará resolverlo, pero no es tarea fácil: el que no es gay, se enamora de su mejor amiga; y el que parecía tan buen chico, solo busca ahorrarse el alquiler. Un desastre.
Las decepciones se transforman en desesperación y, en un momento de lucidez, Sheila toma una decisión drástica: suicidarse. Pero antes de hacerlo, tiene que dejar sus cosas en orden y explicar los motivos en una larga nota.
Considerada cuando se publicó, en 1971, como la alternativa femenina al Alexander Portnoy de Philip Roth y a las primeras comedias de Woody Allen, Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York continúa siendo la nota de suicidio más divertida que se haya escrito nunca.

Entretenida e, incluso, divertida a ratos, pero ya. Que a veces está muy bien este tipo de lecturas, pero me dejó bastante indiferente. A mi malestar se sumó que lo compré en digital y la edición digital era un auténtico despropósito. No obstante, tiene momentos tronchantes (como cuando va a comprarse un nicho o un ataúd), aparte de un titulazo…

'Las deudas del cuerpo'

‘Las deudas del cuerpo’

Elena Ferrante: Las deudas del cuerpo

Érase una vez dos niñas, Elena y Lila, que nacieron en 1944 en un barrio pobre de la ciudad de Nápoles, y desde entonces su historia ha sido el hilo conductor de esta espléndida saga napolitana que ahora llega a su tercera entrega.
Lila se casó muy joven con el hombre más adinerado del barrio y poco tardó en dejarlo. Ahora vive en un lugar miserable, pero su ingenio no ha mermado: solo se ha transformado en rabia. Es quizá este odio lo que la llevará a capitanear las revueltas en la fábrica y a negarse a una convivencia pacífica y modesta con su nuevo compañero. Elena, en cambio, ha continuado con los estudios e incluso ha escrito una novela. Ahora vive entre Nápoles y Pisa, y se ha casado con un profesor de la Universidad de Florencia. Así, a primera vista, nada une ya a las dos amigas, pero el barrio de Nápoles donde fueron niñas aún las reclama, las viejas costumbres las devuelven a un tiempo que ya se fue, y la vida se cobra su precio.
Con esta novela continúa una saga que ha hecho del costumbrismo una herramienta para la gran literatura y coloca a Elena Ferrante entre los grandes nombres de nuestra época.

Esta parte también me enganchó sobremanera. Lo peor: el título, del cual ya os hablé aquí. Lo mejor: todo lo demás.

Marzo de 2016

'La niña perdida'

‘La niña perdida’

Elena Ferrante: La niña perdida

La niña perdida pone punto final a la historia de dos mujeres que nacieron a mediados del siglo XX en Nápoles y que desde niñas fueron compartiendo una amistad compleja, con momentos de duda o ausencia, pero siempre cómplice.
Lina y Elena son ahora adultas y han tomado caminos distintos: Elena dejó Nápoles para casarse y convertirse en una escritora de éxito en Milán. Solo un amor de juventud que vuelve a florecer la devolverá a Nápoles, donde la espera Lina, que ahora es madre y además ha triunfado muy a su manera en el negocio local.
Los hechos se precipitan cuando de repente la hija de Lina desaparecer: ¿asesinato, rapto, muerte? Nadie lo sabe, y el barrio murmura. Desde entonces, Lina ya no es la misma y la locura acecha. Todos, los hombres, las mujeres, el paisaje, la ciudad entera de Nápoles, se convierten en testigos del duelo de una madre que no sabe llorar y que un buen día también desaparecerá, devolviendo al lector al principio de esta espléndida saga. 
Inteligencia, emoción contenida, escritura que se pliega a los acontecimientos y se ajusta como un guante a la trama: todo está en estas páginas en las que se ha hilado una de las obras más brillantes de este siglo.

Pues… la decepción. Un regusto agridulce por el final, que me parece poco generoso e, incluso, cruel. La primera mitad sí que me encandiló, pero luego nada. Y, encima, la sensación de que se acababa algo importante, que ya no iba a saber más de Lila y Lenù. Aunque no me gustara el final, me dio pena acabar los libros. A ver si puedo escribir sobre ellos pronto, de verdad…

Abril de 2016

'Los bosques imantados'

‘Los bosques imantados’

Juan Vico: Los bosques imantados

Francia, 1870. En el bosque de Samiel se reúnen centenares de curiosos, devotos, médiums y magos, y también la prensa, dispuesta a cubrir los fenómenos que se esperan para la noche del 10 de julio. Locusto, un misterioso mago al que nadie ha visto el rostro, ha anunciado su aparición en el bosque, coincidiendo con el eclipse lunar que tendrá lugar en la noche de Samiel y que propiciará el despertar de poderosas fuerzas. Hasta allí viaja Victor Blum, periodista embarcado en una cruzada personal contra la superchería y el fraude. Dos hechos inesperados, la profanación de una iglesia y un asesinato, pondrán a prueba la investigación de Blum.
Un análisis de la fascinación por los fenómenos paranormales y de la necesidad de poner a prueba la fe y la superstición.

No creo que escriba reseña de esta novela. Me pareció muy entretenida e interesante. Pero (sí, hay un pero), a pesar de que me gustó, su planteamiento me parece un poco tramposo, porque, aunque ocurren cosas, no somos conscientes de todo y «hace falta» un capítulo final de explicación y cierre. Aun así, buena novela para pasar una tarde a gusto.

Cyrill Connolly: Los diplomáticos desaparecidos

La extraordinaria crónica de la desaparición de los dos primeros miembros del círculo de Cambridge. 
El 25 de mayo de 1951, Guy Burgess y Donald Maclean, dos funcionarios británicos, desaparecieron sin dejar rastro y dieron inicio al mito de los cinco de Cambridge, los brillantes jóvenes captados por la inteligencia soviética en el Cambridge de los años treinta. Aún conmocionado por la desaparición, y mucho antes de que la Unión Soviética admitiera que los había acogido, Cyril Connolly escribió este fascinante y perspicaz retrato de los dos, intentando adivinar qué había pasado con los diplomáticos que desaparecieron.

Esto es una crónica sobre la desaparición de dos diplomáticos, pero que no dejan de ser elucubraciones del autor sobre qué les pudo haber pasado (luego, más adelante, se supo, y la historia es digna de conocerse). Texto breve y curioso, me lo regalaron y no sé si está a la venta (tampoco he encontrado imagen de la cubierta).

'El librero'

‘El librero’

Roald Dahl: El librero

«Hace tiempo, si uno se dirigía a Charing Cross Road desde Trafalgar Square, en cuestión de minutos se encontraba con una librería situada a mano derecha y sobre cuyo escaparate un cartel anunciaba: “WILLIAM BUGGAGE. LIBROS RAROS”». Allí trabajan dos curiosos personajes: el librero, William Buggage, y su ayudante, la señorita Tottle, quienes no prestan demasiada atención a la venta de libros. Prefieren, más bien, leer cada día los obituarios, así como su obra favorita: el Who’s Who.
Publicado por primera vez en 1987, El librero es uno de los grandes relatos de Roald Dahl. El final es, como siempre en sus libros, inesperado y sorprendente.

Di-ver-ti-dí-si-mo. Es una historia muy cortita, se lee en un tris y te pinta una sonrisa en los labios. ¿Qué más se puede pedir? Muy buena la edición ilustrada de Nórdica. Corred a por él, insensatos.

'Una chica en invierno'

‘Una chica en invierno’

Philip Larkin: Una chica en invierno

Precisa, elegante, concisa, Una chica en invierno es la última de las grandes obras de Larkin que quedaba por publicar en castellano. Una historia de invierno y de verano, de guerra y de paz, de exilio y de hogar, y también una de sus piezas más sinceras, en la que se entrelazan huellas de su propia biografía. El autor nos sumerge magistralmente en la opresiva atmósfera del crudo invierno inglés en plena Segunda Guerra Mundial. Katherine es una joven refugiada que trabaja como bibliotecaria en una gris ciudad inglesa. Hastiada de su trabajo y de la vida en general, lo único que le hace mantener la esperanza es la perspectiva de un reencuentro con el que fue su primer amor. Así, en las horas previas a su cita, Katherine revivirá las idílicas vacaciones que supusieron para ella la pérdida de la inocencia y el paso a la edad adulta. Ahora Robin, el protagonista de aquel crucial verano, tan glorioso como mortificante, tan radiante como precozmente crepuscular, podría poner fin a su monótona vida y arrancarla para siempre de las garras de la frustración.

Una delicia de novela. Quizá, de momento, lo que más me ha gustado (como novela en sí, que este año he tocado más géneros) de lo que he leído este año hasta ahora. Por supuesto, habrá reseña; pero, hasta entonces, por favor, echadle un vistazo a este tesoro, que sé que a muchos os va a encantar como a mí.

* * *

Y esto ha sido todo. Alguna recomendación ya os he hecho. ¿Habéis leído algo de todo esto? ¿Os ha gustado, lo recomendáis? Como siempre, los comentarios están abiertos.

Granite & Rainbow 34

Solo un par de líneas para contaros que ha salido ya un nuevo número de la revista Granite & Rainbow, que celebra su sexto aniversario (¡felicidades!). Y lo hacen hablando de… periodismo. Barriendo para casa, os cuento que hay un artículo sobre Svetlana Alexiévich. Y, personalmente, no me perdería la entrevista a Pilar Adón.

Os dejo el enlace a la revista. Disfrutadla.

Granite & Rainbow 34



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