Últimos artículos

Un libro es un juguete

El grupo Penguin Random House ha lanzado una iniciativa en Twitter de la que me quiero hacer eco desde aquí. Desde hoy y hasta el día 18 (un mes), cada vez que tuiteemos con la etiqueta #unlibroesunjuguete, donarán un libro a Cruz Roja Juventud. Así de fácil. Y no cuesta nada.

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Reflexiones (LIX)

«¿Que por qué escribo? Me llaman la escritora de las catástrofes, pero no es cierto. Siempre busco palabras sobre el amor. El odio no nos va a salvar. Solo el amor».

Svetlana Alexiévich
Escritora bielorrusa

Mis últimas lecturas (de mayo a septiembre de 2016)

Como he hecho en otras ocasiones, voy a recopilar en una única entrada las lecturas de este año de las que aún no hay reseña (de algunas, no la habrá), por si os llama la atención alguno de los libros con los que he enredado y queréis saber mi opinión (aunque sea de forma rápida). Los libros anteriores a la fecha del título, están en esta otra entrada. Pues allá vamos.

MAYO

En mayo terminé dos libros, El show de Gary, de Nell Leyshon, y Bailando en la oscuridad, de Karl Ove Knausgård. De estos sí hay reseñas publicadas. Muy recomendables ambos.

JUNIO

'Las pequeñas virtudes'

‘Las pequeñas virtudes’

Natalia Ginzburg: Las pequeñas virtudes

A medio camino entre el ensayo y la autobiografía, Las pequeñas virtudes reúne once textos de tema diverso que comparten una escritura instintiva, radical, una mirada comprometida llana y conclusivamente humana. La guerra y su mordedura atroz de miedo y pobreza, el recuerdo estremecedor y bellamente sostenido de Cesare Pavese y la experiencia intrincada de ser mujer y madre son algunas de las historias de una historia –personal y colectiva–que Natalia Ginzburg ensambla magistralmente, en estas páginas de turbadora belleza, con una reflexión sagaz siempre atenta al otro, arco vital y testimonio del oficio –vocación irrenunciable, orgánica– de escribir.

Me encantó. Once relatos de lo más recomendables que, creo, merecerían más atención por mi parte aquí en el blog. Pero ¿qué decir de Natalia Ginzburg? Si no conocéis con esta pequeña joya, acercaos a ella, que es una preciosidad de libro.

***

En junio también estuve ocupada con Svetlana Alexiévich y sus Últimos testigos, que comenté hace pocos días.

JULIO

'La novia del lobo'

‘La novia del lobo’

Aino Kallas: La novia del lobo

Esta legendaria historia nace de los viejos mitos de los hombres lobo en Estonia, pero cuenta, en realidad, mucho más que eso: es también una metáfora de la ausencia de libertad de las mujeres en el siglo XVII. El relato se sitúa en Hiiumaa, una isla en el lado oeste de Estonia, y comienza con un guardabosques llamado Priidik que observa a un grupo de mujeres del pueblo que lavan a sus ovejas y se enamora de la joven doncella Aalo.

Escrita con un hermosísimo lenguaje, consigue trasladarnos a los bosques de Estonia y a aquellos pueblos amenazados por los lobos en los que se castigaba duramente todo lo que se consideraba brujería. Sara Morante ha logrado meterse en la piel de la rebelde Aalo y llevarnos con sus ilustraciones a su mundo más allá de la aldea.

Leí este libro porque la propia Sara Morante, que lo ha ilustrado con una exquisitez absoluta, me lo recomendó cuando le pregunté por él. Me dijo: «El texto es brutal, te va a encantar». Y sí que me gustó, mucho además. Me recordaba a cuando nos contaban cuentos de niños, pero esto no es precisamente para niños (aunque haya lobo, cazador…). Es una poderosa alegoría sobre el poder de las mujeres y su libertad. Tenedlo en cuenta si os gustan los cuentos tradicionales, porque no os va a defraudar (y disfrutad de las ilustraciones de Sara, que son el complemento perfecto al texto).

'Imposibles impensables'

‘Imposibles impensables’

Santi Pérez Isasi: Imposibles impensables

Imposibles impensables es un volumen de microrrelatos que juega con lo inverosímil, lo fantástico o lo grotesco, y que huye de algunos clichés del género, como lo metaliterario, lo onírico o la sorpresa final, para proponer una mirada a aquello que puede existir en nuestro mundo, pero que no podemos o no queremos ver. Son 125 relatos (y un bis) que reúnen animales ficticios, ciudades irreales, historias de terror y humorísticas… y, por supuesto, una colección de seres llegado del otro lado para recoerdarnos que las cosas siempre son lo que parecen.

Qué sinopsis más completa. Imposibles impensables es justo eso. Si os gustan los microrrelatos, no os podéis perder esta colección (incluso, aunque no sea el género que más os guste, os va a sorprender). Tengo que admitir que, antes de que los relatos se publicaran en libro, yo ya los había leído (bueno, la versión a la que tuvimos acceso), así que esto fue una relectura con la que me reí mucho (aunque no todos los relatos son humorísticos). De Santi, ¿qué queréis que os cuente? Suele comentar por el blog, sobre todo en los retos (de hecho, lleva tiempo intentando convencerme de que haga un megarreto de 365 días: la respuesta sigue siendo no) y acabo de calcular que hace veinte años que nos conocemos. No es el primer libro que publica, pero (shame on me) aún no me he acercado a Ruritania (salvo en su blog, Como un libro abierto, donde, por cierto, hay nuevas series de relatos de lo más interesantes). Y si algún día se queda sin ideas para escribir, que lo dudo, siempre puede sacar cosas de la noche de la presentación en Bilbao de los Imposibles impensables. Eso fue surrealismo y lo demás son tonterías, todavía me río al recordarla (el culpable, por supuesto, otro escritor bilbaíno cuyo nombre no voy a mencionar).

'Tú no eres como otras madres'

‘Tú no eres como otras madres’

Angelika Schrobsdorff: Tú no eres como otras madres

La narración de Angelika Schrobsdorff reconstruye la vida real e inconformista de su madre, una mujer nacida en una familia de la burguesía judía de Berlín, liberada de los prejuicios de su tiempo y deseosa de casarse con un artista (y no con el «exce­lente partido» que le han buscado, un comerciante opulento y maduro). Así, Else vivirá de lleno el nacimiento de un nuevo mundo junto a la culta bohemia berlinesa de los «locos años veinte», un periodo en el que tendrá tres hijos de tres padres diferentes, fiel a las dos promesas que se hizo de joven: vivir la vida con la máxima intensidad y tener un hijo con cada hombre al que amara. Esta es, por tanto, la historia de una mujer singular y sedienta de independencia, que será arrollada por aquello mismo en lo que se negaba a creer al principio: el presente. Sin embargo, en la dura prueba del exilio, Else encontrará una realidad nueva y reveladora tras una vida que hasta entonces ha estado ente­ramente dedicada a las fiestas, los viajes y el amor.

Según parece, este es uno de los libros del año, ha tenido mucho éxito y todo el mundo habla maravillas de él. De hecho, lo habían leído varias amigas mías antes que yo y todas estaban maravilladas. Bueno, pues a mí no me ha maravillado ni encantado ni nada por el estilo. Me fue decepcionando poco a poco. Admito que el comienzo de la narración me pareció buenísimo, y toda la época en que Else vive como le da la gana es magnífica. Pero después… todo se diluye. Quizá, sí, por la guerra y todo lo demás. Pero yo solo encuentro otro texto más, normalito y manido, sobre la guerra. Me empieza a pasar como con las novelas de la Guerra Civil española, que me cansan. Con este libro me ha ocurrido algo parecido.

AGOSTO

'Tu amor es infinito'

‘Tu amor es infinito’

Maria Peura: Tu amor es infinito

Saraa, una niña de siete años, va a pasar el verano a casa de sus abuelos, ya que sus padres, sumidos en una separación tempestuosa, no son capaces de ocuparse de ella. Lejos de un hogar en llamas, y en un ambiente en apariencia idílico, comienza un auténtico infierno para ella. La niña tendrá que librar una dura batalla interior para conciliar el dolor y el sufrimiento que le infligen las personas de su entorno más cercano con el afecto que siente por ellas, convencida de que son las únicas que realmente la quieren. Para evadirse del dolor y la culpa que la atenazan, Saraa escapa a un mundo de fantasía y juegos en el que la naturaleza tiene un papel fundamental. 

A pesar de tocar temas tan crudos y oscuros, Tu amor es infinito está escrita con gran lirismo, y una sensibilidad y una sutileza sorprendentes.

De esta novela os tengo que hablar largo y tendido, porque es lo mejor que he leído este año. El problema es que me cuesta escribir sobre esta novela. Quienes la hayáis leído os imaginaréis por qué. Es lo más terrible y duro que se puede llegar a leer. De hecho, es una novela que cuesta, y no solo por la complejidad de algunas de sus imágenes (en todo caso, siempre llenas de lirismo, lo cual no hace sino incidir en lo terrible y lo cruel y lo tremendo de lo que estamos leyendo), sino por lo que se nos está contando en sí. Difícil de leer, difícil de digerir, pero un novelón con todas las letras (lo único que me parece un horror es el título, pero se le perdona). A ver si saco fuerzas para hacer un comentario más elaborado sobre la novela.

'En manos de las Furias'

‘En manos de las Furias’

Lauren Groff: En manos de las Furias

Un hombre y una mujer caminan muy juntos por la playa. Hace frío, pero no importa. De repente se esconden detrás de unas dunas para celebrar su primer acto de amor carnal. Él es Lotto, ella es Mathilde, los dos tienen veintidós años y acaban de casarse, aunque solo llevan quince días juntos y saben muy poco el uno del otro.

El hilo de sangre que mancha los muslos de Mathilde sella esta entrega que parece absoluta y exclusiva, y así será durante más de veinte años. Lotto y Mathilde son la pareja casi perfecta: basta una mirada para que se entiendan, un gesto cómplice para que los dos dejen una sala abarrotada de gente y aprovechen cualquier rincón para amarse. Lotto se dedica a escribir obras de teatro guiado por su pasión por Shakespeare, y Mathilde se convierte en la esposa ideal: musa, empresaria y ama de casa. Bien…

Bien, hasta que de repente el destino se impone. Es entonces cuando descubrimos que el matrimonio es una larga conversación y que en esta charla caben huecos, omisiones, palabras sueltas que pueden ser mentiras piadosas o alfileres.

Yo quería una novela-culebrón para la playa (aunque al final hubo cambio de planes, pero bueno). En la playa, sobre todo ahora que mandan los niños, no puedo ponerme con cosas que me requieran mucha atención, así que pensé que algo así podría irme bien. El problema es que, como ya he dicho, no lo he leído en la playa. Y, aunque al principio me sorprendió y no me pareció tan culebrón como yo buscaba, toda la segunda parte me pareció un pestiño de lo peorcito. No la salvo de la quema. Para la playa (o similares: estas cosas van muy bien para viajes con distracciones), si no os ponéis muy exigentes, tiene un pase (la historia sorprende un poco), pero para el resto… Totalmente prescindible.

SEPTIEMBRE

'Me llamo Lucy Barton'

‘Me llamo Lucy Barton’

Elizabeth Strout: Me llamo Lucy Barton

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice.

En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

No me ha parecido ni la gran maravilla que muchos dicen, ni el texto infumable del que hablan otros. Pero sí me ha gustado, creo que es una novela amable, con grandes aciertos. Lo que se dice, lo que no se dice, relaciones maternofiliales, relaciones matrimoniales, el proceso de la escritura… Al final se tocan tantos palos que algunos aspectos, a mi modo de ver, se quedan un poco deslavados. Sí la recomiendo y, de hecho, tengo mucha curiosidad por leer la anterior novela de Strout, que todo el mundo está de acuerdo en que es un novelón (acepto regalos).

'H de halcón'

‘H de halcón’

Helen McDonald: H de halcón

A raíz de la inesperada muerte de su padre, Helen McDonald decide comprar y adiestrar un azor, el ave de presa más peligrosa y letal. Así empieza un viaje de exploración a lo más profundo del dolor y de lo salvaje, que llevará a la autora al límite de la locura y cambiará su vida.

Destinado a convertirse en un clásico, H de halcón es un libro sobre el recuerdo, la naturaleza y el ser humano. Una lección magistral acerca de cómo reconciliar la vida y la muerte.

Jamás pensé que fuera a disfrutar tantísimo este libro. No tiene nada que ver con lo que suelo leer y no sé bien cómo calificarlo. Pero me atrapó y me dejé llevar por Helen y su azor. La naturaleza aunando vida y muerte como forma de exorcizar el dolor. Es un canto a la vida y a la naturaleza. Precioso.

***

Y aquí se acaban de momento las lecturas. Me he cogido unos días libres y he aprovechado para leer mucho. No todo es rescatable, pero hay cosas interesantes (como la novela de Annie Ernaux de la que os hablé el otro día). A ver si siguen las lecturas (aunque ya estoy trabajando de nuevo) y puedo ir contándoos. Como siempre, tenéis los comentarios a vuestra disposición para hablar de estos u otros libros que hayáis leído.

Annie Ernaux: ‘Memoria de chica’

Que al acabar un libro lo primero que pienses sea «Tengo que leer todo lo que haya publicado de esta autora» creo que dice mucho de él. Y eso es justo lo que me pasó con Memoria de chica, de Annie Ernaux.

'Memoria de chica'

‘Memoria de chica’

«He querido olvidar a aquella chica. Olvidarla de verdad, es decir, no querer escribir más sobre ella. No pensar más que debo escribir sobre ella, sobre su deseo, su locura, su estupidez y su orgullo, su hambre y su sangre cortada. Nunca lo he conseguido».

En Memoria de chica, Annie Ernaux se sumerge en el verano de 1958, el de su primera noche con un hombre, en la colonia de S, en el Orne. Una noche que le iba a dejar una marca indeleble, que iba a perseguirla durante años. Hasta la valiente decisión de reconstruirla escribiéndola, ayudada por fotografías y cartas recuperadas, sumida en una búsqueda: la de sus antiguos amigos y amigas, la de Él, ese primer hombre, pero sobre todo la de sí misma, aquella Annie del 58 que tanto le cuesta entender a la Annie actual, en un vaivén implacable entre el ayer y el hoy.

Tengo una cierta querencia por la autoficción. No lo puedo evitar. Me atraen mucho las obras en que un autor decide que el narrador y el personaje principal de su novela sean él mismo. Bueno, o ella, como ocurre aquí. Pero en Memoria de chica encontramos un matiz. Aunque la Annie madura escribe (si no recuerdo mal, entre 2013 y 2015) sobre ella misma cuando tenía 18 años, ella no lo percibe así. Y ahí radica el quid de esta novela, que me ha parecido maravillosa y que, os lo tengo que advertir desde ya, me ha dejado muy tocada y pensativa.

La Annie madura no se reconoce en la Annie de 18 años. Le parece otra persona totalmente ajena a ella, de la que, sí, sabe todo (cómo se sentía, por qué hizo las cosas que hizo), pero que no es ella en absoluto. No solo no es ella, sino que, a mi modo de ver, la Annie joven le produce hasta un cierto rechazo, que intenta exorcizar con este texto, probablemente intentando comprenderla para liberarse de su recuerdo.

Hay un juego, por tanto, entre el hoy y el ayer que le proporciona al texto una cierta melancolía. Melancolía que, sin embargo, viene revestida de una prosa tremendamente fría, casi aséptica, quizá en un intento de marcar las distancias con ese verano de 1958 que inició un período de dos años sentimentalmente convulsos en la vida de Annie.

La premisa de la novela me parece de lo más interesante: esa «lucha» interna entre los yoes de distintas épocas, ese intento de reconocimiento inútil, incluso de ¿perdón? por lo vivido. Y me resultó curioso encontrarme justo esto, porque yo llevo un tiempo luchando con(tra) mi yo de otro momento, con el que tampoco me identifico. Y admito que la lectura activó ciertos resortes, sonaron ciertas alarmas y me conmoví mucho. Supongo que tiene más que ver conmigo misma que con la novela en sí, pero tengo que rendirme y admitir que hacía mucho tiempo que un texto no me revolvía tanto por dentro por asuntos personales.

Y ahora, pues con muchas ganas de hacerme con La mujer helada, otra novela de Annie Ernaux también publicada por Cabaret Voltaire y de la que me han dicho que es aún mejor que esta. Va a caer en nada.

¿Habéis leído algo de Ernaux? ¿Os ha gustado? ¿Os apetece hincarle el diente? Tenéis los comentarios para decir lo que os apetezca.

Svetlana Alexiévich: ‘Últimos testigos’

Este es uno de los libros que he tenido la suerte de corregir este verano. Sí, me salto mi propia norma de no hablar de libros de trabajo, pero es que la obra de Svetlana Alexiévich es de esas imprescindibles, a mi modo de ver. En Últimos testigos pone el foco en los niños de la guerra.

'Últimos testigos'

‘Últimos testigos’

De la Premio Nobel de Literatura 2015, una obra maestra inédita hasta ahora que recoge el recuerdo de los niños que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Un tema de gran interés desde una perspectiva totalmente distinta.

La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos y, en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en la población de ese país. A finales de los años ochenta la Premio Nobel Svetlana Alexiévich entrevistó a aquellos huérfanos y compuso con sus testimonios un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.

Esta obra maestra inédita constituye un retrato personal y profundamente conmovedor del conflicto en el que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan conformando con sus palabras una especie de memoria coral de la guerra, original, auténtica y fascinante.

«[…] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«Me dedico a la historia omitida, las huellas imperceptibles de nuestro paso por la tierra y por el tiempo. Recojo la cotidianidad de los sentimientos, los pensamientos y las palabras. Intento captar la vida cotidiana del alma», Svetlana Alexiévich.

Quienes ya os hayáis acercado con anterioridad a alguna de las obras de Alexiévich, tendréis una idea muy clara de lo que os vais a encontrar en este libro. Y, aun así, sé que muchos estaríais deseando tener en las manos este sopapo de realidad y sufrimiento. Es increíble, cómo nos retorcemos por dentro leyendo determinados pasajes y, a pesar de ello, cómo nos embauca para seguir buscando verdades en sus libros.

Alexiévich organiza, como en el resto de sus libros, un gran puzle que permite componer una realidad que, aunque nosotros no hayamos vivido, sí lo hicieron nuestros abuelos o, por desgracia, la viven miles de niños hoy mismo a no tantísimos kilómetros de aquí. La realidad de la guerra vivida por los niños. Tremendo. ¿Cómo se arma ese puzle? Con pequeñas piecitas, a modo de testimonios de personas que vivieron justo eso: la guerra siendo niños. Escapar de bombardeos, perderse por el camino, quedarse huérfanos y solos, ir de orfanato en orfanato, ver la muerte de cerca, vivir un sufrimiento siempre injusto (pero más aún para ellos). Eso es este libro. Sin introducciones, sin paños calientes, sin ambages: guerra y sufrimiento en estado puro.

¿Por qué merece la pena, entonces, si esto va de sufrir todo el tiempo? Porque es preciso conocer, es preciso saber la verdad. Porque no podemos permitir que esto siga sucediendo (y, aun así, lo hacemos). Porque no podemos olvidar. Porque la muerte y el dolor siempre se ceban con los mismos. Y porque son libros terriblemente humanos.

No es la primera vez que hablo de Alexiévich. Tenéis reseñas también de Los muchachos de zinc y de La guerra no tiene rostro de mujer (mi favorito, es grandioso), pero os sugeriría también Voces de Chernóbil (no os puedo decir nada de El fin del homo sovieticus porque no lo he leído aún, lo tengo en mi lista de pendientes, pero conociendo la obra de Alexiévich creo que lo recomendaría a ciegas).

Me haría mucha ilusión que alguno se hubiera acercado ya a Alexiévich (encima, como casi no doy chapa con ella en las redes sociales ni nada…). Si es así, contádmelo en los comentarios. Y, si no, no esperéis más, que no os vais a arrepentir.

Minientrevista en la SER

El jueves, cuando escribí que este fin de semana tendríais noticias mías, en realidad era porque yo ya sabía que iba a volver a salir en la radio ayer viernes. Justo cinco meses después de aparecer en el A vivir Euskadi, ayer tocó en La Ventana Euskadi. Os cuento cómo se gestó la cosa.

El liante, como la otra vez, fue Miguel Ángel Garrosa. Después de ciertos tuits que yo escribí durante los debates de la investidura fallida de Rajoy, se le ocurrió que apareciera un día en la radio durante la campaña vasca para comentar lo mal que hablan los políticos. Así que me he seguido toda la campaña (sarna con gusto no pica, he de confesar), he escuchado todos los debates que he podido tanto en radio como en televisión, entrevistas, etc. para llegar a la conclusión de que los candidatos a la lehendakaritza hablan mejor que quienes discutían en el Congreso en Madrid la tarde de aquel tuit. Aun así, cometen errores y ayer por la tarde hablé sobre ellos con Eva Domaika. Como era breve el asunto, me llamaron por teléfono y a mí me da la sensación de que no se oye del todo bien (pero creo que es cosa mía, porque además no reconozco mi voz y esas historias).

Os dejo el enlace. Es del programa entero, me han chivado que salgo sobre el minuto 13 (y son tres minutillos, nada más). Por si queréis oír mi voz (podéis comentar después lo que queráis).

La Ventana Euskadi (23/9/2016)

Nada más de momento. Bueno sí, un gracias enorme a Eva Domaika, que fue encantadora conmigo, y otro a Miguel Ángel Garrosa, por todo.

Los últimos dos meses

Miro la fecha de la última vez que publiqué en el blog: 22 de julio. Dos meses justos. Es demasiado tiempo. Y no es que no me haya pasado por aquí, porque sí lo he hecho, incluso he dejado a medio escribir alguna entrada. Pero es que no me da la vida. Demasiadas cosas y no llego. No es excusa, es solo una explicación de por qué actualizo cada vez menos el blog.

Los últimos dos meses han sido muy intensos. Mi vida a ratos es una divertidísima locura. Y el resto del tiempo, pues trabajo. Mucho trabajo. Este año, de momento, no he tenido vacaciones (ni se vislumbran). Al menos, todos los libros y autores que he corregido han sido/están siendo interesantísimos (salvo una novela de aventuras de un escritor bestseller que fue un auténtico puerro). Creo que os voy a recomendar alguno de los títulos que he corregido, saltándome esa norma que me impuse yo misma. Porque cuando algo es interesante, pues se dice, ¿no? Y también os contaré lo que he leído estos meses. Poco, pero hay cosillas de lo más curiosas, que creo que os podrían gustar.

Sinceramente espero que todo se calme en lo laboral, porque no sé cuánto tiempo más voy a aguantar a este ritmo. Ritmo que me impide disfrutar de otros ámbitos que son tan importantes o más de la forma en que a mí me gustaría. Incluso me impide leer o publicar en el blog como antes, y me da pena. Así que a ver si el otoño me trae un poquito de tranquilidad. Este mismo fin de semana tendréis noticias mías por aquí. Gracias por vuestra paciencia. Si me queréis dar envidia con vuestras vacaciones (y vuestras lecturas vacacionales), tenéis los comentarios a vuestra disposición.

Próximas lecturas

¿Habéis decidido ya vuestras lecturas veraniegas? Se me ha ocurrido que os podría contar qué tengo en mente leer este verano. Aunque últimamente no he leído demasiado, me gustaría resarcirme estos días que vienen. Este año, al menos de momento, no tengo vacaciones, pero sí que bajaré mucho el ritmo en agosto (o eso espero) y me gustaría dedicar bastante tiempo a la lectura. Pues estos son los libros a los que quiero hincarles el diente:

  • Teru Miyamoto: El río de las luciérnagas. A alguno le sonará este título. De hecho, más de uno pensará que ya lo he leído, porque el año pasado anduve con él. Os cuento: el libro lo componen dos nouvelles. El verano pasado leí la primera (que me gustó muchísimo), pero paré y dejé la segunda para otro momento. Pues ha llegado ese momento. Espero una buena dosis de delicadeza japonesa.
  • Angelika Schrobsdorff: Tú no eres como otras madres. En realidad, lo estoy acabando, después de más de dos meses en mi mesilla. Aunque parece una novela por cómo está narrado todo, son unas memorias, las de la madre de la autora, una mujer que, tras tenerlo todo, vivir una vida libre según sus propios deseos e impulsos, lo pierde todo con la llegada de los nazis al poder (ella pertenecía a una familia judía). Me está pareciendo una lectura de lo más interesante y recomendable.
  • Maria Peura: Tu amor es infinito. He leído ya la mitad. Me está costando una barbaridad, porque es meterse en un verdadero infierno, y lo estoy sufriendo sobremanera. Es una belleza de libro, narrado a veces con un exquisito lenguaje poético; no obstante, lo que narra es una bestialidad tal que tengo que parar a ratos, me cuesta asimilar que lo que esa voz infantil nos está contando es lo que yo estoy comprendiendo (sí que lo es). Quien quiera un libro que le remueva en lo más profundo, que le eche un ojo.
  • Lauren Groff: En manos de las furias. Buscaba un libro culebrón para la playa (que al final este año creo que no voy a pisar). Algo ligero y fácil de leer. Y se me ocurrió que esta novela podría ser una buena opción. Igual me equivoco de cabo a rabo, pero aquí está esperándome. He leído reseñas muy generosas (aunque no me acabo de fiar; me pega que esto es bastante peor de lo que dicen, pero me da igual). En cuanto lo lea, os contaré…
  • Tom Spanbauer: Yo te quise más. A pesar del horrible título, esto es un novelón soberbio. Lo tengo empezado, pero no lo he podido acabar por este lío de vida mía de este año. Me he propuesto acabarlo este verano, a ver… Spanbauer es un gran narrador y yo tengo muchas ganas de dejarme llevar por su prosa.
  • Fernando Pessoa: Libro del desasosiego. Confesión: me quedan tres páginas desde hace muchos meses, porque no lo quiero terminar de lo mucho que me ha gustado. Aun así, en algún momento tengo que ponerle el punto final, y por qué no ahora. Creo que poco puedo decir del Libro del desasosiego que no se haya comentado ya. Una joyita.
  • Françoise Sagan: Buenos días, tristeza. Mi libro de todos los veranos. Este también me acercaré a la costa Azul con Cécile. Y seré una despreocupada y feliz adolescente en la playa de nuevo.

Estos son mis planes. De esto a lo que ocurra después… pues ya veremos. Os lo iré contando. ¿Tenéis algo pensado para este verano? ¿Cuáles van a ser vuestras lecturas veraniegas? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.

¡Perdón!

No era mi intención dejar el blog tan sumamente abandonado, pero el día a día me come un poco. Estoy acabando el último libro gordo de Petete (lo tendré en apenas tres días) y luego ya volveré (que voy a poder sacar hueco, por lo menos en el mes de julio). Tengo reseñas pendientes, alguna entrada gramatical a medio escribir… e incluso igual podría contaros qué tengo pensado leer a partir de la semana que viene (estoy leyendo muy poquito últimamente, pero ya me he hecho con los libros con los que voy a disfrutar en breve). Vuelvo enseguida, esta vez de verdad. 😀

(Me podéis echar la bronca en los comentarios si queréis, que esta vez me lo he ganado a pulso). 😉

Reflexiones (LVIII)

«Yo he sido profesor de Literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de felicidad».

Jorge Luis Borges
(1899-1986)
Escritor argentino

No puedo estar más de acuerdo con Borges. Sed muy felices leyendo este fin de semana.



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