Entradas archivadas en Varios

Blog Hop Project: así escribo mi blog

Que conste en acta que la «culpa» de esta entrada la tienen el señor Santi Pérez Isasi y su blog, Como un libro abierto. Y, más concretamente, esto. Para quienes no conozcáis a Santi, su blog es uno de los imprescindibles, lo sigo desde hace años y aún consigue sorprenderme (el blog-culebrón que está publicando ahora me tiene enganchada). Y, además, como por aquí hablo mucho de los chicos de ULAD (Un libro al día), que sepáis que Santi es el alma de ese proyecto y quien pone un poco de orden en esa panda que se dedica a leer y reseñar como loca…

Hechas las presentaciones, toca contar de qué va el Blog Hop Project. Básicamente, tengo que responder a cuatro preguntas sobre mi forma de escribir el blog. Y, después, invitar a otros blogs a hacer lo mismo (aunque yo he decidido liar solo a una persona). Pues allá vamos.

¿Qué estoy escribiendo actualmente?

La verdad es que últimamente estoy escribiendo poco para este blog. Podría esgrimir un montón de razones: mucho lío de trabajo (hasta arriba y un poco más), poca lectura (lo que conlleva pocas entradas sobre libros), más vida social… pero no estaría siendo del todo sincera. Si estoy escribiendo menos por aquí es porque estoy gestando un nuevo blog (totalmente personal, para hablar sobre lo que yo quiera sin centrarme en un tema en concreto, porque en este blog me marco muy pocos off topics y, la verdad, mi vida no solo son libros aunque lo parezca). Y perfilar cómo va a ser, cómo van a ser las entradas, cómo quiero enfocar determinadas cosas, el diseño… está consumiendo las pocas neuronas que me quedan vivas a estas alturas de año (¡quiero vacaciones!). Y como no es algo que quiero vincular a este blog ni que se sepa que yo, Mónica Basterrechea, estoy detrás del asunto, aquí se acaban las explicaciones (pero que sepáis que, básicamente, lo que estoy escribiendo últimamente es para el nuevo blog). También tengo dos libretas llenas de anotaciones para otras historias…

Centrándome en este blog, sigo en mi línea. Tengo un par de reseñas pendientes, tengo a medias alguna entrada de la serie sobre leísmo que empecé y que, por problemas personales, dejé medio abandonada (pero la acabaré), tengo un esquema de una entrada sobre escritores y redes sociales, me gustaría hablar sobre la voz pasiva (que me trae por la calle de la amargura últimamente), no sé, siempre hay cosillas en la recámara. A ver si este verano leo más y puedo hablar más de libros. Y estaría genial que me enviaseis categorías para montar un nuevo reto de los 30 libros en noviembre (tendría que empezar a organizarlo ya, así que, por favor, dejad alguna categoría en los comentarios, que los retos son lo más divertido del blog).

¿En qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?

No tengo ni idea. La gente que me conoce bien dice que este blog es «muy Mónica». Sí, puede que sea «muy yo». Y me expreso como y sobre lo que me apetece cada vez. A veces me pongo más seria, otras soy más informal… No quiero que esto suene narcisista, porque no van por ahí los tiros, pero creo que lo que diferencia a este blog de otros precisamente soy yo, para bien y para mal. Aquí se reflejan mis intereses, mis formas de hacer y de ser, mi manera de tratar con la gente, mis ganas de divertirme con lo que hago, mis preocupaciones y quejas (también, lo sé, me quejo mucho de todo). Una vez alguien me dijo que tengo una voz (narrativa) muy marcada, producto, quizá, de una personalidad también muy marcada. No sé si es cierto. Pero, como me he acordado de este comentario, lo suelto, por si cuela (ya me diréis si creéis que es acertado o no; yo discrepo un poco).

¿Por qué escribo lo que escribo?

No lo sé. Si me centro en este blog, puede haber muchos motivos. Normalmente, cuando ahora escribo entradas sobre corrección es porque me han preguntado sobre ello (o porque veo que entra mucha gente al blog buscando la solución a tal o cual duda). Las de libros, según voy leyendo cosas que creo que merecen la pena. En los últimos meses he escrito varias entradas sobre etimología: es mi debilidad, me encanta, eso lo hago porque me apetece a mí (aunque me han dicho varias veces que esas entradas son interesantes). Y se me está ocurriendo que nunca he escrito sobre antroponimia, esto es, los nombres propios de persona (qué nombres jamás pondría a mis hijos por su etimología, por ejemplo); en este tema hay un filón, no sé si me dará por ahí en algún momento. Hay temas que me dan mucha pereza, lo reconozco. Normalmente escribo sobre lo que me apetece. Y pensar sobre qué escribir no siempre me es sencillo (así que agradezco ayuditas).

Si hablo sobre el resto de mis «escrituras»: porque me apetece, por sentirme más libre, por desahogarme, como terapia, por necesidad, por diversión…

¿Cómo es mi proceso de escritura?

No hay reglas fijas. Últimamente escribir me sirve de «descanso» entre capítulo y capítulo de novela de trabajo (ahora mismo según escribo estas líneas sin ir más lejos). Pero no sé decir cómo (ni cuándo) escribo. Por ejemplo, con respecto al cuándo, suelo escribir mucho a última hora de la noche (a horas bastante intempestivas; dejémoslo en que llevo una temporada en que no duermo mucho) o a primera de la mañana, que suelo estar de lo más inspirada. Se me suelen ocurrir ideas en mis paseos por la playa o el monte, que suelo dar a última hora de la tarde o a primera de la mañana. Vuelvo y me pongo a escribir lo que sea. Las ideas para nuevas entradas las voy apuntando en lo que yo llamo mi «cuaderno caótico»: es un batiburrillo de cosas, desde lo que tengo que hacer un día concreto, a números de teléfono, la lista de la compra, el título de no sé qué peli que me han recomendado… Caos total (pero yo lo encuentro todo). A lo que iba: apunto las ideas en mi cuaderno caótico y, cuando abro WordPress (aunque a mucha gente no le gusta, yo escribo directamente en WordPress), de todo lo que tengo ahí señalado, elijo lo que más me apetece ese día y me pongo a escribir. A menudo dejo entradas a medias o escribo varias a la vez. Y reescribo y corrijo muchísimo. Como veis, todo sin orden ni concierto. Como yo. Soy una tía bastante desastre, para qué decir lo contrario… 😉

Y, una vez contestadas las cuatro preguntas, me toca presentaros a la persona a la que he liado para que las desarrolle la semana que viene en su blog (y que se ha mostrado en todo momento muy amable a la hora de colaborar); es Patricia Millán.

quiensoy2

Patricia Millán

Patricia es la autora de Relatos en construcción. Es un blog en el que caben cosas muy diversas, desde reseñas de libros, hasta curiosidades sobre, por ejemplo, los mercadillos de Bilbao o cursillos de encuadernación, pasando, y esto es muy importante, por sus propios relatos. Os invito desde aquí a visitarlo ¡y a seguirlo, que es de lo más interesante! Y también os recomiendo que sigáis a Patricia en Twitter (@patmimo). Porque el Twitter de Patricia es otra joya y, aparte de avisarnos siempre que actualiza el blog, retuitea muchísimos artículos que va recogiendo de otros (y desde aquí le agradezco que retuitee tantas entradas de este). Si os preocupa la productividad, que sepáis que Patricia es vuestra mujer; y además habla de las pelis que ve en el cine, de sus escapadas, de lo que está leyendo… e interactúa muchísimo con los demás tuiteros (que es lo genial de Twitter, hablar con la gente). ¡Ah! Y se me olvidaba, muy importante: es de Bilbao (con eso queda todo dicho). Y, aunque es de Bilbao, y sabemos que hemos coincidido en alguna charla alguna vez, no nos conocemos en persona (aunque estoy deseando coincidir con ella en alguno de esos cursos de encuadernación a los que ella suele ir). No me enrollo más: echadle un vistazo al blog de Patricia y seguidla en Twitter, que no os vais a arrepentir. Y, la semana que viene, supongo, colgará sus respuestas. ¡Gracias de nuevo, Patricia, por acceder!

Y a los demás os digo que, como siempre, tenéis los comentarios abiertos… ¡Feliz semana y que no se os haga muy cuesta arriba el lunes!

Los Tumblr de El Hematocrítico

Confieso que llevo toda la mañana muerta de la risa a cuenta de cierto Tumblr. Lo he comentado con mis amigos por Whatsapp y también en Twitter. Y, aunque no es el tema del blog, no me resisto a compartir las carcajadas con vosotros, que además es viernes (y, al menos yo, que he tenido una semana muy dura en muchos sentidos, necesito esta sesión de risas). 😉

Os cuento. Supongo que, si estáis metidillos en Twitter, conoceréis a El Hematocrítico, un personaje genial; fue, por ejemplo, el que empezó a llamar «tróspidos» a los participantes de cierto concurso de la tele (creo que fue ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, aunque luego ha habido tantos programas tróspidos que me pierdo, y eso que me los trago todos porque hasta los vamos comentando por Whatsapp —y os sorprendería mucho si os diera nombres de gente con la que he comentado estos programas en petit comité—; como dice una amiga mía: «No se puede ir de cultureta todo el tiempo»). Pues El Hematocrítico tiene varios Tumblr. A cada cual mejor…

En El Hematocrítico de arte pone títulos a cuadros. Algunos son tronchantes. Y las traducciones a italiano, francés… delirantes. Muy recomendable.

Más divertido aún, al menos para mí, es Drama en el portal: son las típicas notas que aparecen a veces en los portales para llamar la atención a algún vecino. Os prometo que no tienen desperdicio (¡y son todas reales!).

Y ya, lo más de lo más, su último Tumblr (el que ha sido objeto de tantas risas esta mañana). Se llama A-cero Azul. Por favor, visitadlo. Y si lloráis de la risa, luego me lo contáis. Él explica perfectamente lo que hace al comienzo, pero os lo cuento yo también. Coge una foto del blog de moda de cierto arquitecto muy «famoso» en que este esté posando con su look del día como cualquier egoblogger que se precie, y le pone un título al conjunto. Atentos a «CalippoMan vuelve al cole», «Toma moreno», «Me he metido en una piscina hasta el ombligo», «Listo para la abducción», «Primavera en las pelotas», «Di NO a la circulación de las piernas» y demás… Brutal (por lo cruel). Y que conste que, para mí, la chispa está en los títulos, no en las fotos…

¡Hala, pues a reírse todo el mundo! ¡Feliz fin de semana!

Reflexiones (XL)

«La palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos. La palabra es lo que nos salva».

Ana María Matute
(1925-2014)

Descanse en paz, Ana María Matute. Una pena… Hoy Tontina estará desconsolada.

Imprescindibles: Ana María Matute, la niña de los cabellos blancos

Donaciones

Aviso desde el primer momento de que esta entrada no tiene absolutamente nada que ver con los asuntos habituales del blog. Hoy no voy a hablar ni de libros, ni de gerundios, ni de puntos suspensivos… Y, aun así, considero que es una de las más importantes que he publicado. Al menos para mí lo es. Preparaos para leer, por cierto. 😉

Os voy a confesar que he dudado muchísimo de si publicarla o no. Lleva escrita y guardada un montón de tiempo, porque me produce sentimientos encontrados: por un lado, es algo muy personal y, hasta ahora, algo que se quedaba para mí (no veo la necesidad de ir pregonando ciertos aspectos de mi vida, aunque para mí sean de una normalidad absoluta); por otro, considero que dispongo de una plataforma desde la que puedo llegar a mucha gente y es una pena desaprovecharla. Tengo una inmensa suerte con el blog (o yo lo veo así; a muchos las cifras que os voy a dar se os quedarán cortas): últimamente tiene casi mil visitas diarias entre semana y unas 350 los fines de semana (¡me leéis desde el trabajo, malandrines!). Me parece una audiencia lo suficientemente importante como para desaprovechar ciertas oportunidades. Y llegar a tanta gente, en el tema del que os quiero hablar, puede ser muy beneficioso. Que conste que no pretendo evangelizar ni comer el coco a nadie, tan solo contar mi experiencia. Y si consigo que alguien al menos reflexione, el tiempo que estoy dedicando a escribir esto lo daré por bien empleado. Y con que una sola persona se acerque a donar sangre, me doy por satisfecha. Porque, sí, os voy a hablar de donaciones de sangre y de médula ósea.

Hace tiempo que me hice donante de sangre. Mis motivaciones para hacerlo, además de las habituales (supongo), son excesivamente íntimas y se quedan para mí. Pero hay algo que me hace sentirme «obligada» a acercarme al autobús de las donaciones cada cuatro meses (no sé cómo será en otros sitios, pero en Euskadi van con unos autobuses enormes por todos sitios). Que, además, mi grupo sanguíneo sea 0 Rh –, es decir, donante universal, le da un plus a todo este asunto.

Tengo que admitir que, antes de hacerme donante, no tenía ni idea de qué hacían con la sangre que se donaba ni cuánta se necesitaba al día. De ahí que escriba esto, para que todo el mundo sea consciente de la importancia de este gesto. Por ejemplo, en el País Vasco (supongo que será parecido en otras zonas), cada cinco minutos un enfermo necesita sangre y las donaciones altruistas son el único medio para conseguirla (la demanda de sangre es cada vez mayor). Además, y aquí viene lo importante, con cada donación se puede ayudar a tres o cuatro enfermos diferentes (y lo que ello conlleva, porque no solo se ayuda al enfermo, sino también a toda la gente que tiene alrededor: familia, amigos, etc.).

El proceso en sí es muy sencillo y prácticamente indoloro (a quienes os den respeto las agujas, tened en cuenta que esto os lo dice la persona con el umbral del dolor más bajo del mundo y la quejica número uno para estas cosas). Hay que ir desayunado (de hecho, si no se ha ingerido nada en las horas anteriores, te aconsejan tomar líquido y comida antes de donar). El pinchazo no duele, están pendientes de ti en todo momento y mi experiencia siempre ha sido muy positiva (en la última donación, había un chico donando a mi lado que no hacía más que contar chistes, estábamos todos muertos de la risa). Después de donar, líquido, comida y tomarse el resto del día con calma. Sí que puede que se sienta el cuerpo un poco más cansado de lo habitual (en el fondo, te crean una pequeña anemia) y recomiendan no conducir ni hacer ejercicio. Pero al día siguiente, todos como nuevos…

Se puede donar sangre cada tres meses más o menos. Los hombres pueden hacerlo cuatro veces al año y las mujeres, tres (podemos donar menos por las menstruaciones). No cuesta nada y, además, al de unos días te mandan los resultados de los análisis (así que es un chequeo de salud también: todo ventajas).

El asunto de la donación de médula ósea (o, según el nombre oficial, de progenitores hematopoyéticos) es un poco más complejo, pero igualmente muy necesario. Me costó más dar este paso: me rondaba la idea por la cabeza y alguna vez me había metido en la página de la Fundación Josep Carreras para conseguir información, pero tomé la decisión final cuando, por desgracia, le diagnosticaron una leucemia al chiquitín de tres años de unos amigos. Se me cae el alma a los pies cada vez que pienso en lo que está viviendo ese niño rubito de ojos enormes. O cuando pienso en sus padres. Y fue enterarme de todo esto e informarme, entonces ya muy en serio, de qué suponía hacerse donante. Y llamé, concerté una cita en el hospital y lo hice.

El proceso es distinto, porque, realmente, no donas médula cuando vas al hospital. Lo único que hacen es sacarte una muestra de sangre con la que hacen tu tipaje. Y se firma el consentimiento para que te metan en una base de datos mundial de donantes de médula. Sí, mundial. Encontrar una médula compatible es tan sumamente complejo que se cotejan los datos de todos los donantes del mundo a ver si hay suerte. En este momento hay 22 millones de personas metidas en esa base de datos. Puede parecer mucho, pero no lo es. Cuantos más seamos, más probabilidades de encontrar una médula compatible y, muy importante, más se acortan los tiempos de espera. Y es que las leucemias siguen avanzando, no paran por el mero hecho de que nosotros estemos buscando un donante compatible. Y el tiempo, en muchos casos, puede ser crucial. Os doy un dato que a mí me hizo reflexionar: el 75 % de los pacientes que necesitan un trasplante de médula no encuentra ningún donante en su entorno familiar y debe acudir a estos registros internacionales. La compatibilidad… más difícil que hallar una aguja en un pajar. Pero no es imposible. Y, cuanta más gente done, menos imposible aún.

No me voy a enrollar más con este tema. Hay páginas, como la de la Fundación Josep Carreras, que lo explican todo muy bien (os recomiendo ver el vídeo informativo) y, además, si os animáis a acudir a vuestro hospital más cercano a tener una entrevista, os lo van a contar todo muchísimo mejor que yo: qué pasa con el paciente, con el donante, tipos de donación, etc. Solo voy a mencionar algo que me recalcaron mucho en mi propia entrevista: para el programa, la seguridad del donante es lo más importante (si los donantes sufrieran, todo el programa de donación no tendría sentido). Y sí es cierto que, en el caso de que te llamen porque alguien te necesita, el proceso puede ser un poquito complejo como para explicarlo en esta entrada, así que no me voy a enrollar más, tenéis información muy clara en los enlaces que os he puesto.

Muchas veces, quienes gozamos de buena salud no somos del todo conscientes de lo afortunados que somos. Parece que es algo que damos por sentado y que solo nos percatamos del regalo que se nos ha hecho cuando vemos que falta a nuestro alrededor (o en nosotros mismos). Yo tengo buena salud y puedo mejorar la vida de otros compartiendo algo que para mí apenas supone esfuerzo, pero que para quien no lo tiene puede suponer la vida entera. Creo que es casi de recibo el gesto de ir a donar. Además, nadie está a salvo, todos somos vulnerables, todos podemos necesitar una transfusión de sangre o a todos nos pueden diagnosticar una leucemia. Es así. A mí me gustaría mucho poder encontrar un donante si algún familiar mío directo estuviera pasándolo mal. Y, si me gustaría encontrarlo para mí, ¿por qué no voy a facilitar que otros lo encuentren? De verdad que me parece casi una cuestión de justicia. Pero comprendo que haya gente a la que estos procesos le asusten. O que no pueda ser donante (hay muchas personas que no pueden hacerlo). Aun así, solo con el mero hecho de informarnos creo que ya estamos haciendo mucho bien, porque podemos pasar la información. Y, quizá, pasando la información, alguien que no se lo había planteado, lo haga y done sangre o entre en el registro de donantes de médula. Ese es el propósito de esta entrada. Corred la voz. Y, si os veis con ganas, al menos conseguid información. Y, si ya donáis, pues muchas gracias; es todo lo que se me ocurre decir: ¡gracias!

García Márquez + Bonet

En el programa Página 2 hay una sección llamada «El clásico» en que recuperan un libro clave de la literatura con ilustraciones (normalmente, de algún ilustrador conocido). Y esta semana han juntado un tándem increíble: Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez, con una ilustración de Paula Bonet, de la que me declaro enamorada desde aquí (y os enlazo su Twitter, por si queréis seguirla). Si no habéis leído Crónica de una muerte anunciada, no tenéis perdón y ya estáis tardando (es magnífico). Del libro de Paula Bonet os hablé hace poquito; sumamente recomendable también.

Os dejo el vídeo de Página 2. Disfrutadlo…

Crónica de una muerte anunciada con Paula Bonet.

Los ‘coffee table books’

El otro día les comenté a unos amigos que me han propuesto editar un libro en formato coffee table sobre surf (si vierais las fotazas que han sacado, ¡madre mía!). Y entonces llegó la pregunta: ¿qué es un coffee table book? ¿Lo sabéis? Igual por el nombre no os suena, pero estoy convencida de que casi todos (por no decir todos) tenéis alguno en casa…

Libros 'coffee table' de varios estilos

Libros ‘coffee table’ de varios estilos

Los coffee table son libros de gran formato, de lo que se conoce como «tapa dura», y en los que la imagen (fotografías, ilustraciones, etc.) es más importante, normalmente, que el texto. Suelen ser ediciones exquisitas, muy cuidadas, realizadas en papel de calidad y con buena encuadernación. Son los típicos libros enormes de decoración, retratos, paisajes, moda, vinos, álbumes ilustrados, arquitectura, fotografía, arte… ¿A que tenéis alguno? Pues bien, estos libros suelen ser unos magníficos objetos decorativos y es bastante común tener alguno en la mesa de centro del salón. Y de ahí precisamente su nombre: la mesa de centro, en inglés, es la coffee table. Me juego lo que sea a que si cogéis cualquier revista de decoración salen coffee table books por ahí.

Pues esta es la curiosidad de hoy. Por si os sale en el Trivial o algo… (lo dudo). 😉

Reflexiones (XXXIX)

«Al igual que ningún hombre es un héroe para su mayordomo, ningún escritor lo es para su corrector».

Ben Schott
Escritor británico

Verdad verdadera…

(Por cierto, siento no estar actualizando, pero ando malita y con muchísimo trabajo. A ver si la semana que viene… ¡Buen fin de semana a todos!).

Certamen literario ‘El espíritu de la Alhóndiga’

¿Os gusta escribir? ¿Os gusta el txakoli? Pues ahora la asociación literaria El espíritu de la Alhóndiga os da la excusa perfecta para escribir un relato. Y podéis ganar 600 euros. ¿Quién da más? Como ellos lo explican muy bien en su página web, os dejo el enlace. Y, ya sabéis, si sacáis un ratito, poneos a escribir (en castellano o euskera) y participad… ¡Suerte!

Certamen literario El espíritu de la Alhóndiga

Recomendaciones de lectura

Tenía una entrada preparada para hoy, pero creo que va a tener que esperar hasta mañana o pasado. Y todo porque, a raíz de algo que sucedió el otro día, le he estado dando vueltas a la cocorota y os quería preguntar una cosita.

Resulta que, el lunes, una chica que lee el blog me envió una foto de un libro que se ha comprado. Libro que yo recomendé aquí hace cosa de un mes o así… Creo que fue también el lunes cuando otra lectora me dijo en un comentario que le estaba gustando otro libro que reseñé hace poquito. Y entonces sentí un ataque de esos de timidez-responsabilidad que me dan a veces. Pero luego me alegré un montón. Porque, realmente, yo hablo de los libros que leo y me gustan muy libremente. No tengo editoriales detrás que me digan qué libros tengo que leer ni qué tengo que escribir. Sencillamente escribo sobre lo que a mí me apetece. Y me alegra muchísimo que haya gente a la que mis cosas les puedan servir o gustar o yo qué sé.

Por eso os quería preguntar si alguna vez os habéis fiado de aquí, la que escribe, para leer tal o cual libro. Y si os ha gustado o no, si hemos coincidido. Si tenemos gustos parecidos o no… Me encantaría saberlo. ¿Os es útil a vosotros todo esto? Ya sé que me quejo un montón de que el blog me supone mucho trabajo a temporadas (últimamente no, la verdad) y, si me dijerais que habéis descubierto algún libro que os ha encantado, sería una gran recompensa. Así que os paso la pelota. ¿Habéis leído algún libro por recomendación de este blog o por recomendación mía directa? ¿Os ha gustado? Llenad los comentarios (hoy sí, por favor, os pediría que comentarais). Y, ya puestos, si me recomendáis alguna maravilla, os lo agradezco (aunque tengo lecturas programadas para una temporadita, nunca está de más tener títulos nuevos en mente). Por cierto, que me acabo de acordar, un par de personas me han preguntado a ver si no va a haber reto antes del verano para recabar títulos para las vacaciones. Lo siento, pero no, este año me es imposible. A ver si puedo organizar uno para noviembre, si me pongo desde ya seguro que se puede hacer algo (no tengo categorías; si me mandáis alguna, lo empiezo a perfilar este mismo fin de semana). Y, como no hay reto ahora, vuestras sugerencias son más necesarias y bienvenidas que nunca. ¿Habéis leído últimamente algún libro que merezca la pena? Os espero en los comentarios. ¡Gracias de antemano por vuestra colaboración!

Curiosidades de los números en inglés

Una de datos curiosos, aunque bastante inútiles también, todo sea dicho (¿quizá esto sirva para jugar al Trivial o algo así?). Y tiene que ver con los números en inglés. Os cuento…

  • Las letras a, b, c y d no aparecen al escribir ningún número entre el 1 y el 99. La letra d aparece por primera vez en el 100 (hundred).
  • Las letras a, b y c no aparecen al escribir ningún número entre el 1 y el 999. La letra a aparece por primera vez en el 1000 (thousand).
  • Las letras b y c no aparecen en ningún número entre el 1 y el 999 999 999 (ojo, anglosajón). La letra b aparece por primera vez en billion (que en castellano no es ‘billón’, sino ‘mil millones’).
  • La letra c no aparece en ningún número en inglés.


Copyright © 2009–2015. Todos los derechos reservados.

Canal RSS. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez modified by Arturo Martín.